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Coronavirus y teletrabajo: frenando el cambio climático

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Sobre el blog

Ana Aranda Rojas
Ingeniera del Área de Desarrollo en GESTAGUA, S.A

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Portada iAgua Magazine
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Que los gases efecto invernadero siguen en aumento, que los océanos cada vez cuentan con menos oxígeno y con una temperatura más alta, que el nivel medio del mar alcanzó en 2019 el valor más elevado jamás registrado a nivel mundial y que las capas de hielo continúan reduciéndose, es algo bien sabido por todos. Que todo lo anterior nos afecta a los humanos y a la biodiversidad, viéndose reflejado en los desplazamientos provocados por desastres naturales, como son las crecidas y las tormentas, inundaciones y sequías, olas de calor o incendios entre otros, también lo sabemos. ¿O no?

Pero, ¿qué tiene que ver todo esto con el coronavirus? La respuesta es sencilla: el cambio climático es más mortal que el coronavirus. Además, este nuevo virus, que tanto está afectando a nuestra sociedad y a nuestra economía, damos por hecho que será temporal. Sin embargo, el cambio climático no es algo nuevo ni temporal, tiene bastantes más años y se mantendrá durante muchos más, por lo que las acciones para atenuarlo deben ser continuas y no temporales.

Las drásticas medidas aplicadas para paliar el coronavirus, como la restricción de la actividad industrial o de los desplazamientos, han hecho más que todas las que se han aplicado durante estos años para luchar contra el cambio climático. No paran de llegarnos imágenes de cómo de limpio se ve Madrid desde Alcalá de Henares o cómo Barcelona ha reducido su contaminación hasta la mitad desde que se decretó el estado de alarma.

Con todo esto, me surge esta pregunta… ¿Imagináis cómo se habría tomado la población un confinamiento con el objetivo de paliar los efectos del cambio climático? Algo como que cada vez que se rebasen ciertos niveles en la calidad del aire, nos tengamos que quedar en casa y se decrete un estado de alarma. Ya hemos visto que se puede hacer ante una crisis sanitaria, ¿podría llegar a hacerse por una crisis climática? ¿Servirá esta pandemia para que la población tome conciencia de cómo dañamos al medioambiente con nuestra actividad?

La digitalización y el agua 4.0 también pasan por la modernización y adaptación de la forma de trabajo en el sector del agua

Para no llegar a estos extremos, es necesario un cambio de mentalidad. Quizá (soñar es gratis) esta crisis y su efecto positivo en el medioambiente nos hará cambiar ciertos hábitos en nuestra manera de vivir, por ejemplo, en los desplazamientos. La cantidad de vehículos que se mueven al día en una ciudad como Madrid, y que se ha visto reducida a mínimos históricos gracias al teletrabajo, entre otras cosas, nos hace pensar si esta es la manera en la que tenemos que dirigir nuestra forma de trabajar si de verdad queremos conseguir conciliar y evitar el vertiginoso cambio climático que nos acecha.

En cuanto a nuestro sector, es momento de que las empresas se quiten la venda, confíen en el buen hacer de sus trabajadores y pongan el teletrabajo en el lugar que se merece. La digitalización y el agua 4.0 también pasan por la modernización y adaptación de la forma de trabajo en el sector del agua, favoreciendo la conciliación, el bienestar del trabajador, y como hemos podido comprobar, del medioambiente. No obstante, recordemos que no estamos teletrabajando de una forma “normal”: los niños están en casa, no podemos salir a la calle a despejarnos o ir a hacer deporte, en algunos casos el ritmo de trabajo ha disminuido por la paralización de la industria o la administración, etc. El teletrabajo está bien cuando es una opción, no una imposición. También echamos de menos esa parte social tan importante que tiene el ir a trabajar, ese café con los compañeros para contarnos como está yendo el día o qué haremos el fin de semana.

Los jóvenes tenemos que abanderar esta transformación, defendiendo estas políticas y luchando para que nuestras empresas den ejemplo de modernidad, adaptación al cambio y compromiso con el medioambiente. Nosotros, por nuestra parte, tenemos que demostrar que la productividad nada tiene que ver con el lugar donde estés trabajando, sino que solo depende de nosotros mismos.

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Redacción iAgua