Al machismo, ni agua

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Águeda García de Durango
Responsable de Contenidos y Comunidad de iAgua.
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A lo largo de este artículo desarrollo porqué es importante indagar sobre un tema que me lleva rondando un tiempo: el machismo en el sector del agua.

No voy a escudarme en generalidades para poner de manifiesto que este problema existe, y en el mundo hídrico también tiene su muestra particular.

En los años que llevo desempeñando mi trabajo en el sector del agua, la observación me ha llevado a concluir que hay tres tipos de machismo, que podríamos definir como: de datos, a simple vista y en primera persona.

Machismo de datos

Un amplio porcentaje de los trabajadores en las empresas dedicadas al negocio del agua son hombres. Asimismo, éste es un sector con alta presencia ingenieril, ámbito tradicionalmente masculino.

Por otra parte, la mayoría de puestos importantes en estas mismas compañías también están ocupados por hombres, y si lo están por mujeres, es cobrando un sueldo sensiblemente inferior.

Haciendo un repaso a las portadas de los últimos 13 números de iAgua Magazine, encontramos 9 protagonizadas por altOs directivOs frente a 1 portada protagonizada por una mujer

No apoyo la paridad por decreto. Ello iría en contra de la meritocracia, que es lo que debería imperar. Pero los datos son los que son, y están muy lejos de acercarse a algo parejo.

Para ilustrar este caso, replico los números recogidos al respecto en las memorias de sostenibilidad de las tres compañías que lideran el Ranking iAgua.

  • SUEZ: según su Informe de desarrollo sostenible 2015, de 11.943 empleados, hay 9.001 hombres (73,37%) y 2.942 mujeres (24,63%). Los datos corresponden a las empresas del perímetro de consolidación de la compañía, incorporadas por el método de integración global, y a las empresas mixtas gestionadas en España.
  • Aqualia: en base a las cifras del Informe de RSC 2015, el último publicado hasta la fecha, de las 7.764 personas que componen la plantilla de la compañía tan solo el 21,72% son mujeres. Por categorías profesionales, Aqualia cuenta entre sus filas con 46 directivas, por 238 hombres que desempeñan ese rol. La proporción sigue siendo favorable a los hombres entre los técnicos y los operarios, y tan solo en el caso de los administrativos la compañía cuenta con más chicas, 543 por 270 hombres.
  • ACCIONA: según los datos de su memoria sostenibilidad 2015, de un total de empleados que asciende a 32.147, hay 21.263 hombres y 10.884 mujeres (33,86%). Llama la atención este documento refleje también la representación de las mujeres por cargos: en el colectivo de gerentes suponen el 18,80% (331 mujeres), y en el de directivos son 34 mujeres frente a 252 hombres. Además, recoge la brecha salarial, que supone un 11.35% en la categoría de directivos.

Todo ello me lleva a plantearme las siguientes cuestiones: ¿acaso están las mujeres menos cualificadas que los hombres para desempeñar estos puestos? ¿Es que existe una lógica machista detrás de la selección de personal para estos trabajos? ¿No se está teniendo en cuenta la paridad a la hora de contratar?

Aunque estos datos dicen bastante de la baja presencia femenina en el sector, no es necesario “ir a buscar” los números para percatarse del problema. Esto me lleva al siguiente punto.

El porcentaje de participación correspondiente a mujeres en los Foros iAgua es de poco más del 13%

Machismo a simple vista

En este apartado entra en juego mi visión personal como Responsable de Contenidos y Comunidad en iAgua. En dicho papel he tenido la fortuna de acudir a numerosos eventos relacionados con el sector del agua, además de contribuir en multitud de ocasiones a su organización.

En ellos, con la simple observación he podido constatar que la presencia de hombres es bastante superior a la de mujeres. En muchos casos, estos eventos o jornadas implicaban la participación de cargos de responsabilidad que casi nunca están ocupados por mujeres.

En los eventos de iAgua tampoco nos libramos de este problema. Echando un vistazo rápido a las galerías fotográficas de las presentaciones de iAgua Magazine en Flickr, cualquiera puede percatarse de la abrumadora mayoría de hombres en puestos de responsabilidad participando en ellas. Aclarar que iAgua no es quien escoge a los participantes; las entidades seleccionan a quién enviar.

Y no es una situación aislada en iAgua, por desgracia. Haciendo un repaso a las portadas de nuestros últimos 13 números, encontramos 9 protagonizadas por altOs directivOs frente a 1 portada protagonizada por una mujer. Los 3 números restantes corresponden a portadas relativas a los Premios iAgua.

Con el Foro iAgua ocurre algo similar: si contamos el total de los participantes en los 12 foros celebrados, se obtiene un total de 6 + 4 + 4 + 4 + 2 + 4 + 5 + 4 + 3 + 6 + 6 + 3 = 91 hombres frente a 1 + 3 + 4 + 1 + 2 + 3 = 14 mujeres. Es decir, que el porcentaje de participación correspondiente a mujeres es de poco más del 13%. Para quien no conozca el Foro iAgua, es una reunión de personalidades relevantes del sector especializadas en un ámbito concreto, como el empleo, la reutilización o la huella hídrica. Igual que con los eventos de presentación de la revista, desde iAgua NO elegimos a los participantes, si no que solicitamos a las empresas a los mejores profesionales en el tema que toque en ese momento.

Hay un ámbito de trabajo en el que sí me he encontrado más mujeres, y es precisamente el de la comunicación

Además, cabe destacar que de los 12 foros, 6 están compuestos exclusivamente por hombres, sin ninguna participación femenina. De los 6 restantes, tan solo en el dedicado a la comunicación las mujeres superan en número a los hombres.

En esta línea, mencionar que hay un ámbito en el que sí me he encontrado más mujeres, y es precisamente el de la comunicación. Esto me provoca cierto orgullo y a la vez cierto desasosiego: por una parte, colaboro directamente con profesionales muy competentes que hacen su trabajo con una diligencia extraordinaria; por otra, su misión pocas veces se verá reconocida de forma pública. Y eso es injusto, porque los ‘laureles’ se los lleva el presidente de la empresa, asociación, fundación, etc., que no suele ser una mujer.

De hecho, con el Ranking iAgua en mano, los presidentes/directores de las 10 primeras entidades (SUEZ Advanced Solutions, Aqualia, ACCIONA Agua, Fundación Aquae, ONGAWA, Veolia Water Technologies, IIAMA, Xylem Water Solutions España, Fundación We Are Water y Confederación Hidrográfica del Segura) y los 6 primeros blogueros (Luis Martín Martínez, Jorge Chamorro, Jaime J. González Gonzálvez, Jorge Castañeda Pastor, Alberto Guijarro Lomeña y Juan José Salas) son hombres, lo que viene a apoyar lo anterior.

Concluyo con esta cuestión: ¿Por qué las mujeres únicamente desarrollan su carrera profesional dentro del mundo del agua hasta puestos intermedios? En el caso de los hombres, se entiende que su carrera profesional puede llegar hasta altos puestos, mientras que las mujeres encontramos más obstáculos para recorrer el mismo camino.

Machismo en primera persona

Llegamos a la parte más jugosa de este artículo de opinión. A pesar de tener mil historias que contar en este apartado, me voy a centrar en unas cuantas que por X motivos recuerdo como especialmente incisivas solo por el hecho de ser mujer en el sector del agua.

  • La secretaria: no pocas veces he atendido preguntas al teléfono del tipo: “¿Eres la secretaria de Alejandro Maceira?”. Que hoy en día den por supuesto que la persona que responde a las llamadas, si es mujer, es la secretaria, resulta totalmente anacrónico.
  • La azafata: en los primeros eventos de presentación de iAgua Magazine, que me confundieran con una azafata era un clásico. ¿Hay algún motivo por el qué las azafatas siempre tengan que ser chicas?

No creo que el machismo sea algo inherente al sector del agua. Creo que es algo inherente a la sociedad, y a mí me ha tocado vivirlo en este sector

  • Mujer de ingeniero: en cierta ocasión, tuve que acudir en representación de iAgua a un evento. Allí, uno de los asistentes, sin conocerme de nada se acercó a mí y me dijo: “Perdona, ¿tú eres ingeniero o mujer de ingeniero?”. Sin comentarios.
  • El comentario enrevesado (o cómo criticando el supuesto machismo estás siendo machista sin saberlo): en los últimos Premios iAgua, retransmitidos en directo, alguien comentó en el vídeo que había pocas mujeres en el escenario y que eso era machista. Porque parece ser que el hecho de que la gala esté conducida y coordinada por una mujer con responsabilidades más allá de la mera figuración es algo impensable, y yo solo estaba ahí contratada como presentadora (ironía).

En este punto me gustaría mencionar un detalle que a veces puede resultar un menosprecio sutil y se confunde con un piropo: que me digan que estaba muy guapa/mona/’sinónimo de’ conduciendo la jornada. Para mí, esto supone una ofensa porque me considero una persona profesional desempeñando su labor, y el reconocimiento se limita a mi aspecto físico cuando el trabajo detrás es el mismo que han hecho mis compañeros. Pero no soy tratada igual que ellos. Nunca he visto que nadie les hiciera a ellOs comentarios similares.

  • El que se lleva la palma: cierta ocasión, tuve que hacer una serie de entrevistas a un grupo de señores muy respetables del sector. Para no grabar el sonido ambiente, mi compañero montó el set de grabación en un despachito, al que pasaban de uno en uno los entrevistados. Al ir a buscar a uno de ellos, comentó: “¿Qué les haces ahí dentro, que salen todos tan sonrientes?”. Los demás allí presentes rieron la gracia, y para mí dejaron de ser respetables en ese mismo momento.

Me gustaría traer a colación la definición que dispensa nuestra Real Academia para este término: “ideología que defiende que las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres”

Hay esperanza

No creo que el machismo sea algo inherente al sector del agua. Creo que es algo inherente a la sociedad, y a mí me ha tocado vivirlo en este sector.

Más que centrarme en las causas (que son muchas y variadas), con este artículo me gustaría hacer hincapié en que no busco señalar culpables. Mi intención es apuntar hacia la concienciación del sector y evitar escudarnos en la ‘difusión de la responsabilidad’ en un tema tan importante como son las oportunidades de trabajo.

Sin embargo, también creo que no está todo perdido, y en mi opinión la mejor muestra de ello son los Young Water Professionals. El relevo generacional que supone esta asociación, naturalmente paritaria y feminista, es un rayo de esperanza para las personas que, como yo, tenemos que lidiar con actitudes machistas todos los días.

Por cierto: en una época en la que el feminismo está desprestigiado tanto por críticas externas malintencionadas como por estrategias que desde dentro del movimiento  intentan utilizar su buena reputación para explotar intereses personales, me gustaría traer a colación la definición que dispensa nuestra Real Academia para este término: “ideología que defiende que las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres”. Algo que debería ser entendido y defendido por todos.

Para finalizar, estoy segura que con este cambio y con los que vendrán después (y los que vinieron antes) conseguiremos cambiar la estructura y la lógica de nuestro sector, aunque aún quede un largo camino por recorrer.

Animo a todas las lectoras de este texto a compartir sus opiniones, experiencias y reflexiones sobre un tema que nos toca a todos tan de cerca.

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