¿Cómo contribuye el grupo de Bacterias a la degradación de la materia orgánica en el agua?
Imagina que el agua vertida sobre las hojas caídas de los árboles, los restos de hortalizas o el agua de un río (que a veces se torna algo verde) es como el zumo de un vaso completo de un buen zumo de fruta. En este caso, el zumo está lleno de partículas de comida o de hojas; es decir, de lo que muchas veces puede considerarse "porquería", que acaba en cualquier parte de los ríos, lagos y mares. En este caso, si dejas el zumo durante un buen rato, se torna "turbio" y poco apetitoso. Pero además, ¿sabías que en el agua, como lo muestra cualquier botella que hayamos dejado a temperatura ambiente durante unos días, hay pequeños seres que hacen un trabajo increíble para que todo funcione y que sean realmente, "las criaturas" que se encargan de poder limpiar el agua? Las bacterias son realmente unos de los agentes responsables de limpiar nuestro entorno acuático.
Las Bacterias: pequeñas aunque grandes
Las bacterias son seres microscópicos que están en todas partes, incluso en el agua. A pesar de ser muy pequeñas, también hacen un trabajo gigantesco. Cuando decimos cómo degradan la materia orgánica en el agua, realmente nos referimos a cómo descomponen las sustancias que podrían contaminar o hacer sucia el agua.
La materia orgánica va al agua, principalmente de diversos lugares: residuos animales, restos de alimentos, hojas en descomposición, etc. Todo eso va al agua, y si no fuera por las bacterias, la materia orgánica prendaría rápidamente a convertirse de nuevo en materia orgánica en vez de descomponerse, para que, en lugar de que el agua se torne en algo más sucio, se tornase en algo más limpio, pues las bacterias se encargan de degradar los materiales en sustancias más simples que son el dióxido de carbono (CO₂) y agua (H₂O), mucho menos "sucias" para nuestro entorno.
¿Cómo funciona?
Cuando la materia orgánica entra al agua, las bacterias lo distinguen como una materia desde la que pueden alimentarse. ¡Es como su comida! Aunque, por supuesto, ese trabajo para las bacterias es un verdadero trabajo de equipo.
La Digestión de las Bacterias se alimentan de la materia orgánica mediante un proceso de digestión que recibe el nombre de descomposición aeróbica (que se produce cuando existe oxígeno) o anaeróbica (en el caso de la ausencia de oxígeno). En el caso de la descomposición aeróbica, las bacterias utilizan el oxígeno del agua para romper las grandes moléculas de la materia orgánica y obtener partículas más pequeñas que luego se convierten en energía, que las bacterias utilizan para su crecimiento y reproducción. A la larga, los productos de la digestión serán principalmente dióxido de carbono (que se pierde al aire) y agua.
La conversión de restos en energía
Las bacterias convierten la materia orgánica en sustancias de menor complejidad, como los ácidos grasos u otros compuestos que posteriormente serán absorbidos fácilmente por otros microorganismos. Esto se mantiene por igual la estabilidad del agua, ya que los narices de los materiales para la "materia" podrían llegar a favorecer de la acumulación del agua que la convertiría en material no apto para su consumo.
El ciclo continuo
Las bacterias cuando se alimentan también van produciendo nuevos microorganismos. La bacteria se iría dividiendo a modo que se irían llegando más trabajadores que asegurarían la descomposición de más materia orgánica. De esta forma, el ciclo de vida de las bacterias van asegurando que el agua sea por sí misma limpia y fluida, un ciclo que nunca se detiene.
El rol clave de las bacterias en el tratamiento de aguas residuales
Este proceso natural no sólo tiene lugar en ríos, lagos u océanos. Las bacterias son el componente de las plantas de tratamiento de aguas residuales, donde desempeñan el papel fundamental de la digestión de lodos, una operación mediante la cual se purifican las aguas procedentes de las ciudades y de la industria.
En esas plantas, el aire se inyecta en el agua para que las bacterias hagan mejor su trabajo, ya que estas son las que descomponen la materia orgánica que el agua lleva. Por eso, cuando el agua salga del sistema, estará muchísimo más limpia y apta para ser devuelta a los ríos o incluso reutilizada. Sin ellas, casi no podría hacerse un tratamiento eficaz y económico.
¿Por qué son tan relevantes para el planeta?
Las bacterias no solo hacen magia dentro de la planta de tratamiento, en la naturaleza también ayudan a que los ecosistemas acuáticos estén en equilibrio. También son muy importantes para la salud de los ríos, los lagos y el mar. En primer lugar, regulan la calidad del agua: evitan la acumulación de toxinas y otros contaminantes. Seguidamente, también mantienen el ciclo de nutrientes: a partir de la descomposición de materia orgánica liberan nutrientes que pueden ser utilizados por otras formas de vida como por ejemplo las plantas acuáticas. También previenen la eutrofización, que no es raro que un exceso de materia orgánica provoque que los nutrientes como el nitrógeno o el fósforo puedan provocar un crecimiento excesivo de algas; las bacterias ayudan a controlar los nutrientes para que no se rompa el equilibrio ecológico.
Y para concluir, haz el mundo invisible sea esencial, conócelo...
Si bien a nivel óptico muchas veces las bacterias son invisibles, tienen un rol vital en la salud de nuestros cuerpos de agua. Son realmente como pequeños "guardianes" que hacen su trabajo incansablemente para poder mantener el agua limpia y equilibrada: gracias a la descomposición de la materia orgánica logran que el ecosistema acuático pueda mantenerse saludable.
Por tanto, la próxima vez que te acerques a un río, a un lago, piensa que hay en el agua bacterias que están trabajando en silencio, haciendo su trabajo para mantener limpio y en funcionamiento nuestro planeta. Sin las bacterias, la naturaleza no podría funcionar como lo hace, toda una heroína.