La policía del agua

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Sobre el blog

Andrés Martínez
Doctor por la Universidad de Alicante (PhD). Tesis en Gestión del Agua y gobiernos locales del Ecuador. #WaterLaw #Watergovernance #LocalGovernment
  • Pie de foto: Lago Oroville (Rich Pedtroncelli AP)
    Pie de foto: Lago Oroville (Rich Pedtroncelli AP)

El Estado de California, (EEUU), cumple media década enfrentando a una de las peores sequías de su historia reciente. Las imágenes estremecen, e incluso impactan a los incrédulos que pensaban que se trataba de un fenómeno puntual, pues las reservas de agua se reducen en los embalses lagos y lagunas.

Por ello, frente a situaciones excepcionales, las medidas para enfrentarlas también son extremas, y esto supone la renuncia por parte de los agricultores de ¼ de sus derechos de agua, lo cual resulta un sacrificio, teniendo en cuenta que el sector brinda las mayores riquezas de la zona, pero que también consume casi el 80% del agua. Así también se plantea una nueva regulación relativa a las aguas subterráneas y la explotación de pozos.

Como no puede ser de otra manera, la falta de agua trae nefastas consecuencias en el plano económico, entre las cuales se pueden destacar: 

  • a) el encarecimiento de las tarifas de la energía hidroeléctrica (binomio: agua-energía); y, 
  • b) la reducción de las cosechas agrícolas (California aporta casi el 15% de la producción nacional).

Lastimosamente, el caso narrado no es el único en América, pues una situación similar es aquella que atraviesa el Estado de São Paulo (Brasil), y que me referí hace algunas semanas en ésta columna, sin embargo, su problema se ha agudizado debido a los cortes de abastecimiento del servicio de agua potable, el cual afecta en mayor medida a los colectivos en riesgo de exclusión, ya que estos no cuentan con reservas, sino su única fuente es la conexión a la tubería pública, teniendo un servicio intermitente de aproximadamente 3 horas diarias, lo cual no basta ni siquiera para cubrir las necesidades básicas.

Tras la lectura de estos problemas hídricos regionales, realicé una búsqueda aleatoria de la normativa que regula la conservación y evita el desperdicio del agua, obteniendo interesantes resultados: 

  • a) el Concejo Municipal de Garden Grove (California), establece límites de hora de riego de pasto o vegetación (prohibido entre: 10h00 y 18h00) y sólo por 15 minutos, así como prohibición de lavado de superficies duras (veredas, calles, patios, pistas de tenis, callejones, etc.), así como la obligación de recircular el agua en fuentes de uso decorativo, así como en lavadores de coches y lavanderías comerciales; 
  • b) en el caso de Los Ángeles, LADWP (Departamento de Agua y Electricidad), además de la educación ambiental (http://savethedropla.org/), funciona un eficiente sistema de denuncias frente a casos de desperdicio de agua por parte de los vecinos; y,
  • c) el Ayuntamiento de Málaga (España), cuenta con una estricta ordenanza del Ciclo Integral del Agua, definiendo usos eficientes (aprovechamiento agua lluvia, reutilización de sobrantes de piscinas), así como uso incorrecto o negligente (falta de mantenimiento de redes, negligencia en la reparación de fugas, riego excesivo, etc.), cuyo incumplimiento acarrea elevadas multas.

En mi opinión, no creo que como ciudadanos necesitemos una especie de “policía” del agua que nos vigile y sancione por el desperdicio del recurso, sin embargo, nos hace falta concienciarnos de la importancia de conservar el agua, para ello son válidas dos vías: a) educación ambiental y campañas informativas; y, b) sinceramiento de tarifas y costes en las facturas, a través de rangos diferenciados de consumo.

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