El agua es un trabajo de todos

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Sobre el blog

Adolfo González Aguado
Adolfo González Aguado es Ingeniero de Minas (UPM), postgrado en Tratamiento de aguas y redactor en atombit.es.
  • agua es trabajo todos

Continuando con la temática referida en mi anterior entrada de este blog, cuando hablaba del pensamiento sostenible y el principio de acción-reacción, hoy quiero lanzar un mensaje esperanzador a la par que exigente para todos y cada uno de nosotros, y promover la idea de que no hay porque limitarnos a la queja y dejar el trabajo en manos de las grandes compañías que gestionan nuestro agua, la de todos.

El trabajo específico

No debe ser el objeto de este blog explicar el ciclo del agua, pues supongo que la mayoría de los que lo estáis leyendo lo conoceréis con creces, no hay nada que añadir al respecto, muchos sabréis más que un servidor.

Tampoco pretendo liberar a las empresas que depuran, gestionan y distribuyen el agua de su responsabilidad, pero creo sinceramente que lo hacen bien, muy bien. Están sujetas a una severa regulación y análisis periódicos que les permiten y obligan a alcanzar un estado de alerta y mejora continua en todos sus procesos, deben cumplir, y lo hacen en la mayoría de los casos con unos parámetros exigentes de calidad de vertido a la red. En este punto no puedo más que referiros a la ley de aguas y animaros a buscar más información al respecto.

En esta situación, la pregunta que nos podríamos hacer sería ¿podemos hacer entonces nosotros algo más?

Nuestro trabajo

Aquí es donde comienza la parte bonita y esperanzadora, no demoraré más la respuesta… Por supuesto que sí, y mucho y cuanto más gente en favor de gente, como decía la canción, mucho mejor, no quiero decir que haya que hacerlo ya pero si podemos comenzar por pensar en ello, informarnos bien y tomar entonces la que consideremos mejor decisión para nuestro futuro y el de todos los que nos rodean. Los exitosos se mueven por la brújula y no por el reloj

Nos estamos acostumbrando demasiado a querer todo aquí y ahora, sin importar mucho el cómo, las empresas proveedoras de productos y servicios lo saben, y son conscientes de que una parte importante de su volumen de ventas se nutre de la disponibilidad inmediata para el cliente, lo cual implica una alta inversión e investigación en productos sintéticos, muy eficientes, más rápidos y fáciles de sintetizar y cuyos residuos son cada vez más esquivos para los sistemas de tratamiento de aguas actuales, posiblemente exista ya alguna sustancia química que está viajando desde nuestro propio cuerpo, detergentes, jabones o medicinas que utilizamos hasta los ríos de nuestro entorno sin que se haya desarrollado aún la tecnología que se pueda instalar en una planta de tratamiento de aguas residuales y que permita detectarla, filtrarla y eliminarla del sistema.

  • ¡Pues protestamos!
  • No serviría de mucho
  • ¡Nos manifestamos!
  • No perdería mi tiempo, es más considero que están en su derecho, el fin sigue siendo satisfacer al cliente.

Hoy en día tenemos la posibilidad de encontrar casi cualquier tipo de fruta en cualquier época del año, medicinas, productos de limpieza, productos de tecnología, agua embotellada, complejos vitamínicos, podemos encontrarlos posiblemente a menos de 15 minutos de nuestra casa, o hacer que nos los traigan.

Todos estos productos cotidianos que consumimos de manera cíclica generan importantes residuos, tanto en su proceso de fabricación cómo en forma de desechos domésticos que se escapan por nuestros desagües, cada proceso o parte del sistema de depuración de aguas tiene un porcentaje máximo de eficiencia o rendimiento máximo en la eliminación de residuos, y cada vez consumimos más, y cada vez aparecen productos nuevos con materiales nuevos que generan residuos nuevos, lo cual aumenta también el coste de la investigación y mejora de los procesos para aumentar su eficacia de filtrado y cumplir los estándares mínimos de calidad de vertido, y aun así seguirán teniendo tope porcentual máximo, siempre se escapará algo, y se incorporará al ciclo, y llegará a… quién sabe.

¿Y qué podemos hacer?

Bueno, desde mi punto de vista tenemos el poder, somos los que decidimos que consumir o que no, que recomendamos a nuestros amigos y cuál es la filosofía y calidad que le exigimos a las empresas. Sobre todo tenemos acceso mucho más rápido a la información que a los productos, podemos elegir, exigir y buscar certificados de calidad que demuestren que lo que vamos a consumir cumple con lo que consideramos correcto.

En el campo de la prevención de riesgos, podríamos decir que podemos cumplir el primer principio para evitar el riesgo, “actuar sobre la fuente”, o la primera norma de actuación cuando hablamos del tratamiento de residuos, “Reducir”. Siempre en la medida de lo posible. Lo importante y verdaderamente destacable es poder decir que si se puede, que no hace falta que esperemos a que los gobiernos añadan más leyes y decidan por nosotros que debemos hacer, de hecho, tal como están las cosas en España, esperar algo así es la mayor pérdida de tiempo. Podemos actuar nosotros, tomarnos nuestro tiempo para recabar información, preguntar, observar, probar y quizá después, por qué no, recomendar y promover.

Por si no me he explicado bien, no estoy hablando de un ecologismo radical, ni de volver a las cavernas, ni de lanzarse a parar barcos petroleros perdiendo el tiempo y molestando nada más. Tampoco creo que debamos cambiar de hábitos súbitamente, simplemente creo que entre todos podemos aportar nuestro pequeño grano de arena en forma de reducción, reutilización y reciclaje.

Está en nuestra mano reducir el consumo de productos que contengan una serie de sustancias perjudiciales para nuestro organismo, nuestros electrodomésticos, las redes de distribución, el agua (tanto nuestro 70% como el de los demás) y el Medio Ambiente, sin escandaleras ni discursos y sin obligar a nadie, sólo actuando en conciencia y dejando que las cosas sigan su curso, algunas sustancias a evitar son:

  • Los tensoactivos contenidos en los detergentes y otros productos interaccionan en el medio ambiente formando espumas, disminuyendo la difusión del oxígeno atmosférico y aumentando la toxicidad de algunos compuestos en el agua.
  • Los fosfatos son nutrientes para las plantas acuáticas y pueden desencadenar la eutrofización de los embalses.
  • Los compuestos clorados como el hipoclorito sódico, presente en la mayoría de las lejías emiten vapores tóxicos irritantes y que pueden dañar los pulmones.

Información: consumoresponsable.org 

Algunos certificados de calidad que podemos buscar son:

Información: EcoHabitat.com 

Portada: "limpieza" de Tabl

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12 de Marzo, 2015