Si no se soluciona el problema de la financiación, el acceso global no será realidad

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Sobre el blog

Alberto Guijarro Lomeña
Ingeniero Industrial y Posgrado en Cooperación Internacional. Agua, saneamiento, Agenda ODS, desarrollo, sostenibilidad, RSE.
  • Si no se soluciona problema financiación, acceso global no será realidad

Siempre he pensado que la mejor opción para profundizar en cualquier tema es contrastar ideas con otras personas, evitando creer que por llevar años trabajando en un ámbito uno está “de vuelta de todo”. Por esta razón me gustaría ir incorporando en este blog algunas reflexiones de distintos especialistas en torno a cuestiones globales relacionadas con agua y saneamiento en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Y me gustaría empezar con una persona que ha trabajado intensamente por impulsar el agua y el saneamiento en la agenda global: Josefina Maestu, ex-Directora de la Oficina de Naciones Unidas de apoyo al Decenio Internacional para la Acción "Agua Fuente de Vida" 2005-2015.


A lo largo de estos años he seguido con atención el trabajo de Josefina y su Oficina y he tenido la oportunidad de coincidir con ella en diversas ocasiones, e incluso de colaborar en la organización de un Side Event sobre exigibilidad del derecho humano al agua y al saneamiento, con la colaboración de ONGAWA y la Oficina de Derechos Humanos y con la participación del actual Relator Especial de NN.UU. para los derechos al agua y al saneamiento, en el marco de la Conferencia Internacional 2015 de ONU Agua.

Por ello, y porque Josefina siempre está dispuesta a sumar para hacer realidad la agenda global de agua y saneamiento (que es muy de agradecer, Josefina), me parecía muy interesante poder compartir con ella algunas cuestiones sobre dicha agenda, que pueda ayudarnos a profundizar en las claves para su implementación.

Pregunta. A finales de septiembre del año pasado Naciones Unidas lanzó los Objetivos de Desarrollo Sostenible, con el Objetivo 6 específicamente dirigido al sector del agua y saneamiento, con metas en otros objetivos que incorporan referencias al agua, y en general con numerosas relaciones con todos los ODS. ¿Sobre qué aspectos crees que hay que poner más atención para conseguir el acceso universal al agua y al saneamiento en 2030?

Respuesta. Los objetivos para el agua y el saneamiento están recogidos en el objetivo 6 y en el objetivo 11, pero es en el objetivo 17 donde se plantea la importancia de los medios de implementación para conseguir los diferentes objetivos, y en ese sentido las conclusiones de la conferencia de Addis Abeba sobre financiación han sido muy relevantes.

El 77% de los países no van a poder alcanzar los objetivos del agua y el saneamiento con las aportaciones sólo de sus finanzas públicas. Si no se soluciona el problema de la financiación y se asegura que no se desvían los fondos públicos dirigidos a la financiación del agua y el saneamiento básicos, el acceso universal a estos servicios básicos, vitales para el desarrollo, no va a ser una realidad.

P. Tenemos 15 años para alcanzar el acceso universal, y eso implica que 663 millones de personas deben acceder al agua en condiciones mejoradas y 2.400 millones al saneamiento. A pesar de que en los 15 años anteriores se consiguieron muchos avances, parece un plazo relativamente corto para un reto seguramente más complejo que el incluido en los anteriores Objetivos de Desarrollo del Milenio. ¿Qué aspectos deberían consolidarse en los 5 primeros años del periodo para asegurar que nos encontramos en la dirección correcta y con la velocidad adecuada?

R. A escala global hay que asegurar que se mantiene la atención internacional porque esto conlleva que los gobiernos prioricen la mejora de los servicios básicos de agua y saneamiento. Pero hay que pasar de las palabras a los hechos y en este sentido los informes de seguimiento de progreso han sido transformadores porque los países se ven comparados unos con otros y esto les incentiva a mostrar resultados.

Pero dada la escasez de recursos y de capacidad en algunos países es necesario también establecer puentes entre los financiadores potenciales y las organizaciones en los países que más lo necesitan. Organizaciones como Saneamiento y Agua para Todos están realizando este trabajo – en colaboración con las instituciones financieras internacionales - en el contexto internacional y ayudando a pasar de las buenas palabras a los hechos, pero a la vez haciendo que los países se rindan cuentas unos a otros sobre cómo están avanzando.

Así que hay que reforzar estos mecanismos a nivel global, y sobre todo asegurar que las agencias de cooperación internacional se coordinen – y rindan cuentas también- en estos marcos abiertos y transparentes de manera que los fondos internacionales dedicados al agua sirvan para atraer a otras formas de financiación públicas y privadas, como por ejemplo los grandes fondos de pensiones, entre otras opciones. Es el momento de afianzar la coordinación de las diferentes fuentes de financiación existentes a escala internacional, incluso de aquéllas no explícitamente diseñadas para el agua (como el fondo verde para el clima), y de establecer otras nuevas.

P. En los ODS ya no hablamos de reducir a la mitad la proporción de personas sin acceso, como se establecía en los ODM, sino de llegar a todas las personas. Pero existe el riesgo de comenzar por lo menos complejo, lo menos costoso, lo más cercano, y que al final del periodo “nos hayamos olvidado” de los colectivos más vulnerables, de las personas con más escasos recursos, de las que viven en las zonas de más difícil acceso como las áreas rurales. ¿Cómo evitarlo?. ¿Qué estrategia seguir para llegar a todas las personas?

R. La cuestión de las desigualdades está muy presente en la agenda internacional. Y es verdad que en el periodo de los Objetivos de Desarrollo del Milenio hemos avanzado mucho, pero en gran medida lo que queda por hacer es lo más difícil.

Hay que buscar modelos que permitan mejorar y asegurar los beneficios en salud y bienestar que se consiguieron en su día en la mayoría de los países hoy desarrollados. Conceptos como la “escalera del agua y el saneamiento” (ver Anexo 1 del informe 2015 del Joint Monitoring Program) son fundamentales ya que nos muestran que la mejora es un proceso gradual. Hay que comenzar con la mejora y la buena gestión de los servicios colectivos de agua y saneamiento (fuentes públicas o baños públicos), especialmente en los asentamientos informales pero también en las escuelas, en los centros de salud, en los servicios colectivos en general. Pero hacer infraestructuras no es suficiente y este trabajo debe ir acompañado de campañas públicas de higiene, de formación y de generación de demanda para asegurar su uso y especialmente su uso adecuado.

P. Nos encontramos ante una agenda en la que el agua y el saneamiento tienen una gran relación con otros objetivos, como es el caso de la igualdad de género. Existen numerosas experiencias que muestran que la integración de un enfoque sensible al género en las intervenciones de agua y saneamiento y la implicación de mujeres y hombres en el diseño e implementación de las mismas puede tener un impacto muy positivo sobre su eficacia y sostenibilidad, especialmente en zonas rurales. Pero en muchas de las grandes licitaciones internacionales de proyectos de desarrollo en agua y saneamiento este ámbito se reduce a intentar que haya mujeres en las reuniones con la población local. ¿Cómo incorporar de forma efectiva un enfoque de género en el camino hacia el acceso universal al agua y al saneamiento?

R. La falta de servicios adecuados de agua y saneamiento en los hogares, en las escuelas y en los centros de salud afecta especialmente a las mujeres y las niñas. Las primeras al ser las responsables de acarrear agua para los hogares, o cuando, por ejemplo, dan a luz en situaciones falta de higiene por no contar con servicios básicos de agua y saneamiento. Las niñas también estás afectadas al tener que ayudar a sus madres a acarrear agua, o, por ejemplo, al dejar de ir a la escuela cuando tienen la primera menstruación porque no hay servicios sanitarios adecuados para ellas.

Sin embargo mejorar su acceso sólo va a ser posible si ellas son parte de los procesos de decisión, si se empodera a las mujeres, si se las da oportunidades para colaborar en la construcción y en la gestión de los servicios básicos de agua y saneamiento de manera que se adecúe a sus necesidades y a sus costumbres. Un enfoque de género va mas allá de considerar a las mujeres como una población objetivo y pasa por considerarlas como una agente activo y trasformador especialmente motivado e interesado en asegurar que hay instalaciones accesibles para ellas y gestionadas adecuadamente.

P. Desde Naciones Unidas se ha hecho un llamamiento a todos los actores, públicos y privados, para que se involucren en la consecución de los ODS. En el sector del agua y saneamiento en países en desarrollo estamos acostumbrados a ver a los gobiernos diseñando políticas nacionales y de cooperación internacional, aportando financiación o regulando el sector, a las empresas diseñando e implementando grandes infraestructuras y equipos o gestionando servicios urbanos de agua y saneamiento, y a las organizaciones sociales implementando proyectos dirigidos a las personas más vulnerables, principalmente en zonas periurbanas o rurales. ¿Es éste el camino a seguir?. ¿Qué cambios deben darse?

R. La cuestión de los roles es importante, especialmente ahora que los servicios básicos de agua y de saneamiento son un derecho humano. En este contexto los poderes públicos son responsables de proteger, respetar y asegurar que todos los ciudadanos tienen acceso a los servicios básicos. Esto no significa que otros agentes sociales no tengan un papel tanto en la construcción como en la gestión de los servicios. Pero los poderes públicos deben estar ahí para tutelar e intervenir, así como para crear las condiciones adecuadas para que los ciudadanos puedan tener acceso a estos servicios de una manera segura y asequible. Este es un papel importante también en los países desarrollados, en donde puede haber una regresión en el acceso a los servicios básicos en el caso de poblaciones en asentamientos informales, los sin techo o de los campos de refugiados, por ejemplo.

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Financiación, coordinación, roles de actores, universalidad, género… Cuestiones sobre las que seguir reflexionando y debatiendo.

Muchas gracias, Josefina.

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