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Pongan agua de grifo en el texto de la ley de residuos

Sobre el blog

Alberto Vizcaíno
Productor de sostenibilidad. En ocasiones doy charlas, escribo en blogs o hago fotos.

Pongan "agua de grifo" en el texto de la ley de residuos.

En distintas ocasiones he manifestado mi entusiasmo con lo que considero uno de los grandes aciertos de la ley de residuos: prestar atención al suministro de agua como forma de reducir el consumo de botellas de plástico. Pero la redacción tiene tantos matices que la apuesta puede quedar en nada antes de aprobarse la norma.

Así, la redacción sobre la obligatoriedad en hostelería y restauración se presenta como la posibilidad de consumo de agua no envasada, sin mencionar el origen. Se entiende que habrá que abrir la puerta a suministro en cisterna, pero es que la palabra “grifo” no aparece en el texto.

Es más, para que se note la influencia de los distribuidores de agua embotellada la redacción del apartado no deja lugar a dudas las administraciones públicas fomentarán el consumo de agua potable en sus dependencias.

¿No podrían haber puesto agua potable de grifo en sus dependencias? Porque, desde el punto de vista de la gestión de residuos, no queremos fomentar el consumo de agua potable: necesitamos disponer de un suministro seguro de agua de grifo. Digo esto porque corremos el riesgo de que el fomento del consumo de agua potable quede en manos de algún chiringuito financiado por Asociación de Aguas Minerales de España (ANEABE). Y lo que tenía como objetivo prevenir plásticos de usar y tirar acabe siendo propaganda con la que se vincula en el imaginario colectivo la botella de plástico con una forma de vida saludable. Se fomenta el consumo, pero ni se informa ni se educa para prevenir el problema: las substancias plastificantes son una amenaza para la salud de los consumidores.

Cabe recordar, en este punto, que el problema del agua de grifo en las instalaciones públicas tiene más que ver con el mantenimiento de las cañerías que con la calidad o potabilidad de ese agua. Si en la sede de la consejería de medio ambiente de turno al abrir el grifo sale un agua turbia, en el polideportivo con un tono rojizo o en la biblioteca con un arrastre de partículas que sedimentan dejando poso en el fondo de las botellas de los estudiantes… lo que hay que hacer es establecer medidas concretas -en esta propia ley de residuos- para acotar un problema sobradamente conocido.

No podemos perder el foco, recogido en el primer párrafo de la exposición de motivos, de que queremos reducir al mínimo los efectos negativos de la generación y gestión de los residuos en la salud humana y el medio ambiente.

Y los plásticos tienen un impacto en nuestra salud: liberan plastificantes –presentes en prácticamente cualquier muestra de sangre y orina que se analice buscándolos– que se acumulan y biomagnifican en seres vivos.

Esta ley de residuos debería priorizar el suministro de agua de grifo, que es una competencia municipal al igual que la gestión de residuos y la autorización de las actividades que se ubican en el territorio municipal. Así en ese apartado se podría incluir expresamente la palabra grifo y recordar que las entidades locales tienen que garantizar agua potable a sus ciudadanos ¿Qué tal si incluimos la obligatoriedad de fuentes con agua potable en parques e instalaciones deportivas? Algo explícito y que ponga un mínimo al ambiguo otros espacios públicos.

¿Qué tal si desde la propia ley de residuos y suelos contaminados atacamos la amenaza que para el suministro de agua potable implican las macrogranjas y los purines? Cada vez son más los pueblos donde sus habitantes se pasan al agua embotellada como consecuencia de las autorizaciones municipales que permiten actividades contaminantes del suelo y los acuíferos ¿Priorizamos el agua de grifo o actividades insostenibles? Un requisito concreto al respecto sobre la limitación de actividades que pongan en riesgo el suministro de agua potable haría más por la prevención de la contaminación por plásticos que cualquier otra medida que podamos imaginar.

Así pues, no puedo pedir otra cosa, como hice con ocasión de mi comparecencia ante la Comisión de Transición Ecológica y Reto Demográfico: incluyan claramente el agua de grifo en la redacción del texto. Bebiendo agua de grifo podemos ahorrar una cantidad importante de materias primas, emisiones de efecto invernadero y de residuos que gestionar. La ley hace un gesto en este sentido pero la palabra grifo no aparece en el articulado.

De nada sirve “fomentar el consumo” si no hay un tratamiento de potabilización adecuado, si no tenemos un seguimiento de la calidad, si no se hace mantenimiento de las redes de suministro y las tuberías de los edificios. O si el ayuntamiento que debería garantizar el suministro de agua de grifo autoriza en su territorio macro proyectos (ganaderos, mineros, energéticos o turísticos) que comprometen la disponibilidad de agua potable y llevan a los vecinos a subvencionar estos proyectos con la compra de agua embotellada.

Si tú también crees que la ley de residuos debería incluir el grifo como medida de prevención de residuos no dudes en compartir este contenido y el vídeo. Entre todos podemos conseguirlo.