La inversión en I+D+i como garantía de sostenibilidad y progreso en la gestión integral del ciclo urbano del agua

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Sobre el blog

Antolín Aldonza
Antolín Aldonza es el Director general ASAGUA (Asociación Española de Tecnologías del Agua).
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  • Antolín Aldonza.

La investigación, el desarrollo y la innovación tecnológica son las actividades que conforman el pedestal que sostiene y vigoriza el progreso a escala individual y colectiva. Las actuaciones que se desarrollan desde los ámbitos de lo público y de lo privado, no faltando las colaboraciones entre ambos sectores y que sea cual fuere la vocación que las impulsa, contribuyen de forma muy significativa al bienestar de las personas y a garantizar el futuro de la sociedad, lo que no debe impedir que de su ejercicio resulte un beneficio para el promotor, porque son actuaciones en las que el riesgo de perder lo que se invierte es muy elevado.

Donde no hay agua no hay vida, y donde la hay es necesario “manipularla” con el fin hacerla apta para el consumo y para retornarla a cauces en estado óptimo. El agua es un recurso escaso, se reparte de forma desigual por la superficie y por el interior de la tierra, y es vulnerable a la contaminación. Todo ello unido a su ineludible necesidad para la vida, la convierte en un elemento muy valioso, tanto que hoy en día se concibe como un bien económico cuyo valor tiende a crecer.

Donde no hay agua no hay vida, y donde la hay es necesario “manipularla” para hacerla apta para el consumo y retornarla a cauces en estado óptimo

Aunque se admita que el agua es un recurso natural que no tiene precio, es un hecho que cuando se abre el grifo, el agua tiene un precio, y no porque unos poderes maléficos lo hayan impuesto, sino porque hasta que llega allí ha sido objeto de varios procesos que abarcan desde su captación y transporte hasta su potabilización. Una vez utilizada la arrojamos de nuestro entorno porque ya no está limpia y nos olvidamos de ella, sin embargo se recoge y se trata antes de devolverla a los cursos de agua, para lo cual hay que aplicar unos procedimientos que tienen un valor económico.

El precio del agua debe de ser el compendio de todos los costes incluido el de las infraestructuras y su reposición, por eso cuando es un “precio político”, porque así lo deciden los poderes públicos, el consumidor no paga lo que cuesta y esa diferencia recae en todos los ciudadanos, cuando no en el operador. Es una situación de claro incumplimiento de la Directiva Marco del Agua que no favorece el desarrollo del sector, que en estos momentos en que la inversión pública es escasa, necesita de una entrada franca de capital privado para colaborar con el público, si es que España quiere cumplir los compromisos adquiridos con Europa. Esta colaboración público – privada demanda un marco legal adecuado, que hasta el momento no se le ha podido o no se le ha querido dar, habiendo sido una oportunidad perdida para comenzar a hacerlo la reciente reforma de la Ley de bases del Régimen Local; esperamos y confiamos que la anunciada Ley del ciclo integral del agua de uso urbano sea el principio de una nueva época.

En el mundo existen problemas de agua, y en Europa también. Por ello hay que conservar e impulsar la industria española que a lo largo de los años se ha ido creando para solventarlos, que por cierto está entre las mejores del mundo, y que nos permite tener unos magníficos profesionales y unas empresas señeras, sin olvidar a las universidades y demás centros de investigación.

Para mantener esa situación de élite se necesitan, al menos, una buena planificación y un adecuado desarrollo de la I+D+i. Esa planificación debe de ser de carácter técnico, sin perjuicio de que los poderes públicos delimiten el entorno en el que ha de desenvolverse para mejor satisfacer el bien común y que una vez establecida señalen el orden de las actuaciones.

La I+D+i para su desenvolvimiento necesita que el inversor, público o privado, obtenga el retorno de su inversión junto con sus beneficios en un plazo razonable, beneficios que no sólo han de ser económicos, al menos en primera instancia, pero que también han de serlo, para que los conseguidos en un proyecto sirvan para financiar a otros y como retribución al capital invertido.

La I+D+i para su desenvolvimiento necesita que el inversor obtenga el retorno de su inversión junto con sus beneficios en un plazo razonable

Apostar por la I+D+i significa ser conscientes de los recursos económicos que conlleva esta actividad, que con independencia del resultado, hay que aportar, sin perjuicio del debido retorno y de los beneficios tanto económicos como sociales que se obtengan. Estos recursos pueden provenir de las subvenciones o de las apuestas empresariales -apoyadas o no por los poderes públicos-. Desde nuestro punto de vista, las primeras no son deseables, porque, sin adentrarnos en otras cuestiones, la mayoría de las veces no se consiguen los resultados propuestos al faltar el estímulo que conlleva el riesgo. Las apuestas públicas tienden a estimular la actividad sin evitar el riesgo y las privadas se desarrollan en el territorio del puro riesgo y ventura.

En España, las ayudas públicas derivan del Plan Estatal de Investigación Científica, Técnica y de Innovación. 2013-2016, que desarrolla la política de I + D + i vertida en la Ley 14/2011, de 1 de junio, de La Ciencia, La tecnología y la Innovación y tiene por objeto desarrollar los instrumentos destinados a financiar por la Administración General del Estado las actividades de I + D + i durante el periodo 2013-2016, según los objetivos y prioridades científico- técnicos, sociales y de innovación establecidos en la Estrategia Española de Ciencia y Tecnología y de Innovación 2013-2020.

A nivel europeo, las ayudas se articulan por medio del Programa Marco de Investigación e Innovación de la Unión Europea, que ahora se denomina Horizonte 2020, que comprende todas las fases desde la generación del conocimiento hasta las actividades más próximas al mercado. Está dotado con 76.880 M€, que se distribuyen en los objetivos estratégicos: ciencia de excelencia, 31,73%; liderazgo industrial, 22,09%; y desafíos sociales, 38,53%, dedicando el 7,65% restante a otros retos. La tasa de financiación se sitúa en el entorno del 20%, el acceso a la financiación está basada, salvo excepciones, en la libre concurrencia a los procesos de selección y se articula en torno a los programas que configuran los objetivos estratégicos. El agua, aunque no citada de forma expresa y sin perjuicio de posibles ayudas derivadas del liderazgo social, la podemos encontrar en los desafíos sociales.

Además de este tipo de estímulos, tenemos la inversión privada en I+D+i en sentido estricto, y dentro de ella, los denominados bussines angels, que constituyen un buen recurso para acceder a la financiación, adaptado a las necesidades de las pequeñas y medianas empresas.

Con respecto a la innovación en España, vamos a exponer unos datos del año 2012, cuya fuente es el INE:

Entre los factores que dificultan la innovación o que influyen en la decisión de no innovar, el más importante es el coste.

Sin entrar a valorar estos datos, es preciso seguir concienciándonos en la necesidad de hacer inversiones en innovación, y por tanto de hacer esfuerzos adicionales, con la clara conciencia de que sin ella, la competitividad no es posible en un mundo tan sensible a los cambios como es el del agua, cuyo precio por m3, que son nada menos que 1.000 litros, está en torno al euro, lo que exige un continuo buscar de soluciones más fiables, pero también más baratas, ya que no hay que olvidar que el problema no termina construyendo la infraestructura, sino que también hay que mantenerla y explotarla dando el mejor servicio al usuario. Las empresas españolas, situadas a escala mundial a la cabeza en tecnologías y en saber hacer, han de seguir conservando ese liderazgo, y por ello deben recibir las ayudas necesarias, siendo la primera el urgente resurgir de la inversión pública y la implantación de un marco legal que permita el desarrollo definitivo de la colaboración publico – privada.

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13 de Agosto, 2014