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Historias de Madrid (XII): Cuando el Manzanares quiso ser un río navegable

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  • Historias Madrid (XII): Cuando Manzanares quiso ser río navegable
    Décima Esclusa (Wikipedia/CC)

Sobre el blog

Águeda García de Durango
Redactora Jefe de iAgua. Licenciada en Ciencias Ambientales. Comunicación y Relaciones Públicas en YWP Spain.
Almar Water Solutions
Emasesa
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El Manzanares no es un río de ciudad al uso. Es más: ni siquiera podría considerarse un río, si atendemos a su naturaleza poco caudalosa y demás características. Si bien es cierto que desde la intervención de Madrid Río el curso ha ganado entidad, la idea de convertirlo en un ecosistema fluvial navegable no se pasa por la cabeza de ningún dirigente… actual.

Porque en el siglo XVI, el humilde Manzanares estuvo a punto de convertirse en el puerto de mar que la realeza siempre quiso en la capital.

Antonelli creía que era un plan factible con la tecnología de la época, y que el éxito de la propuesta dependía únicamente del factor económico

Primer intento

Es bajo el reinado de Felipe II cuando el ingeniero italiano Juan Bautista Antonelli, entre otros, presenta al monarca un proyecto que contemplaba ensanchar el Tajo desde Lisboa, remontar el Jarama y de ahí al Manzanares, que acabaría a las mismísimas puertas de la Corte española. Así, los barcos cargados de oro y especias llegarían a Madrid.

Antonelli creía que era un plan factible con la tecnología de la época, y que el éxito de la propuesta dependía únicamente del factor económico. De hecho, y según cuenta el libro ‘Madrid oculto’, el italiano logró demostrar su teoría navegando en una canoa con remos prácticamente desde Lisboa hasta Madrid, aprovechando la subida de aguas momentánea del Manzanares.

El empeño de Felipe II (y su dinero) hizo posible el comienzo de las obras entre los núcleos de Abrantes y Alcántara. Sin embargo, los diferentes problemas de propiedad, las dificultades técnicas y el ingente coste de la obra provocaron que todos los proyectos fueran suspendidos. A ello se sumó la simultaneidad con la construcción de la Armada Invencible, que movilizó todos los recursos del reino. De hecho, tras la derrota en Inglaterra, el Hasburgo perdió todo interés en el río.

Es bajo el reinado de Felipe II cuando el ingeniero italiano Juan Bautista Antonelli presenta al monarca un proyecto que contemplaba ensanchar el Tajo desde Lisboa, remontar el Jarama y de ahí al Manzanares

Segundo intento

En el siglo XVIII, otro italiano, el matemático Luis Carduchi, planteó a otro Felipe (IV) la idea de navegar por el Tajo hasta Madrid. Incluso escribió un libro detallando las posibilidades, pero ni aun así logró convencer al rey.

Sin embargo, con Carlos III se inició la construcción del primer tramo del canal desde el Puente de Toledo hasta el río Jarama en 1770, por iniciativa privada de Pedro Martinengo mediante real cédula con una concesión del canal y sus beneficios a 30 años. En el año 1778, ya se había ejecutado hasta la octava esclusa. El Canal obtuvo la calificación de Real Canal cuando el monarca lo compró en 1779, pero no gastó más allá que en su mantenimiento y la construcción de la novena esclusa. En total, dejó construidos 10 kilómetros de los 625 que separan Madrid de Lisboa.

Esclusa del Real Canal del Manzanares (Wikipedia/CC).

Tercer intento

El nieto de Carlos III, Fernando VII, ejecutó obras de reparación y prolongó la obra hasta las inmediaciones del núcleo de Vaciamadrid, cerca del encuentro con el Jarama. También se añadieron edificios para las oficinas, un cobertizo para los botes y hasta una capilla cerca del Puente de Toledo. Se instaló una gran puerta de metal para proteger la entrada del canal y se reforestaron las riberas, pero los trabajos no llegaron a completarse. Según Pascual Madoz, en su “Diccionario Geográfico Estadístico y Histórico” (1847), toda la obra ejecutada solo fue navegable hasta la décima esclusa, y con dificultades.

Con Carlos III se inició la construcción del primer tramo del canal desde el Puente de Toledo hasta el río Jarama en 1770

El fracaso

Hacer navegable al río Manzanares fue un absoluto fracaso. Solo unos pocos botes lograron llegar al mar, sin aportar ningún beneficio comercial para la ciudad de Madrid. Además, la mejora de las carreteras y la llegada del ferrocarril hicieron que el canal perdiera todo su sentido. No pudiendo competir con las nuevas tecnologías, fue clausurado y subastado en 1862 en lotes a compradores privados.

Hoy en día, parte de las instalaciones pueden verse en el Parque Lineal del Manzanares, dentro de lo que fuera el complejo de la Casa de la Cuarta Esclusa (catalogado como Bien de Interés Cultural por el Ayuntamiento de Madrid). Los restos de las esclusas quinta a décima, y los puentes del Congosto, Cambroneras y Migueles-Hundimiento también se pueden ver en buen estado de conservación.

Cuarta Esclusa (Wikipedia/CC).

Un dato curioso

Aunque los madrileños y residentes en Madrid jamás veremos un barco surcando las escasas aguas de nuestro querido río, los niños holandeses creen fielmente en la llegada de su particular Papá Noel, el obispo San Nicolás, a través del Manzanares. Esta figura navideña reside en Madrid, desde donde embarca hacia el Cantábrico y de allí a Holanda para repartir regalos. Un crucero Madrid-Ámsterdam que por suerte o por desgracia, solo existe en las mentes de unos pocos.

Llegada de San Nicolás a los Países Bajos hacia mediados de noviembre de cada año (Wikipedia/CC).

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