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El regadío, motor que alimenta al mundo

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  • regadío, motor que alimenta al mundo

El escenario futuro de crecimiento de la población mundial y la premisa irrefutable de que el agua es un bien limitado reaviva hoy más que nunca el debate sobre cómo garantizar un abastecimiento de alimentos seguros y de calidad con la máxima sostenibilidad, sin agotar el recurso. Y, para lograr este objetivo, la planificación hidrológica es una herramienta esencial.

A estas alturas, ya nadie duda de la aportación del sector del regadío en España, como gran protagonista en la cadena agroalimentaria, ya que produce mucho más que el secano y es capital para garantizar la producción y el abastecimiento seguro de alimentos. Pero esta aportación no solo es clave en nuestro país, sino que sus efectos se extienden a todo el mundo y los datos de comercio exterior, así como la actualidad, lo confirman.

La última ola de frío que hemos sufrido en Europa, por citar un ejemplo cercano, ha permitido a España protagonizar un boom exportador, con un incremento del 13,2% en las ventas agroalimentarias, según el último informe mensual de Comercio Exterior que elabora el MINCOTUR.

Y no se nos puede escapar que, si el precio de la luz o la crisis energética en un escenario tan convulso como el actual es un problema de primer orden, una previsible falta de agua destinada al regadío debería preocuparnos en igual o mayor medida. También en lo relativo al abastecimiento, a la necesidad de una producción agroalimentaria segura.

Rechazo a la planificación ideológica

Desde Fenacore queremos alzar nuestra voz y hacernos oír para mostrar una preocupación compartida: la nueva planificación hidrológica aprobada por el Gobierno no garantiza el agua para el riego durante los próximos años. El futuro marco que regulará la planificación hidrológica supone una grave amenaza para nuestro sector y tenemos la responsabilidad de advertir sobre sus efectos.

Representamos a más de 500.000 agricultores y más de dos millones de hectáreas, pero la nueva planificación hidrológica sale adelante sin tener en cuenta la valoración experta del regadío, un sector discriminado en la agenda política a pesar de que aglutina al 70% de los usuarios del agua en España. Y presenta, además, un gran número de deficiencias que no podemos soslayar.

La nueva planificación hidrológica aprobada por el Gobierno de España no garantiza el agua para el riego durante los próximos años

El futuro de nuestros cultivos, nuestro propio modelo productivo y, en definitiva, nuestro sistema de vida está en juego. Y queremos denunciar, en este sentido, la discriminación y los engaños que sufre nuestro sector por parte, sobre todo, del MITECO.

Un ministerio que cambia de criterio, sin tapujos ni escrúpulos, en torno a cuestiones trascendentales para la supervivencia de nuestros cultivos. Y que lo hace, además, sobre una base ideológica, no científica, invalidando el papel del Consejo Nacional del Agua y de otro tipo de órganos consultivos.

De hecho, algunas propuestas de planes hidrológicos que contaban tanto con el apoyo de los regantes de las respectivas cuencas como con el necesario respaldo a nivel político, se han vaciado de contenido, se han desvirtuado de manera burda, dejando en entredicho la seriedad, el rigor y la confianza que podrían esperarse por parte del Ministerio que determina la gestión del agua en España, cuyo mayor problema no es la escasez, sino su contaminación política.

Por ello, lamentamos que nuestro bien más preciado sirva para alimentar la batalla política entre territorios. Hoy más que nunca urge despolitizar la gestión hídrica y elevarla a una cuestión de Estado alejada de la polarización, la aritmética electoral y las trifulcas partidistas.

Graves consecuencias

En cuanto al establecimiento de caudales ecológicos, la sostenibilidad ambiental debe ir acompañada de la económica y social, por lo que cada Plan Hidrológico tendría que analizar de manera completa y rigurosa los efectos de estos caudales. De ahí la necesidad de actuar con prudencia en el establecimiento de estos caudales, que en cualquier caso requieren estudios previos de los beneficios para la biodiversidad de su aplicación y un examen jurídico de lo que supondría para las concesiones vigentes. Su implantación, en definitiva, exige análisis hidrológicos y económicos previos, puesto que no es gratuita: tienen costes sociales y económicos que la sociedad debe conocer con transparencia.

El MITECO está convirtiendo los planes hidrológicos en ideológicos. No buscan el bien común, solo el de unos pocos. Ni garantizan el agua para regar durante los próximos años, agravando la crisis alimentaria. Ni recuperan las inversiones en obras de regulación, con las que además de garantizar la producción de alimentos, pueden mitigarse los efectos más adversos del cambio climático. Sin embargo, y por desgracia, las consecuencias las pagaremos todos.

El regadío es la joya de la corona del sistema agroalimentario español, determinante para adaptar la agricultura a nuestros tiempos

El regadío es la joya de la corona del sistema agroalimentario español, determinante para adaptar la agricultura a nuestros tiempos y evitar la despoblación de las zonas rurales; no deja de sufrir ataques que nos hacen daño, que nos duelen… ataques sin sentido por los que estamos verdaderamente alarmados.

Hay muchos problemas en el horizonte que no podemos soslayar. Nos preocupa la falta de inversión en obras de regulación, lo que agrava la amenaza que suponen las sequías para España. Hay que tomar medidas realistas y necesarias de una vez por todas. En nuestro país, solo se han ejecutado dos de cada diez euros de la inversión prevista en los anteriores planes hidrológicos y no se han acometido un porcentaje elevado de infraestructuras hidráulicas esenciales para mitigar impactos del cambio climático, como las sequías.

Por nuestra parte, los regantes hemos hecho, desde hace décadas, un esfuerzo sin parangón desde todos los puntos de vista y somos una referencia internacional en materia de modernización y ahorro de agua. Y las cifras nos avalan y son incontestables: cerca del 80% del regadío en nuestro país está ya modernizado y España es una referencia mundial en este ámbito. El uso del agua se ha conseguido disminuir durante décadas, gracias al enorme esfuerzo realizado por los regantes y que nos ha permitido reducir en más de 3.000 m3/ha/año el uso del recurso durante los últimos veinticinco años, en muchas zonas regables.

Estamos preparados, hemos cumplido muchos objetivos, y afrontamos desafíos de futuro como la transición digital plenamente preparados. Los afrontamos como un reto, pero también como una oportunidad para seguir dando impulso al sector. Así, trabajamos en la búsqueda de nuevas vías para avanzar en una gestión eficiente del agua. Y por ello, la innovación, las nuevas tecnologías y la digitalización nos empujan en nuestro objetivo de seguir avanzando y ser más eficientes en el corto y medio plazo.

A estas alturas, los regantes somos plenamente conscientes de la magnitud del reto y de que las nuevas herramientas que ofrece la digitalización nos permitirán contar con toda la información en tiempo real para acertar en las decisiones que tomemos sobre el terreno en cada momento. Pero en este viaje necesitamos aliados. Por eso, proponemos al Gobierno un paquete de medidas técnicas que servirán de base para dar un nuevo impulso a la digitalización de los regadíos.

La puesta en marcha, por ejemplo, de contadores con telemedida en cada Comunidad de Regantes para controlar el agua suministrada por el Organismo de cuenca es una de las actuaciones necesarias para lograrlo. A su vez, nos permitirá compararla con el agua que realmente les llega a los regantes, permitiendo detectar posibles pérdidas en el transporte, que pueden ser importantes cuando se trata de canales principales, en muchas ocasiones de propiedad estatal y con muchos años de antigüedad.

Hemos demostrado con hechos que sabemos estar a la altura de las circunstancias y que avanzamos a paso de gigante. Ojalá en el futuro contemos con una Administración que sea consciente de que el agua, el origen de la vida, nuestro bien más preciado, deje de estar en el ojo del huracán político y sea de una vez por todas el eje vertebrador que nos une a todos. Nos va el futuro en ello.