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El acceso a agua potable. Un derecho universal para todos

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Sobre el blog

Ángela García Gil
Ingeniera tipo agua. Miembro de los YWP. Estudiante de doctorado sobre la desinfección solar de agua en países en vías de desarrollo. (URJC)
Almar Water Solutions
Minsait
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El 28 de julio de 2010, la Asamblea General de la ONU reconoció el agua como un derecho universal, reafirmando que el acceso a agua potable y a saneamiento es esencial para la realización de todos los derechos humanos. En 2015, la misma Asamblea General elaboró los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para “poner fin a la pobreza en todas sus formas” para el año 2030. Además de abordar temas tan importantes como la igualdad de género o el empoderamiento de la mujer y la niña, el objetivo número 6 se centra en la gestión sostenible del agua y del saneamiento para toda la población mundial. La disposición de agua potable en un hogar y su gestión de forma segura es esencial para el desarrollo de la vida. A pesar de la implicación in crescendo de todos los países, aún queda camino por hacer. De hecho, en 2015, el 12% de la población mundial carecía de acceso a agua potable. Las consecuencias de esta falta de acceso a agua segura son letales: según el informe anual de 2018 de la ONU sobre los ODS, cada día siguen muriendo alrededor de 1000 niños debido a enfermedades relacionadas con la falta de higiene y de agua de calidad.

Tratamientos de agua caseros

La mayor parte de la población sin acceso a agua segura se localiza en países en vías de desarrollo que carecen de infraestructura y recursos financieros. En estos emplazamientos hacen falta tratamientos de bajo coste, fáciles de usar y sostenibles, es decir, que no requieran de consumibles extras difíciles de conseguir o poco económicos. A los tratamientos que cumplen estas tres características se los denomina tratamientos de agua caseros (HWT por sus siglas en inglés: Household water treatments). Los patógenos del agua pueden ser eliminados por HWT mediante ebullición, cloración, separación con filtros cerámicos específicos (filtración) o por la adición de coagulantes químicos para aglomerar los patógenos, sedimentarlos y separarlos (floculación).

Todos estos tratamientos, aunque efectivos, conllevan un coste operacional por la compra de reactivos (combustible, cloro o coagulantes) o de repuestos (sofisticados filtros capaces de retener patógenos). En 2007, la IWA estimó el precio por persona y año de la filtración en 2.70 €, de la floculcaión en 4.40 € y el de la cloración entre 0.59 € y 3.50 € en función del volumen a tratar.  No obstante, aparte de los tratamientos anteriores, existe otro HWT basado en la desinfección solar (SODIS, solar desinfection). Este proceso consiste en la exposición del agua en botellas de PET de 2L a la radiación solar durante 6 horas. En este caso, el único coste es el precio de las botellas, por las que se requieren 0.56 € por persona al año.

Lamentablemente, no todo son ventajas en el proceso SODIS. El PET es un material que puede generar compuestos químicos después de haber sido expuesto a una fuerte radiación solar. Estos compuestos pueden quedarse adheridos en las paredes de la botella o ser transferidos al agua. Sin embargo, numerosos estudios demuestran que los compuestos transferidos al agua se encuentran en concentraciones por debajo del límite máximo permitido para considerar que el agua sea de calidad. A pesar de esto, siguen existiendo discrepancias frente a la seguridad de usar botellas de plástico para desinfectar agua. La causa de ello: las recomendaciones de los productores de no reutilizar estos recipientes.

Agua al alcance de todos. Desinfección solar

Hace 2000 años, en la India, ya existían comunidades donde exponían el agua al sol para que ésta fuese “bendecida”. Sin embargo, no fue hasta 1984 cuando se publicó el primer trabajo sobre la efectividad del proceso SODIS para inactivar patógenos. Desde entonces, la efectividad de este proceso ha sido confirmada mediante diferentes estudios de campo midiendo reducciones de enfermedades en diversas comunidades del mundo. Por ejemplo, en la comunidad Massai se minimizaron los casos de diarrea en niños menores de 5 años, en Kenia disminuyeron las personas afectadas por una epidemia de cólera, o en Camboya, Kenia y Sudáfrica se redujo la tasa de disentería, entre otros. Hoy en día, son 4.5 millones de personas las que usan la desinfección solar en más de 50 países.

A lo largo de los años, se ha comprobado que las variables principales que afectan a la desinfección solar son la intensidad de radiación del sol y la temperatura del agua, y que ambas variables producen un efecto sinérgico sobre el rendimiento del proceso. Es posible aumentar alterar estas variables de forma fácil para aumentar la efectividad de la desinfección. Esto puede ser mediante el uso de superficies reflectantes sobre las que se exponen las botellas, pintando de negro la parte inferior del recipiente para aumentar la temperatura del agua contenida, o con la filtración sencilla del agua para quitar turbidez (sólidos) antes de la exposición. A pesar de los avances, la ciencia aún tiene mucha tarea por hacer y, actualmente, estudia el escalado de este proceso a recipientes de agua de mayor capacidad, la influencia de la composición del agua en la efectividad, el uso de catalizadores para la disminución del tiempo necesario de exposición, el efecto del tipo de plástico del contenedor o el diseño de reactores que aumenten la radiación irradiada al agua.

Claves de éxito de la desinfección solar

El proceso SODIS funciona, es barato y seguro. Entonces, ¿por qué todavía 900 millones de personas carecen de acceso a agua potable? SODIS es una de las mejores opciones para desinfectar agua, no solo en términos de eficacia, sino también en términos de asequibilidad. Sin embargo, en 2011, el SODIS únicamente era usado en el 1% de los hogares del mundo que utilizaban algún HWT. ¿A qué se debe este dato tan bajo? Podemos aventurarnos a decir que es simplemente a la falta de la popularización de la desinfección solar de agua.

Las botellas estándar usadas en SODIS se fabrican para un propósito diferente, por lo que las empresas no las promocionan para el uso de desinfectar agua. También existe cierto escepticismo inicial en comunidades donde se intenta implantar el proceso debido a que esperan algo más tecnológico; para ellos las botellas son un residuo. Es difícil convencer a alguien que durante su vida ha lidiado con una luz solar intensa y nunca ha considerado la posibilidad de que el sol pueda tener un efecto desinfectante. Además, la preocupación general sobre la posibilidad de que el agua pueda contener compuestos químicos transferidos desde el plástico de la botella supone una barrera más para la adopción de la desinfección solar.

Existen múltiples estudios sociológicos que han permitido determinar las condiciones personales, socioculturales y ambientales específicas para cada comunidad donde se podría usar SODIS. Esta tarea es fundamental para determinar qué factores contribuyen y cuáles dificultan el uso sostenible de SODIS, remarcando las ventajas, explicando el proceso y clarificando las falsas creencias que imposibilitan la adopción de la desinfección solar como HWT por la población local. Él último y componente clave para la implantación de SODIS es la población local. Los promotores y responsables locales son los que tienen que provocar un cambio en la opinión de su sociedad sobre el proceso SODIS, para que sea aceptado, usado y popularizado.

Vemos, por tanto, que es posible alcanzar el derecho universal del acceso a agua potable y que tenemos que seguir trabajando para que se alcance lo antes posible. No obstante, este sería tan solo el primer paso. No olvidemos que existen más problemas relacionados con el agua. En concreto, el ODS número 6 también contempla la gestión de recursos hídricos, de saneamiento, de aguas residuales o de ecosistemas. Pero sin duda, únicamente podremos afrontarlos si primero conseguimos dar acceso a agua potable a toda la población, lo que requiere de una labor conjunta entre disciplinas, así como una fuerte implicación de la población local.

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