El cambio climático mata de sed al pueblo turkana

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Sobre el blog

Águeda García de Durango
Responsable de Contenidos y Comunidad de iAgua.

El cambio climático no perdona en ninguna parte del mundo, y se ceba en especial en áreas en vías de desarrollo. Es el caso de Turkana, una región en el noroeste de Kenia junto al lago Turkana que ha visto como este fenómeno sumado a la sobreexplotación de recursos está mermando de forma alarmante las posibilidades de supervivencia de una población centenaria.

Lago Turkana (Wikipedia/CC).

Los turkana y la falta de agua

El pueblo turkana se ha enfrentado a lo largo de su historia a sequías periódicas con sus propias herramientas. A pesar de ello, el cambio climático ha irrumpido con fuerza en el ciclo de lluvias y las temperaturas en su territorio, desestabilizando la forma de vida de este pueblo de manera fulminante.

A la consecuente reducción de los pastos se suman amenazas como la extracción de petróleo, con el riesgo asociado de contaminar pozos de agua y la escasa tierra cultivada. Por si fuera poco, la reciente construcción de una presa en el río Olmo (principal afluente del lago Turkana) y el sistema de irrigación etíope no hacen más que esquilmar unos recursos vitales que antes mantenían la paz entre los grupos étnicos por los recursos y alimentos.

El pueblo turkana: Una radiografía

Para entender cómo la falta de agua está afectando a los turkana, nada mejor que conocer en detalle su forma de vida.

Los turkana habitan en un distrito donde el 70% de la población vive por debajo del umbral de la pobreza. De hecho, está considerado como el más pobre de Kenia. Son un grupo de unas 340.000 personas aproximadamente, cuya actividad principal es el pastoreo semi-nómada en busca de pastos según las estaciones.

Publo turkana (Wikipedia/CC).

Su tradición cuenta que llegaron a Kenia persiguiendo a un toro gris. Con toda probabilidad, éste sería un cebú, que se adapta bien a climas secos y es el más valioso en sus rebaños. La historia real es que migraron de Uganda al norte de Kenia en el siglo XVIII.

Mujeres turkana

La actividad de las mujeres turkana está intrínsecamente relacionada con el agua. Son ellas las responsables de distribuirla en el hogar, además de tareas propias como la construcción de las viviendas, la educación de los hijos y la organización de la vida familiar.

Mujeres turkana (Wikipedia/CC).

Por desgracia, la escasez de agua hace que las mujeres tengan que andar cada vez mayores distancias para conseguir el recurso, lo que provoca que las niñas dejen de asistir a la escuela. Además, empeoran las condiciones de vida: la higiene, la salud y el ganado van “muriendo” a la vez que el agua.

Hombres turkana

La cría de ganado es la actividad primordial de los hombres turkana, junto al sacrificio y despiece del mismo. El carácter semi-nómada deriva del ciclo de lluvias: el pueblo se desplaza hacia las zonas con pastos mientras en otras áreas hay sequía. Ello, sumado a la diversificación de ganado (sus rebaños se componen de cabras, camellos, burros y cebúes) son sus estrategias para adaptarse a la aridez del medio.

(Wikipedia/CC).

Sin embargo, la pérdida de animales por la sequía ya es una tónica habitual, y muchos turkana han comenzado a pescar en el lago o a practicar agricultura de autosuficiencia ayudados por ONG.

¿Qué podemos hacer?

El motivo que me ha llevado a hablar en este post de los turkana es la exposición temporal que Cirujía en Turkana organiza actualmente en el Museo Nacional de Antropología, donde conocí la historia de este olvidado pueblo de África. Este proyecto solidario lleva desde 2004 actuando en la zona: su función es dar asistencia quirúrgica a la población turkana, cada vez más diezmada y afectada por la consecuencias del calentamiento global.

Mujeres turkanas (Wikipedia/CC).

Hay otras organizaciones que trabajan en la zona, como la Fundación Emalaikat, la Fundación Pablo Horstmann o Manos Unidas ONG África. Muchas de ellas colaboran con las comunidades misioneras asentadas allí desde hace más de 30 años, como San Pablo Apóstol o María Madre de la Iglesia. 

En los últimos tiempos han proliferado iniciativas locales lideradas por gente joven que quieren empoderar a esta comunidad, y con ello mejorar la distribución de los recursos hallados recientemente en la región. Con ello se evitarían daños ecológicos irreversibles, además de levantar la condena a muerte del pueblo turkana,

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