En la mayoría de los países de la región se hacen grandes esfuerzos e inversiones para mejorar las capacidades de gestión de las intervenciones sobre las cuencas, sus recursos hídricos o fuentes naturales de agua y ecosistemas asociados y sobre el agua extraída de las fuentes.
Se modifican las leyes de agua, se formulan planes de gestión de intervenciones por cuencas, o aprovechamiento del agua a diferentes escalas, se capacita personal, se crean o modifican organizaciones a cargo de la gestión, se calcula la huella hídrica y así sucesivamente se enfatiza mejorar algún instrumento de gestión según el interés del jefe de turno o a veces de ofertas de préstamos o donaciones de bancos o países.
La lista de iniciativas de mejoras de instrumentos de gestión sigue al infinito con la obvia esperanza que con estas acciones, orientadas a potenciar los múltiples instrumentos de gestión de las intervenciones sobre el agua y las cuencas, se logre aumentar la seguridad hídrica o la equidad en el acceso al agua, cubrir las demandas de agua potable y saneamiento o evitar conflictos entre usos y usuarios o a lidiar con los efectos producidos por el cambio de clima entre los clásicos objetivos planteados en las políticas.
Lo que se observa, sin embargo, es que una gran parte de estos esfuerzos se pierde y no logra alcanzar metas concretas en terreno. Cada instrumento de gestión es desarrollado en forma independiente entre sí, y aunque estén muy bien diseñados, simplemente no se articulan entre sí ni en el territorio donde se aplican o se deben aplicar. Es como diseñar piezas de un motor que no encajan entre sí, ni en tiempo, ni lugar, ni precisión.
Los modelos hidrogeológicos quedan en las consultoras o universidades porque no hay organización de usuario o de cuencas, que los entienda o aplique, los planes no cuentan con recursos financieros ni marco legal para aplicarlos, el personal entrenado renuncia por falta de incentivos, las leyes se aplican a medias porque no hay fiscalización y así sucesivamente. Mucho gasto público y poco efecto real.
En general se observa que muchas autoridades de recursos hídricos o agua a nivel nacional., regional o de cuencas o sistemas hídricos carece de un sistema capaz de articular todas estas iniciativas. Más aun usualmente apuestan e invierten sus recursos, usualmente escasos, a unos cuantos instrumentos como modificar la ley como si ello fuera todo lo necesario mientras otros sólo piensan en construir obras hidráulicas u otros en cambiar una y otra vez el organigrama de las autoridades de agua. Tienen visiones parciales del conjunto de instrumentos y no llegan a articularlos entre sí para lograr resultados concretos en cada cuenca o sistema hídrico
Por lo expuesto se plantea la importancia de disponer de un modelo o sistema, como si fuera un tablero de control, que permita visualizar, articular y potenciar la aplicación de los instrumentos de gestión, caso por caso, con el fin de lograr las metas deseadas en terreno. Para ello se debe clasificar todos los elementos y establecer indicadores de éxito por sus logros en terreno y no sólo por sí mismos. Ningún instrumento sirve aislado de otros y mucho menos si no dan resultados concretos en cada cuenca o sistema hídrico. Ejemplo de logros concretos son, abastecer de agua potable y saneamiento a una población, gestionar un acuífero evitando su sobre explotación, reducir conflictos por el agua entre usuarios, mitigar efectos de sequías e inundaciones, conservar las cuencas de captación, recuperar la calidad del agua etc etc
La suma de estos logros es lo que debe lograrse con una gestión coordinada para las aplicaciones de instrumentos que guíen las intervenciones sobre el agua y las cuencas. La tan mentada gestión Integrada de recursos hídricos es un medio que se sustenta en la correcta integración de los instrumentos de gestión para lograr metas concretas en terreno.
Algunos tipos clásicos de gestión de las intervenciones sobre las cuencas y sus recursos hídricos
A. El primer nivel es sobre territorios delimitados por razones político-administrativas: transfronterizo, nacional, regional, municipal, donde las decisiones se deben debatir y tomar decisiones desde el más alto nivel internacional hasta el más pequeño municipio y barrio o localidad rural. Usualmente este nivel está conformado por acuerdos internacionales, comisiones nacionales, comisiones intermunicipales, comisiones permanentes interministeriales, consejos nacionales, y otras denominaciones (Deben tomar decisiones de trasvase entre regiones, , modificaciones legales, reestructuración de la institucionalidad, financiamientos etc. ). Estas decisiones requieren concurso de todos los ministerios, usuarios, sociedad civil y aprobaciones muchas veces en el congreso. No existe este nivel formalmente establecido salvo comisiones en el congreso que ven solo legislación. La construcción de escenarios hídricos es un aporte a este nivel de decisión.
B. El segundo nivel, delimitado por la naturaleza y por obras hidráulicas, está conformado por las organizaciones de gestión por cuenca, sub cuencas, a veces canales y / o cuencas interconectadas. Es el que se ha enfatizado mucho y que está establecido por ley en muchos países con muy diferentes enfoques y resultados (consejos de cuenca en México, consejos de RH en el Perú, mesas de agua en Chile, agencias de cuenca en el Brasil, etc) .
C. El tercer nivel está conformado por las empresas y usuarios organizados que reciben agua del sistema y lo aplican para diferentes usos. Este grupo, notablemente conformado por las empresas de agua potable y saneamiento incluido las de agua potable rural (APR) , las generadoras de hidroenergía, empresas mineras e industriales los , usuarios agrícolas y otros que actúan cada una independiente ...aun cuando hay también coordinaciones parciales a nivel de asociaciones de regantes, de canalistas y otras agrupaciones de usuarios del agua según el país. En este nivel en general hay algunos usuarios muy eficientes, pero no coordinan generalmente entre sí...generando conflictos entre ellos.
Para gestionar las intervenciones sobre las cuencas y sus recursos hídricos se requiere aplicar una serie de instrumentos o medios para que el resultado final de las intervenciones a corto y largo plazo, den resultados más positivos que negativos en lo ambiental, social y económico. Cada nivel utiliza diferentes instrumentos.
A nivel de cuenca o sistema hídrico compartido se aplican los siguientes cuatro grupos: de instrumentos
a. Instrumentos e apoyo a la gestión, en particular todo lo referente a la información oportuna para los gestores tanto de carácter físico como social y económico.
b. Inductores de comportamiento de los interventores sobre agua y cuencas (en particular leyes, fiscalización, económicos y educación),
c. Institucionalidad en los tres niveles de gestión mencionados más adelante (ver más adelante el desglose de institucionalidad) y
d. Tecnología e infraestructura hidráulica gris y verde , considerando el efecto de las intervenciones sobre el agua, en calidad, cantidad y oportunidad , en la cuenca, la protección y recuperación de las fuentes de agua.
(nota: La gobernanza sobre las intervenciones sobre las cuencas y sus recursos hídricos y el agua, debe encargarse de articular los 4 grandes grupos de instrumentos para aplicarlos a la prevención, solución o mitigación de problemas y lograr alcanzar las metas o escenarios deseados) .
Para mejorar la institucionalidad existente a cargo de la gestión de las intervenciones sobre las cuencas y sus recursos hídricos se debe partir por definir correctamente el tipo de problemas y metas que se desea alcanzar. “El estado de salud” de una cuenca en lo social, ambiental y económico refleja la capacidad de los gestores y la efectividad en la aplicación de los instrumentos vigentes.
Si por ejemplo hay conflictos entre usuarios, contaminación del agua, degradación de la cuenca, perdida de fuentes de agua o se sufre excesivamente los efectos de sequías o inundaciones significa que el sistema de gestión, entre ellos la institucionalidad, no está cumpliendo con lo que se necesita.
- Problemas originados por conflictos entre usos y usuarios resultados de la competencia por recursos en ambientes compartidos como una cuenca y sistema hídrico.
- Evitar, solucionar, recuperar o compensar por las externalidades negativas producto de las intervenciones sobre el agua y las cuencas, sobre todo contaminación, sobre explotación, alteración y degradación de las cuencas y fuentes de agua.
- Lidiar con los efectos del clima como sequías e inundaciones, aluviones, terremotos, erupciones volcánicas y otros fenómenos naturales.
Es esencial es recordar que un sistema de gobernanza y su institucionalidad se construye en función del tipo de problemas por resolver y las metas por alcanzar. No es lógico, por ejemplo, establecer primero una frondosa institucionalidad basado en modelos teóricos y luego preguntarse para que servirá.
La relación entre los sistemas de gestión de intervenciones sobre las cuencas y sus recursos hídricos y las situaciones resultantes
El presente ensayo tiene como finalidad contribuir a comprender la innata complejidad que está asociada a la gestión de las intervenciones humanas sobre el agua y las cuencas y la forma de enfrentar dicha complejidad para lograr alcanzar metas concretas La gestión del agua es gestión de intervenciones que seres humanos hacemos sobre el agua o sistema hídrico y sus cuencas de captación.
Se pone el énfasis sobre la gestión de intervenciones sobre las cuencas y sus recursos hídricos en lugar de gestionar solo el agua en las fuentes naturales y sus ecosistemas o gestionar solo el agu extraída de las fuentes naturales por cuanto da mayor precisión del alcance de las tareas por realizar.
Sin seres humanos el ambiente se gestiona solo. Por ello las cuencas en la práctica no se “manejan” pero si se deben manejar las intervenciones en las mismas con el fin de obtener recursos compensando por los efectos no deseados en lo ambiental, social y económico.
Sin seres humanos es la naturaleza la que se regula sola. La naturaleza no distingue sequías ni inundaciones ni se preocupa de la “mala distribución del agua” . Son solo fenómenos y eventos naturales.

En el cuadro 1 se presentan esquemáticamente los dos clásicos modelos mentales que existen en las iniciativas de reformas o mejoras en los sistemas de gestión.
Por un lado, están los modelos o esquemas los que parten por diseñar teóricamente el “modelo ideal de gestión” mientras que por otro lado están los que parten por plantear “el modelo ideal de cuenca intervenida” o la “visión o “escenario deseado” en una cuenca.
Un escenario deseado de una cuenca o sistema hídrico son, por ejemplo, los señalados en la Directiva Marco Europea (DMA) aprobada el año 2000 que persigue:
- Mejorar de la calidad ecológica de los ecosistemas de aguas continentales y costeras.
- Mejorar de la biodiversidad (mediante una gestión más adecuada del hábitat y las especies de medios acuáticos y humedales).
- Lograr el uso del agua más sostenible del agua (mediante el uso y la gestión más eficaz de los recursos hídricos).
- Reducir la contaminación del agua.
- Mitigar los efectos de las inundaciones y sequías.
En muchos países se hacen las reformas en los sistemas de gestión del agua y territorio a la inversa, es decir parten por modificar el sistema de gestión (A) o algunos de los instrumentos que lo conforman, como una ley, las organizaciones o cambiar la autoridad de agua de turno, pero sin saber ni emplear un método e indicadores que permitan relacionar y determinar el efecto que se va a tener con los cambios propuestos con relación a las metas establecidas por sus roles y funciones en cada cuenca . Ello se agrava si el cambio se hace solo pensando en modificar unos pocos elementos que componen el amplio abanico de elementos de gestión (usualmente modificar la ley, darle mayor nivel a la autoridad de aguas, hacer planes o cambiar al jefe).
Así es muy común observar que luego de recibir misiones de evaluación se concluye con listados de recomendaciones sobre cómo mejorar el sistema de gestión sin realmente saber que efecto tendrán en terreno (ver cuadro 2)
Cuadro 2 : Listado usual de recomendaciones para mejorar los sistemas de gestión de las intervenciones sobre las cuencas y sus recursos hídricos
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Si bien estas recomendaciones son sin duda buenas y necesarias tienen el grave defecto de no estar articuladas entre sí, los que le resta mucha fuerza o los hace inaplicables, ni permiten saber en qué van a mejorar la situación en el territorio intervenido. Así se diseña un modelo de gestión “ideal” pero sin vincularlo con metas concretas.
El camino correcto es por lo tanto fijar primero las metas por alcanzar a nivel territorial sean en todo el país o cuenca por cuenca y a partir de la aprobación de estas metas diseñar o rediseñar el sistema de gestión que permita alcanzarlas.
Esto se debe a La carencia de un adecuado sistema integral de control, que pueda visualizar todos los elementos que deben ser considerados para gestionar las intervenciones (cuadro 3) a nivel de las autoridades de agua nacionales, regionales y de cuenca. Esta carencia atenta contra la debida coordinación y eficiencia en el gasto tanto público como privado al no considerar adecuadamente las interacciones. En concreto el éxito de un sistema de gestión del agua se debe medir en terreno y no solo en los logros institucionales…
Las reformas parciales impiden gestionar adecuadamente las intervenciones sobre el agua (genera conflictos entre usos y usuarios , se tiende a dar sobre otorgamientos de agua por no tener información de disponibilidad, se tiene pérdida de control sobre las extracciones de agua etc) , tampoco facilita prepararse para afrontar los efectos de cambio de clima, cubrir adecuadamente las demandas humanas de servicios de agua potable y saneamiento, estar mejor preparados para afrontar la situaciones de riesgo de inundaciones, sequías y contaminación, recuperar calidades de agua y otros miles de problemas que la población sufre a diario y que se incrementan con el tiempo.
La compleja interacción entre los elementos que deben articularse en los procesos de gestión de intervenciones sobre el agua y las cuencas
Para comprender la complejidad que reviste gestionar adecuadamente las intervenciones sobre el agua y las cuencas, intervenciones que se vienen realizando hace siglos pero que se han incrementado exponencialmente en los últimos 50 años, es necesario conocer todos los elementos que están involucrados en el proceso. Los elementos que se deben considerar para gestionar las intervenciones en las cuencas y sobre el agua se pueden agrupar en de tal forma de poder diseñar un tablero con toda la información disponible y necesaria para poder pasar de un enunciado de políticas, por ejemplo, sobre seguridad hídrica o cobertura y equidad en el acceso al agua o sustentabilidad ambiental, a poder lograrlo en una cuenca o sistema hídrico compartido por cientos o miles de usuarios.
- Políticas de estado u objetivos generales y políticas operativas
- Actores que intervienen en las cuencas y sobre el agua
- Instrumentos propios de gestión (Información, inductores de comportamiento, Organizaciones y sistemas de gobernanza, prácticas de intervención (infraestructura , manejo, tecnologías )
- Sistemas de comando y control para lograr articular la aplicación de los instrumentos en cada cuenca y sistema hídrico.
- Problemas por resolver y opciones de solución (para compatibilizar usos del agua y la cuenca e intereses de usuarios y ambiente; evitar, controlar o mitigar externalidades negativas producto de las intervenciones y para lidiar con el clima y fenómenos naturales extremos)
La clave de una buena gestión está en disponer de indicadores que midan el impacto que la aplicación de un conjunto de instrumentos para superar problemas o alcanzar objetivos en cada cuenca o sistema hídrico. Para ello deben diseñarse primero los indicadores de éxito en la gestión que no son precisamente haber modificado algún artículo de una ley o haber creado un sistema de gestión por cuenca … si no haber con ello mejorado una situación no deseada como carencia de servicios de agua potable y saneamiento, controlar inundaciones, sequias, recuperar un rio contaminado o suelos salinizados.

La gestión del agua y cuencas es gestión de actitudes y acciones de personas solas o agrupadas, pobres o ricas, empresas o comuneros, cada uno con metas diferentes que deben compatibilizarse en terreno con el medio ambiente intervenido. Para lograrlo se requieren sistemas participativos de gestión y de definición de metas colectivas, pero cuidando de no violar los límites que impone la naturaleza si no se sabe cómo compensar los efectos no deseados.Para lograr esta compatibilización es necesario disponer de instrumentos de gestión y capacidades para aplicarlos en forma articulada.
En primer lugar, se deben disponer de las políticas de estado que expresan las metas como seguridad hídrica o derecho humano al agua y en algunos casos también incluyen políticas operativas. Por ejemplo, los principios de la Provincia de Quebec de Canadá, que moldean su legislación y organización para la gestión del agua son una mezcla de principios generales y operativos:
- Las cuencas hidrográficas constituyen las unidades naturales más apropiadas para la gestión de los recursos hídricos.
- La gestión eficaz del agua se basa en el conocimiento completo y en tiempo real del estado de las aguas y de la cuenca. Esto es una exigencia básica.
- La gestión de las aguas debe considerar la interdependencia de sus usos múltiples dentro del territorio de cada cuenca y debe fomentar la concertación equitativa entre los actores que las usan.
- Las políticas del agua y de su gestión deben apuntar a recuperar y preservar la salud de los ecosistemas de la cuenca
- El agua es un recurso esencial para la vida y sus usuarios deben ser sujetos responsables y rendir cuenta en cuanto a sus usos y su deterioro.
- La gestión responsable del agua por cuenca debe siempre tender a lograr su autonomía financiera y funcional en forma completa.
- Las políticas hídricas en materia de gestión del agua deben apoyarse sobre la participación de la sociedad civil y los usuarios del agua.
- La legislación nacional, regional y local debe adecuarse de forma de favorecer el alcance de metas de gestión Integrada de Recursos Hídricos.
Los principios se pueden frasear de diferentes formas, por ejemplo, en el Perú, la introducción a la Política de Estado 33 del Acuerdo Nacional señala que:
“Nos comprometemos a cuidar el agua como patrimonio de la Nación y como derecho fundamental de la persona humana al acceso al agua potable, imprescindible para la vida y el desarrollo humano de las actuales y futuras generaciones. Se debe usar el agua en armonía con el bien común, como un recurso natural renovable y vulnerable, e integrando valores sociales, culturales, económicos, políticos y ambientales. Ninguna persona o entidad pública ni privada puede atribuirse la propiedad del agua; el Estado establece los derechos y condiciones de su uso y promueve la inversión pública y privada para su gestión eficiente. De igual manera, velaremos por la articulación de las políticas en materia de agua con las políticas territoriales, de conservación y de aprovechamiento eficiente de los recursos naturales a escala nacional, regional, local y de cuencas. Asimismo, promoveremos la construcción de una cultura del agua basada en los principios y objetivos aquí contenidos, que eleve la conciencia ciudadana en torno a la problemática del cambio climático y haga más eficaz y eficiente la gestión del Estado. Contribuiremos también a establecer sistemas de gobernabilidad del agua que permitan la participación informada, efectiva y articulada de los actores que intervienen sobre los recursos hídricos”.
Luego están todos los actores que intervienen en la gestión. Los seres humanos somos responsables de intervenir adecuadamente el medio natural para satisfacer necesidades básicas y otras ciertamente no tan esenciales ni básicas.... Por lo tanto, lo que se debe gestionar o manejar primero son las razones humanas para intervenir, su justificación, sus fines, sus efectos etc. De aquí se infiere que el primer elemento a ser considerado en la gestión de las intervenciones sobre las cuencas y sus recursos hídricos son los seres humanos, solos o agrupados, que tienen algún rol activo o pasivo en las intervenciones.
Los roles, atribuciones y poderes de los actores que intervienen en forma directa o indirecta sobre o en las cuencas y sus recursos hídricos vistos como flas fuentes naturales de gua y sus ecosistemas asociados, deben ser claramente identificados. a. Unos son solo estudiosos o investigadores, b. otros son los que usan recursos sea en forma individual o colectiva sean públicos o privados, formales o informales. ilegales o legales (por ejemplo empresas de servicios de agua potable y saneamiento, industrias, minería, agricultura y otros usuarios como el medio ambiente,) c. otros son los actores técnicos normativos en particular las autoridades de agua, ambientales, regionales, municipales c. y por encima están los actores que aprueban la constitución, leyes y políticas como el congreso así como por acuerdos internacionales.
Luego están los muchos instrumentos que deben permitir gestionar las intervenciones agrupados en cuatro conjuntos: de apoyo a la gestión, de inducción de comportamiento, de organización y gobernanza y de aplicación directa en particular tecnología e infraestructura tanto de obras como biológicas. Ningún instrumento de gestión es útil por si solo y por ello se requiere un conjunto o “cluster” de instrumentos debidamente encadenados por alcanzar las metas. Por ejemplo, no tiene mucho valor un modelo hidrológico si no hay una organización de usuarios que los utilice, o disponer un plan de gestión “integrada” del agua si este plan no tiene respaldo jurídico o carece de financiamiento. Un gran parte de la ineficiencia marcada en el gasto público para gestionar las intervenciones en las cuencas y el agua se debe a que hay una atomización de acciones sin establecer los nexos entre las mismas.
Los elementos que deben formar parte de un sistema de gestión de las intervenciones sobre cada sistema hídrico intervenido deben poder aplicarse en forma articulada. No se debe invertir en desarrollar uno de estos elementos sin establecer el nexo que tendrá con los demás. Es como desarrollar una pieza de un motor sin saber cómo se va a ensamblar con el resto de las piezas para que dicho motor funcione…. y al final, lo más importante ….precisar las metas a ser alcanzadas aplicando el sistema de gestión .
Por ejemplo, La Autoridad Nacional de Agua del Perú establece sus objetivos de esta forma:
- Lograr la conservación de los ecosistemas y los procesos hidrológicos, así como la determinación y planificación de la oferta y disponibilidad hídrica en el país para optimizar la atención de la demanda de los recursos hídricos a nivel nacional.
- Recuperar y proteger la calidad de los recursos hídricos en las fuentes naturales y sus ecosistemas así como la vigilancia y fiscalización de los agentes contaminantes de las fuentes naturales a nivel nacional.
- Atender de manera oportuna la demanda de los recursos hídricos para garantizar el acceso al agua como derecho humano en el marco de la seguridad hídrica y la seguridad alimentaria, priorizando el desarrollo de infraestructura hidráulica para satisfacer la demanda hídrica poblacional y agraria en zonas de mayor vulnerabilidad.
- Promover una cultura del agua por la paz para lograr la gestión integrada de los recursos hídricos con un enfoque de hidrosolidaridad y desarrollo sostenible para la gestión eficiente del agua y la valoración de los recursos hídricos y de sus bienes asociados en un escenario de gobernabilidad y gobernanza hídrica.
- Identificar la variabilidad climática y sus impactos sobre los recursos hídricos y la población en general para promover una adecuada adaptación al cambio climático y disminuir la vulnerabilidad y afectación del país como consecuencia de los eventos hidrológicos extremos.
A partir de este listado de metas se debe analizar si la Autoridad Nacional dispone y aplica todos los instrumentos de gestión necesarios para lograr las metas enunciadas.

Algunos análisis que permite hacer el clasificador de instrumentos de gestión de las intervenciones sobre las cuencas y sus recursos hídricos son: a. Evaluar que instrumentos se están aplicando y su cobertura; b. Evaluar si se están utilizando los instrumentos necesarios y disponibles; c. Evaluar el impacto individual y colectivo de instrumentos. d. Establecer la dependencia entre instrumentos; e. Determinar su efectividad relativa por medio de los resultados que se obtienen en cada cuenca (efecto en la seguridad hídrica,, mitigación de riesgos, satisfacción de la población, preservación y conservación del ambiente y otros) . Otros ejercicios son por ejemplo determinar: a. Cuál es el objetivo del instrumento; b. Cual es el costo de aplicarlos (costo inicial y de gobernanza); c. Cuáles son las condiciones institucionales necesarias para aplicarlos; d. Cuán aceptables en términos sociales y políticos son los instrumentos y e. Cómo optimizar y mejorar la combinación actual de instrumentos disponibles.
Todos estos elementos son y deben formar parte de un sistema de gestión de las intervenciones sobre cada sistema hídrico intervenido. No se deben tratar algunos de estos elementos sin establecer el nexo con los demás, PERO LO MAS IMPORTANTES ES QUE TODOS LOS ELEMENTOS DE GESTIÓN DEBEN SERVIR PARA SUPERAR LA LISTA DE PROBLEMAS DETERMINADOS EN EL PUNTO 5. Significa que de nada sirve modificar una ley de aguas o crear nuevas organizaciones o capacitar personal o aumentar las tarifas de agua o hacer sofisticados modelos hidrogeológicos …si no se ve que causan efectos en la solución de problemas que existen en terreno en cada cuenca y sistema hídrico. Para ello debe establecerse los indicadores de éxito en la gestión que no son precisamente haber modificado algún artículo de una ley o haber creado un sistema de gestión por cuenca si no haber con ello mejorado o superado una situación no deseada o haber alcanzado una meta como mejorar el abastecimiento de agua a una población o haber recuperado la calidad de agua de un rio.
Conclusión
La carencia de un adecuado sistema o tablero de comando y control , que incluya todos los elementos de gestión que son necesarios para alcanzar una determinada meta, a nivel de las autoridades de agua nacionales, regionales y de cuenca; atenta contra la debida coordinación y eficiencia en el gasto tanto público como privado pero sobre todo impide gestionar adecuadamente las intervenciones sobre las cuencas y sus recursos hídricos con el fin de prepararse para afrontar los efectos de cambio de clima, cubrir adecuadamente las demandas humanas de servicios de agua potable y saneamiento, estar mejor preparados para afrontar la situaciones de riesgo de inundaciones, sequías y contaminación, recuperar calidades de agua y otros miles de problemas que la población sufre a diario y que se incrementan con el tiempo.
Por ello, a partir del clasificador de instrumentos de gestión que se presenta en este trabajo como una primera aproximación, , se propone el desarrollo de un tablero digital que incluya todos los instrumentos y elementos de gestión de las intervenciones, por cuenca. La idea relativamente simple, es que cada vez que se plantee realizar alguna acción de intervención en una cuenca o sistema hídrico, el tablero indique cuales son los instrumentos de gestión que deben ser considerados, debidamente entrelazados, para lograr la meta o las metas deseadas.
Anexo
Elementos que deben ser considerados para la gestión de las intervenciones sobre las cuencas, sus recursos hidricos y el agua extrida de las fuente
En diversos escritos anteriores el autor ha desarrollado un sistema de clasificación de los elementos que intervienen en la gestión de las intervenciones sobre el agua y las cuencas. Este clasificador en su formato más simple incluye los siguientes elementos:
- Políticas públicas de intención (seguridad hídrica, acceso universal al agua potable y saneamiento, sustentabilidad ambiental y otros) y de operación (gestión por cuencas, participativa, financiada y otros) establecidas en la constitución y leyes y declaraciones de estado y gobierno
- Actores que intervienen en forma directa o indirecta sobre el agua y las cuencas
- Instrumentos propios de gestión clasificados en cuatro grandes grupos
- Instrumentos de apoyo a la gestión, mayormente información, modelos, huella hídrica, balances, contabilidad hídrica, proyecciones y otros
- Instrumentos de inducción de comportamiento de los que intervienen: como las leyes y sus reglamentos, protocolos, fiscalización, económicos-financieros, educativos, culturales y escenarios entre otros
- Instrumentos de organización y gobernanza necesarios para la gestión
- Instrumentos tecnológicos e infraestructura hidráulica y manejo de intervenciones sobre la tierra incluyendo paisajes, vegetación, suelos, flora, fauna
- Conjunto de acciones necesarios para resolver los problemas que se generan para aplicar en forma coordinada los instrumentos de gestión. Para resolver por ejemplo duplicidad de funciones, falta de financiamiento, inestabilidad de personal, escaza cobertura territorial de acciones, carencia de articulación en la aplicación de instrumentos y otros.
- Los problemas por resolver en cada cuenca y sistema hídricos agrupados en tres grandes grupos y sus posibles soluciones
- Problemas y soluciones por competencia entre usos y usuarios: compatibilización de usos múltiples del agua, solución de conflictos, etc
- Problemas y soluciones derivados de externalidades no deseadas debido a las intervenciones: contaminación y control, recuperación de ecosistemas, recuperación de calidad de agua, recarga de acuíferos agotados y otros
- Problemas y soluciones asociados al clima y situaciones derivadas de movimientos sísmicos, deslizamientos, erupciones volcánicas y otros eventos que afectan los sistemas hídricos.

