¿Repartir 2.400 millones de letrinas?

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Sobre el blog

Alberto Guijarro Lomeña
Ingeniero Industrial y Posgrado en Cooperación Internacional. Agua, saneamiento, Agenda ODS, desarrollo, sostenibilidad, RSE.

El 19 de noviembre se celebra el Día Mundial del Saneamiento. Un buen momento para reflexionar sobre cómo alcanzar en 2030 la meta de saneamiento establecida por Naciones Unidas en los Objetivos de Desarrollo Sostenible recientemente aprobados:

Meta 6.2: De aquí a 2030, lograr el acceso a servicios de saneamiento e higiene adecuados y equitativos para todos y poner fin a la defecación al aire libre, prestando especial atención a las necesidades de las mujeres y las niñas y las personas en situaciones de vulnerabilidad

El saneamiento ha sido una de las metas de los Objetivos de Desarrollo del Milenio que más lejos han estado de alcanzarse (nos hemos quedado a 700 millones de personas de la meta fijada), y todavía quedan 2.400 millones de personas sin acceso a saneamiento mejorado. La pregunta es: ¿cómo lo hacemos?.

En este sentido me preocupa especialmente la insistencia que puede encontrarse en muchas instituciones y documentos del sector sobre la panacea del incremento de la cobertura de acceso al saneamiento. Simplificando mucho, es como decir que alcanzar la meta de los ODS se consigue repartiendo 2.400 millones de letrinas.

Y aunque pueda parecer exagerado, basta con echar un vistazo a las licitaciones internacionales de mejora de acceso al saneamiento, en las que el éxito de los proyectos se mide en muchas ocasiones por los kilómetros de alcantarillado construidos o las letrinas instaladas.

Pero recordemos que el saneamiento está reconocido por Naciones Unidas, junto al agua, como un derecho humano, y esto significa que toda persona, sin ningún tipo de discriminación, debe tener acceso físico y económico a servicios de saneamiento en todas las esferas de la vida, que sea seguro, higiénico, aceptable social y culturalmente, que proporcione privacidad y asegure la dignidad. Además, estas condiciones deben ser perdurables (es decir, las intervenciones deben ser sostenibles), y realizadas sin discriminación, facilitando la participación de la población en la toma de decisiones y asegurando la rendición de cuentas de los actores que intervienen.

Por tanto, además de atender a la cobertura de la población con instalaciones de saneamiento es preciso tener en cuenta otros elementos, que provienen de las categorías del derecho humano al saneamiento y de diversos principios transversales que rigen el acceso y disfrute de los derechos humanos :

  • Disponibilidad: ¿hay un número suficiente de instalaciones sanitarias (con servicios asociados) dentro o en las inmediaciones de cada hogar, centros de salud y escuelas, instituciones públicas y en los lugares de trabajo?
  • Accesibilidad física: ¿son las instalaciones de saneamiento físicamente accesibles (también para ancianos, niños/as y personas discapacitadas) en todos los momentos del día y de la noche con un tiempo de espera razonable y sin riesgo sobre la integridad física de las personas usuarias (ej. frente a la agresión de personas o animales)?
  • Calidad: ¿las instalaciones previenen eficazmente el contacto humano, animal y de los insectos con las excretas humanas, y existe acceso al agua para el lavado de manos, la higiene menstrual y la eliminación higiénica de estos productos, así como la limpieza anal y genital?. ¿Existe una limpieza y mantenimiento que asegure la sostenibilidad de los servicios de saneamiento y el acceso continuo a los mismos?
  • Asequibilidad: ¿El acceso a las instalaciones y los servicios de saneamiento está disponible a un precio asequible para todas las personas sin limitar su capacidad para adquirir otros bienes y servicios básicos?
  • Aceptabilidad: ¿Las instalaciones y los servicios de saneamiento son culturalmente aceptables en lo que respecta al diseño, ubicación y condiciones de uso?
  • No discriminación y equidad: ¿Se presta atención a los sectores más vulnerables y marginados de la población (por ingresos, discapacidad, colectivos excluidos…)?.
  • Participación y acceso a la información: ¿Existen mecanismos para participar en la elaboración y planificación de las políticas de saneamiento y en los procesos de toma de decisiones que les afectan en materia de saneamiento?. ¿Se cumple el derecho de solicitar, recibir y difundir información sobre las cuestiones de saneamiento?
  • Rendición de cuentas: ¿se rinden cuentas de los resultados de las acciones e inversiones de los actores públicos y privados que intervienen en saneamiento?
  • Sostenibilidad: ¿Están los servicios de saneamiento garantizados a largo plazo y también para las generaciones futuras?

El Día Mundial del Saneamiento puede ser un buen momento para visibilizar todas estas cuestiones, que muestran que, desde una perspectiva de derecho humano, el saneamiento es mucho más que construir letrinas.

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