¿Alguna vez te has planteado si el agua realmente limpia que ingieres es tan pura y tan saludable como parece? Posiblemente, tú, al mirar un vaso con agua transparente, piensas que se encuentra completamente limpia. Pero, ¿qué entendemos con el término "más clara" o "más limpia"? Ven a descubrir lo que significa esta diferencia entre los conceptos expuestos. Las dos características son importantes, y no son sinónimos.
La claridad del Agua: ¿Es buen indicador de su pureza?
Cuando miramos el vaso con agua transparente, lo primero que podemos percibir es la claridad del líquido. El agua clara hace referencia al agua sin partículas visibles que nos puedan sugerir impurezas, como la arena, la tierra, o las algas flotantes, por ejemplo. La pureza demuestra que el agua es completamente clara, lo que aporta la claridad. Pero, la claridad no determina que el agua sea encapsulada de partículas dañinas.En muchos de los sistemas de tratamiento de agua, la primera etapa es filtrar y retirar las partículas grandes, de forma que el agua se vea más clara, pero, ¿y qué sucede con las partículas que no se ven? En este sentido podemos marcar la diferencia entre claridad y limpieza.
El agua limpia: concepto más complejo
El agua limpia para nosotros es la que no contiene contaminantes peligrosos ni sustancias químicas dañinas para nuestra salud. El agua puede verse perfectamente clara, pero eso no garantiza que esté libre de bacterias, virus, metales pesados o productos químicos que pueden ser invisibles para nuestra vista. El agua limpia, por lo tanto, es el agua que ha pasado por un ciclo de purificación que excluye partículas grandes, pero también microorganismos y sustancias que pueden ser perjudiciales para nuestro organismo profesional.
En la mayoría de los casos, el agua potable ha de someterse a una serie de pasos en la planta de tratamiento a efectos de que sea segura. Algunos de esos pasos son la filtración, la desinfección (como las del cloro, la radiación UV) e incluso en algunos casos el tratamiento de osmosis inversa o intercambio iónico para eliminar metales pesados o sales.
¿Y por qué no toda agua clara es limpia?
Aunque el agua clara pueda parecer limpia, no siempre es así. Esto es debido a que incluso cuando no hay partículas irrumpiendo con el agua, pueden encontrarse contaminantes microscópicos como:
- Microorganismos patógenos: Se trata de bacterias, virus o parásitos como E. coli, Giardia y Cryptosporidium que pueden estar presentes sin que nosotros podamos verlas; sin embargo, dicho tipo de microorganismos son aquellos que pueden volver peligrosa el agua para nuestra salud.
- Contaminantes químicos: Pesticidas, metales pesados como el plomo, mercurio u otros productos pueden estar disueltos en la misma pero no pudiendo ser percibidos ni sutilmente al margen de serω la calidad que tienen. Estos compuestos pueden ser agresivos incluso en concentraciones muy bajas.
- Compuestos orgánicos disueltos: Ciertos compuestos orgánicos pueden encontrarse en el agua sin causar turbidez; no obstante, esos compuestos pueden ir en detrimento de la calidad del agua. Estas impurezas, que se encuentran típicamente en el contexto de actividades industriales o agrícolas, son las que se pueden percibir en el agua tanto en el sabor como en el olor.
¿Cómo hacemos que el agua sea realmente limpia?
La purificación del agua ha ido evolucionando a través de la historia, desarrollándose y sofisticándose desde aquellas primeras etapas con floculación o sedimentación. Para que el agua, además de ser clara, fuera limpia, se han aplicado múltiples metodologías basadas en las propiedades fisicoquímicas que poseen los contaminantes o las impurezas contenidas en la misma agua. De esta forma y no otra después de un tiempo es el agua es empapada, filtrada, sedimentada, zeolitizada, desinfeccionada.
- Filtración: Proceso que elimina contaminantes físicos y partículas de gran tamaño. En función del caso concreto y del tipo de filtro también pueden eliminarse algunas impurezas (más pequeñas como la del cloro o el plomo).
- Ósmosis inversa: Dicha tecnología requiere de una membrana semipermeable capaz de eliminar partículas muy pequeñas, entre ellas sales, metales pesados, así como otros contaminantes químicos.
- Tratamientos adicionales: En las zonas donde el agua presenta un alto contenido de metales pesados (arsénico, plomo, etc.), se hace uso de sistemas especiales de intercambio iónico o filtros de carbón activo que eliminan esos contaminantes.
¿Por qué no se puede obtener agua limpia con facilidad?
Debido a la existencia de numerosas dificultades que todavía podemos encontrar en el mundo, a pesar de la existencia de tratamientos que permiten obtener agua limpia. En zonas rurales o en países en vías de desarrollo, las infraestructuras que permiten el tratamiento del agua son limitadas o inexistentes, de modo que las personas aún han de recurrir a agua sin tratar que puede encontrarse contaminada.
Además, el cambio climático modifica los patrones de precipitación y aumenta la probabilidad de fenómenos extremos, que tienen impacto sobre la calidad del agua (inundaciones o sequías, etc.); la contaminación agrícola e industrial también sigue siendo un gran reto, debido a las descargas de residuos químicos y pesticidas en ríos o lagos, etc., que afectan la potabilidad del agua.
El agua y su relación con la salud
El agua limpia resulta fundamental para la salud. Un agua que no es suficientemente limpia puede provocar diversos problemas, desde enfermedades gastrointestinales hasta intoxicaciones por metales pesados. De ahí que la importancia de no sólo mirar la claridad del agua, sino también de asegurarse de que esté libre de contaminantes invisibles que puedan afectar la salud.
En muchos países, las autoridades reguladoras exigen estándares muy estrictos para el agua de beber y los estándares fijan que el agua de beber no sólo debe ser clara, sino que debe estar libre de contaminantes microbiológicos, químicos y radiactivos.
Entonces, la respuesta se presenta claramente: aunque el agua clara es un buen indicio de que está libre de las partículas visibles, no tendrá que decir que esté limpia, ya que el agua limpia es aquella que ha sido tratada, ya sea por filtración, desinfección, etc., adecuadamente para eliminar todo tipo de contaminantes, tanto visibles como invisibles.
La claridad es únicamente un aspecto visual, pero la limpieza es lo que garantiza realmente que el agua sea apta para el consumo humano. Cuando elijamos el agua que deseemos beber siempre será muy importante que sea tratada, ya sea por filtración, por desinfección, por puntos más avanzados, para asegurarnos de que lo que estamos bebiendo no sea solamente claro sino verdaderamente limpio y seguro.