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Lecciones aprendidas del Covid-19

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  • Lecciones aprendidas Covid-19

Sobre el blog

Arturo Albaladejo Ruiz
Doctor Ingeniero del Agua, el terreno y los materiales por la Universidad de Alicante, Ingeniero Superior Industrial por la Politécnica de Valencia y MBA por la Pontifica de Comillas, PMP con 25 años de experiencia en el Ciclo Integral del Agua
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A las alturas que estamos de esta emergencia, tenemos que pasar rápidamente las primeras fases del “Duelo” (negación, ira, negociación, y depresión) para dedicar todos los esfuerzos en la última fase de aceptación, y para ello propongo que nos centremos en las “lecciones aprendidas”, tanto de hechos positivos como de negativos, porque es bien sabido que se aprende más de los errores que de los aciertos.

Desde que el 31 de Diciembre de 2019 el brote causado por este nuevo coronavirus fue detectado en la ciudad china de Wuhan, han ocurrido y ocurrirán muchas cosas en el todo el mundo, en España y en el sector el Agua y Saneamiento de España: El 1 de Febrero se notificó el primer caso en España, el 11 de Marzo la OMS declaró la Pandemia global en el mundo y el 14 de Marzo, el BOE publicó Real Decreto 463/2020, por el que se declara el estado de alarma para la gestión de la situación de crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19.

En las 11 páginas del RD 463/2020 no aparecía la palabra agua, ni mucho menos saneamiento, cuando sí que aparecían medidas concretas para temas sanitarios y sus suministros, transporte, tránsito aduanero, suministro de energía, abastecimiento alimentario, medios de comunicación, y excepciones del cierre de los establecimientos comerciales minoristas de alimentación, bebidas, productos y bienes de primera necesidad, establecimientos farmacéuticos, médicos, ópticas y productos ortopédicos, productos higiénicos, peluquerías, prensa y papelería, combustible para la automoción, estancos, equipos tecnológicos y de telecomunicaciones, alimentos para animales de compañía, comercio por internet, telefónico o correspondencia, tintorerías y lavanderías.

Únicamente se podía interpretar que hablaba vagamente del Sector del Agua y Saneamiento cuando en su artículo 18 mencionaba de forma genérica a los "Operadores críticos de servicios esenciales previstos en la Ley 8/2011, de 28 de abril, por la que se establecen medidas para la protección de infraestructuras críticas…”. Aunque ese artículo también incluiría a suministro de energía o transporte, que sí que eran mencionados expresamente.

No fue hasta 8 días después, que aclararon que los Servicios de Agua y Saneamiento son esenciales, cuando se publicó en el BOE el Orden SND/274/2020, de 22 de marzo, por la que se adoptan medidas en relación con los servicios de abastecimiento de agua de consumo humano y de saneamiento de aguas residuales.

Durante toda emergencia, además de trabajar sin descanso para que salga el agua de calidad a todo el mundo cuando abre el grifo, y sea evacuada cuando tira de la cisterna, hemos tenido que buscar por nuestra cuenta cómo conseguir los EPIs (mascarillas, guantes, buzos de protección…) y cómo conseguir los productos químicos necesarios para poder realizar nuestro trabajo, e incluso justificar ante las fuerzas de seguridad por qué vamos por la calle e incluso porqué vamos en ocasiones en parejas para algunos trabajos. También tenemos que pelear en un mercado hiperagresivo para que nos sirvan materiales, maquinaria y servicios, y luego tendremos que sufragar todo esto con menos ingresos, ya que el consumo sobre el que se cargan las tarifas está descendiendo, y bajará mucho más con el descenso del turismo que seguro que ocurrirá.

En las empresas del sector de abastecimiento de agua y saneamiento, algo no estamos haciendo bien, cuando por la emergencia del COVID19 el gobierno, en el que una de las vicepresidencias la ocupa la ministra del ramo, tardó 8 días en recordar que no había aclarado que el agua y saneamiento son servicios esenciales como se había hecho con otros servicios no tan esenciales. Los empleados del sector del agua y saneamiento somos tan esenciales, o incluso más, que los de otros muchos sectores. ¿Cuánto tiempo duraría la gente en sus casas si no saliese el agua del grifo? ¿Cuántas enfermedades incluso peores que coronavirus cogerían los habitantes si el agua no fuese de calidad o no se evacuase adecuadamente el agua residual generada?

Además de haberse hecho manifiesta la necesidad de una coordinación global, que por ausencia de la administración nacional ha tenido que desempeñarse por asociaciones como AEAS y AGA, es necesario que hagamos un repaso a otras lecciones aprendidas que podemos sacar de esta crisis. Invito a que los lectores de este blog añadan o corrijan las lecciones aprendidas en el sector de agua y saneamiento que, desde mi humilde visión, procedo a enumerar:

  1. Es necesaria la creación de una entidad nacional que regule y coordine los más de 8.000 formas de gestionar los servicios de agua y saneamiento, tanto desde el punto de vista de gestión técnica (control y seguimiento de KPIs), gestión económica (supervisión de homogeneidad de tarifas incluyendo todos los costes), como coordinación y gestión de emergencias (pandemias, sequías, inundaciones,…).
  2. Tenemos un personal profesional y con una dedicación excelente, que debemos cuidar aportándoles los EPIs y capacitación y dotándolos de un entorno de trabajo motivador.
  3. Es imprescindible la creación de la infraestructura legal que coordine fondos económicos de ayuda a los más necesitados en tiempo real (no por el IPREM del año pasado), para asegurar que las tarifas que paguen el resto de los usuarios sufraguen los costes de los más vulnerables.
  4. Creación de una red ramificada para la Planificación y Colaboración ante emergencias entre servicios de agua y mantenimiento, que coordine los planes y medios de cada servicio.
  5. Que en cada Servicio haya unos planes de contingencia ante emergencias (sequías, inundaciones, terremotos, incendios, pandemias…), con listados actualizados de personas, medios técnicos y materiales, y con protocolos de actuación homogéneos y realización de simulacros periódicos y que en cada servicio se disponga de los medios (humanos, materiales y económicos) reservados para emergencias, y que se sufraguen con las tarifas de agua, que deben de ser autosuficientes y dejar de ser mediatizadas por ideologías políticas.
  6. Creación, mediante tasas o cánones, de una reserva nacional o autonómica de medios para emergencias, como fondos económicos de emergencia, almacenes de EPIs, maquinaria, vehículos, cubas y embolsadoras de agua, miniplantas de potabilización de agua, materiales de reparación, productos químicos de tratamiento, y por supuesto, personal para desplazarlo a ayudar donde sea necesario.
  7. Que se incentive el trabajo virtual, dotando de medios legales y económicos a los servicios para la creación de formas de autolectura, tele-lectura y tele-cobro de consumos para todos los usuarios, de atención virtual a todas las gestiones de los usuarios mediante webs, teléfonos 900, video-atención personal o por chatbots, firma digital y blockchain para contratación y transacciones económicas…
  8. Que se continúe incentivando el uso de agua del grifo para beber, mediante informes técnicos, programas de concienciación ciudadana e I+D+i en tecnologías de mejora del sabor y olor, tanto de forma comunitaria como individual.
  9. Que se destine fondos Nacionales a la I+D+i en el desarrollo de sistemas prevención y actuación frente a emergencias en el tratamiento de aguas potables y residuales y en la distribución de agua potable y en la evacuación de residuales, y en sistemas de control y análisis de calidad del agua en emergencias.
  10. Incremento de campañas informativas y de concienciación a políticos, periodistas y escolares sobre el ciclo integral del agua, abordando temas como todos los trabajos necesarios para su gestión, el consumo responsable del agua, el uso responsable del alcantarillado, la regeneración de agua, ….

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