Regreso al futuro… o no

225
0
  • Regreso al futuro… o no

Sobre el blog

Águeda García de Durango
Responsable de Contenidos y Comunidad de iAgua.

En la segunda película de 'Regreso al Futuro' (Robert Zemeckis 1989), hoy 21 de octubre es el día que Marty McFly viaja al futuro para ayudar a su hijo, que se encuentra en peligro. Todo ello siempre acompañado de su inseparable Doc y en una máquina del tiempo-DeLorean que esta vez (y quizá un poco más acorde con los tiempos que corren), funciona con basura. Nada más aterrizar en Los Ángeles, McFly se da cuenta de que muchas cosas han cambiado...

Pero no hemos venido aquí a hablar de si llevar los bolsillos por fuera o ponerse dos corbatas podría convertirse en tendencia, de porqué aún no existe algo parecido a un aeropatín o de cuándo Nike inventará esas fantásticas zapatillas que se autoajustan al pie de su portador.

La última vez que vi la película, hace un par de meses, me fijé en otro detalle que quizá por deformación profesional no había observado hasta ahora: en Los Ángeles está LLOVIENDO. Aquello me recordó a otra película de ciencia ficción donde también el futuro de la ciudad americana se observa a través de un velo de agua permanente, 'Blade Runner' (Ridley Scott, 1982). En este filme, que también se desarrolla en un futuro no muy lejano (2019, concretamente), la lluvia juega de hecho un papel fundamental. Imposible olvidar la secuencia protagonizada por el replicante Roy Batty: “Yo he visto cosas que vosotros no creeríais: Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo... como lágrimas en la lluvia”.

Desconozco que lleva a los guionistas a imaginar futuros "húmedos" en la costa oeste americana, pero no podían estar más equivocados. Actualmente, la zona atraviesa una de las peores sequías de su historia que se expande sin soluciones a corto plazo en el horizonte. Se han tomado diversas medidas para intentar paliar esta situación, con diferentes grados de éxito: desde las polémicas shade balls, pasando por cambiar el césped por pintura hasta acciones más institucionales, como la restricción de agualas multas por el uso abusivo del recurso o el incremento de las tarifas del servicio de suministro. Y aunque las propuestas para hacer frente a la sequía no se han hecho esperar, la meteorología determinará el final de la particular película de estiaje en Estados Unidos.

Por suerte, aunque Marty McFly ya no volverá, aún nos quedan otros 4 años para llegar al escenario imaginado en la película de Ridley Scott. No depende (solo) de nosotros hacer que llueva, pero sí un uso eficiente del agua que permitá garantizar el abastecimiento y evitar perjuicios mayores. Si lo logramos, quizá no sea tan descabellado pensar en coches voladores para 2019.

Comentarios