Claves para entender (y discutir) la relación empresa-derecho al agua

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  • Claves entender (y discutir) relación empresa-derecho al agua

Sobre el blog

Alberto Guijarro Lomeña
Ingeniero Industrial y Posgrado en Cooperación Internacional. Agua, saneamiento, Agenda ODS, desarrollo, sostenibilidad, RSE.
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El único derecho humano que está recogido explícitamente en la Resolución de NN.UU. de septiembre de 2015 sobre la Agenda 2030 de Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) es el derecho humano al agua y al saneamiento (que por cierto, no es un derecho, sino dos), a pesar de la evidente interrelación entre los derechos humanos y los desafíos globales en materia de desarrollo sostenible y lucha contra la pobreza. En cualquier caso, este reconocimiento y el llamamiento de NN.UU. a que la empresa sea parte activa en el progreso hacia el cumplimiento de los ODS hacen especialmente conveniente que cualquier profesional del sector del agua conozca las principales claves de la relación entre la empresa y los derechos humanos.

Hasta hace escasamente una década la cuestión de las empresas y los derechos humanos apenas se había incorporado en la agenda política mundial, y el rol de protección y respeto de los derechos se circunscribía exclusivamente a la esfera de los Estados. Pero la situación está cambiando, y según un estudio global publicado en 2015 por The Economist Intelligence Unit[1] un 83% de los CEO y ejecutivos senior entrevistados considera que la empresa es un actor importante en el respeto a los derechos humanos y que lo que la empresa hace (bien o mal) afecta a los derechos humanos.

Sin embargo, no resulta inmediato comprender lo que significa verdaderamente la integración de los derechos humanos en la estrategia y actividad empresarial.

El marco orientador

En la actualidad el ámbito de la empresa y los derechos humanos se encuentra orientado por los Principios Rectores de NN.UU.[2], que cuentan con una amplia aprobación de actores públicos, sociales y empresariales. Los 31 principios rectores se soportan sobre tres pilares: 1) Deber del Estado de proteger, 2) Responsabilidad de las empresas de respetar, 3) Acceso a mecanismos de remedio.

La responsabilidad de respetar los derechos humanos exige que las empresas deban evitar infringir los derechos humanos directamente a través de sus propias actividades, ni contribuir a causarlos de manera indirecta con sus actividades o por acciones de otras entidades con las que tiene relación, y requiere que las empresas posean políticas y procedimientos que les permitan prevenir y mitigar cualquier riesgo de vulneración de los derechos humanos. Además, las empresas deben hacer frente a las consecuencias negativas sobre los derechos humanos en las que tengan alguna participación.

El cumplimiento de la responsabilidad empresarial de respeto de los derechos humanos es un proceso complejo que gira en torno a 3 elementos clave:

  • Un compromiso político de respetar los derechos humanos
  • Un proceso de debida diligencia entendida como un proceso continuo de gestión de una empresa que le permita identificar los riesgos, prevenirlos, mitigarlos y finalmente rendir cuentas de los impactos adversos de sus actividades sobre los derechos humanos. Los impactos potenciales requieren medidas para impedir que se produzcan o para reducir lo más posible su intensidad, y los impactos reales requieren una reparación
  • Un proceso que permita una reparación de los impactos adversos sobre los derechos humanos a los que hayan contribuido, a través de mecanismos estatales y no estatales, tanto judiciales como no judiciales

Lógica de la gestión de los derechos humanos en la empresa

Actualmente desde NN.UU. se está promoviendo el desarrollo de Planes de Nacionales de Acción sobre empresas y derechos humanos, aunque hasta finales de 2015 tan solo 9 países habían hecho públicos sus planes nacionales, y otros 20 están en proceso de elaboración.

Ante el escaso avance en la implementación de los Principios Rectores NN.UU. está trabajando en un instrumento jurídicamente vinculante para regular las actividades de las empresas transnacionales y otras empresas en el derecho internacional de los derechos humanos.

Las claves

A partir de todo lo anterior, a continuación me gustaría resumir las claves que me parecen más relevantes para entender (y discutir) la relación entre la empresa y los derechos humanos

  • los Principios Rectores asignan responsabilidades tanto a Estados como a empresas, aunque no modifican ni añaden obligaciones legales. Un futuro instrumento internacional jurídicamente vinculante y las regulaciones nacionales actuales o futuras sí suponen obligaciones
  • el deber de respetar se dirige al núcleo de negocio de la empresa, y no puede ser interpretado como una responsabilidad optativa ni se refiere a actividades voluntarias que se realicen más allá de este “core business”, por más que este tipo de acciones puedan ser bienvenidas
  • el deber de respetar no se limita al cumplimiento de las leyes de los países en donde operan, y es aplicable a todas las empresas en todas las situaciones, abarcando tanto a las actividades propias como las derivadas de sus actuaciones comerciales
  • el tamaño, sector o contexto en donde opera una empresa influirá en el tipo de enfoque y procedimientos de gestión que adopte para hacer frente a su responsabilidad
  • Los procesos de gestión empresarial de respeto a los derechos humanos deben ser proporcionales a los riesgos de las actividades empresariales para los derechos humanos.
  • los Principios Rectores suponen un suelo, y no un techo para el cumplimiento de los derechos humanos
  • Los marcos orientadores, los instrumentos para su implementación y los grupos de trabajo y redes para fomentar la reflexión, el diálogo y los compromisos son aspectos importantes, aunque el cumplimiento de los derechos humanos no puede asegurarse a través de mecanismos exclusivamente voluntarios

Más información, aplicada al sector del agua:

[1] Disponible aquí.

[2] Disponible aquí.

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