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Sobre el blog

Alejandro Beivide
Director del departamento de Automatización y Control de Acciona. PDD-E-2018 IESE Business School. Ingeniero en Automática y Electrónica Industrial. Master en Energías Alternativas y Eficiencia Energética
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Hace no mucho empezamos a descubrir en nuestros smartphones (“teléfonos más listos”) unos iconos que empezaron a revolucionar el entorno de uso y funcionalidades de los teléfonos móviles y dieron alas al desarrollo de servicios basados en la conectividad y movilidad de la telefonía móvil. A esos iconos les bautizaron como "apps".

Podría empezar diciendo, que hoy en día estamos rodeados de apps y que cada uno tenemos nuestras preferidas. Algunas de ellas ya son básicas en nuestros días y necesidades. La pregunta de inicio podría ser, ¿qué es una app? Nuestro diccionario de la Real Academia no recoge este término, pero está perfectamente asimilado a “aplicación”. El vocablo App corresponde al término en inglés de “application”, del que utiliza como acrónimo asimilado las tres primeras letras. Por lo tanto, podemos decir tranquilamente que en los años de Android e IOS (sistemas operativos para móviles más importantes actualmente), una App es una aplicación de toda la vida… pero para el “móvil o dispositivos portátiles” (tipo Smartphone, Tablet o similar). Ahí está la pequeña (“o gran”) diferencia.

No me escondo y estoy orgulloso de decir que mi app favorita es Houzz. Una aplicación relacionada con la decoración de interiores, exteriores y el diseño de viviendas. Realmente me “gusta” la app. Puedo encontrar y descubrir decoraciones y estilos de cualquier tipo de casa que pueda, tenga o me gustaría tener en 1000 vidas seguidas. Ofrece servicios relacionados con la temática y pone en contacto empresas y profesionales para llevar a cabo proyectos de decoración e interiorismo. Para otros será Instagram, Angry Birds, LinkedIn, Facebook, u otras… pero para mí es esta.

Cuando pongo entre comillas la palabra “gusta” quiero decir varias cosas, que creo que hoy en día están muy relacionadas con el concepto “gustar” dentro del mundo de las aplicaciones para dispositivos móviles. Parecerá obvio pero la aplicación tiene que funcionar (aunque parezca broma, hoy en día hay muchas apps que simplemente no están actualizadas o que generan errores o latencias elevadas en la conectividad o reacción de las acciones programadas). Dicho esto, y partiendo de la base que la aplicación funciona, lo que tenemos en ese momento es una experiencia de usuario. Si el contenido o el servicio que nos da es muy importante, de igual manera lo es la percepción y las sensaciones de valor ofrecidas que nos da esa aplicación. Creo, en mi opinión que lo más importante para que busquemos y posteriormente instalemos una aplicación, es su propuesta de valor, lo que nos ofrece, su utilidad y servicio. Pero realmente lo que hace que la usemos, es su valor para nosotros y la experiencia de usuario. (Aquí es donde digo que si no funciona… tiembla app que te desinstalo…).

Las apps son hoy en día, los contenedores de nuestras necesidades, servicios buscados y entretenimientos si somos los usuarios finales y la propuesta de valor que podemos ofrecer al mercado, si nuestro objetivo es ser desarrolladores u ofrecer un servicio diferencial a través de una app. Sobre esta base, ¿podrían ser las apps los nuevos softwares, los nuevos servicios personalizados o generalistas, los nuevos desarrollos y productos? Posiblemente como concepto, sí. Si una App es una propuesta de valor que ofrecemos a los usuarios que puedan estar interesados en ella (o que descubrirán a lo largo del tiempo), entendemos entonces que, aunque técnicamente no sean para lo mismo, las apps como concepto podrían ser una revolución en el concepto de servicios a usuarios, desplegados de manera masiva y accesible.

Una diferencia básica pero no apreciable a simple vista, es que las apps que se desarrollan para dispositivos móviles suelen ser diferentes del mismo servicio ofrecido desde la página web. ¿Por qué? Muy sencillo, porque las necesidades que solemos cubrir con la movilidad, conectividad y accesibilidad del dispositivo son diferentes de las que aparentemente buscamos delante de un navegador de internet desde un portátil u ordenador personal. Además, se suele diferenciar la experiencia del usuario, enfocando, o destacando, aquellas funciones relacionadas con un uso específico, urgente o un servicio habitual.

En la evolución de los sistemas operativos y dispositivos IoT (Internet de las Cosas) el concepto “contenedor” o “plataforma” para que corran o se puedan ejecutar las aplicaciones toma mucha relevancia. 

...lo más importante para que busquemos y posteriormente instalemos una aplicación, es su propuesta de valor, lo que nos ofrece, su utilidad y servicio. Pero realmente lo que hace que la usemos, es su valor para nosotros y la experiencia de usuario.

Para mí, el desarrollo de apps de manera personalizada, en un entorno “ecosistema”, con usos industriales, sociales y servicios añadidos es un campo inmenso por explotar. No dudo que la imaginación de cada desarrollador o la necesidad de los usuarios se vaya incorporando al mercado de la innovación dentro del concepto App ya que en el horizonte de uso de las tecnologías móviles por el momento el smartphone es el “rey”. Hace unos años que el tráfico en internet desde dispositivos móviles desbancó a los números de navegación y páginas visitadas desde los ordenadores convencionales.

Dicho esto, es una aventura que estoy dispuesto a explorar e involucrarme para llegar a tener, no solo la experiencia de usuario, sino la experiencia del desarrollador.

Y para ti, ¿Cuál es tu app favorita?

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