Opinión
Alexis Zurique
La opinión deAlexis ZuriqueAsesor y consultor de agua potable y saneamiento ambiental.
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Diferencia entre claridad y limpieza en el agua


¿Alguna vez te has planteado si el agua realmente limpia que ingieres es tan pura y tan saludable como parece? Posiblemente, tú, al mirar un vaso con agua transparente, piensas que se encuentra completamente limpia. Pero, ¿Qué entendemos con el término «más clara» o «más limpia»? Ven a descubrir lo que significa esta diferencia entre los conceptos expuestos. Las dos características son importantes, y no son sinónimos.

¿La claridad del agua es buen indicador de su pureza?

Cuando miramos el vaso con agua transparente, lo primero que podemos percibir es la claridad del líquido. El agua clara hace referencia al agua sin partículas visibles que nos puedan sugerir impurezas, como la arena, la tierra, o las algas flotantes, por ejemplo. La pureza demuestra que el agua es completamente clara, lo que aporta la claridad. Pero, la claridad no determina que el agua sea encapsulada de partículas dañinas. En muchos de los sistemas de tratamiento de agua, la primera etapa es filtrar y retirar las partículas grandes, de forma que el agua se vea más clara, pero, ¿y qué sucede con las partículas que no se ven? En este sentido podemos marcar la diferencia entre claridad y limpieza.

Turbidez (NTU)      Descripción visual

0.1                                   Prácticamente cristalina

0.3                                  Muy clara, típica agua tratada

1                                       Clara; buena para desinfección

5                                      Ligeramente turbia / lechosa

60                                    Muy turbia; no se ve el fondo

Gráfico 1: Rango típico de turbidez y percepción visual

El concepto de agua limpia es más complejo de lo que parece

Consideramos que el agua limpia es aquella que no contiene contaminantes peligrosos ni sustancias químicas dañinas para la salud. Aunque el agua se vea clara, eso no significa que esté libre de bacterias, virus, metales pesados o productos químicos que no podemos ver. Por eso, el agua limpia es la que ha pasado por un proceso de purificación que elimina tanto las partículas grandes como los microorganismos y sustancias que pueden ser dañinos para nuestro cuerpo. (Purificación de agua potable, n.d.)

En la mayoría de los casos, el agua potable pasa por varios procesos en la planta de tratamiento para que sea segura. Entre estos pasos están la filtración, la desinfección con cloro o radiación UV, y a veces tratamientos como la ósmosis inversa o el intercambio iónico para eliminar metales pesados o sales. (Manual de tratamientos del agua de consumo humano, 2025)

¿Y por qué no toda agua clara es limpia?

Aunque el agua clara pueda parecer limpia, no siempre es así. Esto es debido a que incluso cuando no hay partículas irrumpiendo con el agua, pueden encontrarse contaminantes microscópicos como:

  1. Microorganismos patógenos: Se trata de bacterias, virus o parásitos como E. coli, Giardia y Cryptosporidium que pueden estar presentes sin que nosotros podamos verlas; sin embargo, dicho tipo de microorganismos son aquellos que pueden volver peligrosa el agua para nuestra salud.
  2. Contaminantes químicos: Pesticidas, metales pesados como el plomo, mercurio u otros productos pueden estar disueltos en la misma pero no pudiendo ser percibidos ni sutilmente al margen de serω la calidad que tienen. Estos compuestos pueden ser agresivos incluso en concentraciones muy bajas.
  3. Compuestos orgánicos disueltos: Ciertos compuestos orgánicos pueden encontrarse en el agua sin causar turbidez; no obstante, esos compuestos pueden ir en detrimento de la calidad del agua. Estas impurezas, que se encuentran típicamente en el contexto de actividades industriales o agrícolas, son las que se pueden percibir en el agua tanto en el sabor como en el olor.

¿Cómo hacemos que el agua sea realmente limpia?

A lo largo de la historia, la purificación del agua ha evolucionado y se ha vuelto más sofisticada, empezando por métodos como la floculación y la sedimentación. Para que el agua no solo se vea clara, sino que también sea realmente limpia, se han usado diferentes técnicas basadas en las propiedades físicas y químicas de los contaminantes o impurezas presentes. Así, el agua pasa por procesos como empapado, filtrado, sedimentación, uso de zeolitas y desinfección.
  1. Filtración: Este proceso elimina contaminantes físicos y partículas grandes. Dependiendo del caso y del tipo de filtro, también se pueden quitar algunas impurezas más pequeñas, como el cloro o el plomo.
  2. Ósmosis inversa: Esta tecnología utiliza una membrana semipermeable que puede eliminar partículas muy pequeñas, como sales, metales pesados y otros contaminantes químicos.
  3. Tratamientos adicionales: En lugares donde el agua tiene mucho contenido de metales pesados como arsénico o plomo, se usan sistemas especiales de intercambio iónico o filtros de carbón activo para eliminarlos.

¿Por qué no se puede obtener agua limpia con facilidad? 

Aunque hay formas de tratar el agua para que sea limpia, en muchas partes del mundo siguen existiendo problemas. En zonas rurales o en países en desarrollo, a menudo no hay suficientes instalaciones para tratar el agua, así que muchas personas tienen que usar agua sin tratar, que puede estar contaminada. (Agua potable para comunidades rurales, reuso y tratamientos avanzados de aguas residuales domésticas, 2024)

El cambio climático también altera los patrones de lluvia y hace más probables los fenómenos extremos, como inundaciones o sequías, que afectan la calidad del agua. (El agua: en el centro de la crisis climática, 2025) Además, la contaminación agrícola e industrial sigue siendo un gran problema, ya que los residuos químicos y pesticidas vertidos en ríos o lagos afectan la potabilidad del agua. (La UE obliga a las farmacéuticas a asumir la millonaria factura de limpiar los ríos de restos de medicamentos, 2025)

Categoría                            Población (miles de millones)

Con acceso seguro                 5.8

Sin acceso seguro                  2.2

Gráfico 2: Acceso global a agua potable segura (estimación 2024)

El agua y su relación con la salud

Tener agua limpia es fundamental para nuestra salud. Si el agua no está bien tratada, puede provocar enfermedades gastrointestinales o intoxicaciones por metales pesados. Por eso, no debemos confiar solo en que el agua se vea clara; también es importante asegurarnos de que no tenga contaminantes que no podemos ver. Así, aunque el agua clara puede mostrar que no tiene partículas a simple vista, eso no garantiza que sea segura.

El agua limpia es aquella que ha pasado por un tratamiento adecuado, como la filtración o la desinfección, para eliminar todos los contaminantes, tanto los que se ven como los que no.

La claridad solo nos dice cómo se ve el agua, pero la limpieza es lo que asegura que sea segura para beber. Al elegir el agua que vamos a consumir, es fundamental que haya sido tratada, ya sea con filtración, desinfección u otros métodos, para estar seguros de que no solo es clara, sino también realmente limpia y segura.