¿Tan claro como el agua?

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Sobre el blog

Beatriz Gil Pulido
Doctorando en la Universidad de Cork (Irlanda). Departamento de Microbiología. Investigador en tratamientos biológicos de aguas residuales en la industria láctea: DairyWater Project (http://dairywater.ie/)
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  • La calidad natural o intrínseca de las aguas es la que tendrían en un medio natural sin intervención humana.

Este post nace al hilo de mi anterior publicación. En ella, y a raíz de la elaboración de mi proyecto fin de máster, intentaba dar un esbozo sobre algunas cuestiones que me surgen en cuanto a la situación de depuración en pequeños núcleos de población. Dejando a un lado el tema de la eficiencia energética en las estaciones depuradoras, porque recordemos que “el que mucho abarca poco aprieta”, vamos a ir cerrando el círculo del estudio.

Anteriormente comentaba: “La Directiva 91/271/CEE, relativa al tratamiento de aguas residuales, determina que todas aquellas poblaciones con más de 2000 habitantes equivalentes, deben disponer de tratamiento de aguas residuales, mientras que el resto tendrán que contar con un sistema de colectores y un tratamiento adecuado para estas aguas.” Y bien, ¿qué pasa con aquellas poblaciones cuyo número de habitantes equivalentes es menor a los 2.000? Ésta fue la pregunta que me formulé cuando visité uno de los arroyos a los que vierte la población del término municipal en el que estoy realizando mi estudio, con una población de 1.424 habitantes equivalentes.

¿Qué pasa con aquellas poblaciones cuyo número de habitantes equivalentes es menor a los 2.000? 

La calidad natural o intrínseca de las aguas es la que tendrían en un medio natural sin intervención humana. De manera general podríamos decir que la calidad natural de un agua la capacitaría para ser utilizada en el regadío y abastecimiento a poblaciones. Sin embargo, la calidad de las aguas está influencia por la actividad antrópica, que provoca que su estado natural se haya deteriorado, no siendo del todo satisfactoria la calidad de las aguas superficiales españolas (Fuente: libro blanco del agua en España. Documento de síntesis 1998).

Según datos del último Informe de Medio Ambiente en Andalucía (IMA 2012), la capacidad de depuración en los municipios andaluces tiene una tendencia positiva ya que está en aumento el número de depuradoras en funcionamiento. Se pasa de una carga equivalente depurada de 11.730.143 hab/eq en 2011 a 11.919.300 hab/eq en 2012, datos que recogen a todas las aglomeraciones que cuentan con EDAR o están en construcción, incluyendo las de menos de 2000 hab-eq. No obstante, se señala que la carga contaminante equivalente sin conectar a un sistema de tratamiento acorde con el nivel de depuración establecido, es aún demasiado elevado ya que supera los dos millones de habitantes equivalentes. Aún hay algunas poblaciones medianas o pequeñas y núcleos rurales dispersos que no cuentan con depuradora, ni ningún sistema de tratamiento para las aguas residuales antes de su vertido a arroyos y cauces. Aquí hay trabajo para rato.

Con la Directiva Marco de Agua (Directiva 2000/60/CEE) se establece conseguir y mantener el buen estado ecológico y químico de las aguas superficiales. Para ello existe una red de seguimiento de la calidad de las aguas conocida como Red DMA, y que sustituye a la anterior Red Integral de la Calidad de las Aguas (ICA). Según aporta el Informe Medio Ambiental de 2012, la Red DMA incorpora un nuevo enfoque integral y ecosistémico, en el que los aspectos biológicos e hidromorfológicos toman una especial relevancia en el diagnóstico integrado de la calidad. Mediante esta red existe un registro periódico para los distintos parámetros establecidos en los Programas de seguimiento del estado de las aguas, de acuerdo con el Artículo 8 de la DMA.

Si bien la catalogación del medio receptor tiene mucho que ver en las exigencias del vertido, en mi opinión para la mayoría de los casos de los que hablamos: núcleos medianos, pequeños, y en muchos casos dispersos, creo que no nos costaría tanto dotar (y/o estudiar la viabilidad) de sistemas de tratamiento adecuados que devuelvan las aguas residuales al medio en unas condiciones cuanto menos un poco mejores.

Es cierto que existen casos en los que, por motivos diversos, resulta inviable dotar de un sistema de tratamiento a un núcleo en particular. Otros casos en los que por ejemplo, es el propio medio receptor el que se encarga de mejorar la calidad del agua vertida a lo largo de su recorrido antes de unirse a un efluente de mayor tamaño gracias, en gran medida, a los procesos de oxigenación que tienen lugar y a la acción de los microorganismos. Pero en otra gran mayoría de casos, es muy común ver arroyos con un color poco claro y zonas de aguas estancadas porque no hay voluntad de devolverlas en un mejor estado.

La mejor alternativa para poblaciones pequeñas son las tecnologías de bajo coste o tecnologías no convencionales

La mejor alternativa para poblaciones pequeñas las representan las tan conocidas como tecnologías de bajo coste o tecnologías no convencionales, y que se vienen desarrollando en todo el mundo desde hace décadas. Es por su buen rendimiento en eliminación de patógenos, la facilidad de operación y mantenimiento y su buena integración con el medio rural, lo que hace que encuentren un buen campo de aplicación en estas poblaciones.

Elegir cuál de estos sistemas es el que mejor se adapta, no es tarea fácil. No se trata, como he comprobado con mis propios ojos, de hacer un modelo de estudio ejemplarizado que se aplique sin distinción a poblaciones de 200 habitantes o de 1.200. Se trata de ver de entre las opciones cuál podría ser la mejor.

El estudio se va centrando en ver la viabilidad de los sistemas de fitodepuración para la población que comentábamos al principio, con la certeza de que devolver el agua con mejor calidad a cauces y arroyos es posible para núcleos con menos de 2.000 habitantes equivalentes. Pero si la opción elegida no muestra signos de viabilidad para el caso particular, habrá que darle vueltas al coco con otra posible solución.

Bibliografía consultada:

  • El deterioro de la calidad de las aguas superficiales (Fuente: libro blanco del agua en España. Documento de síntesis 1998)
  • Informe Medio Ambiental de Andalucía (2012)
  • Depuración de aguas residuales. MOPU, Unidades Temáticas Ambientales de la Dirección General de Medio Ambiente (1988) 

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