Entre planes y demarcaciones. De camino hacia un Plan Hidrológico

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Sobre el blog

Beatriz Gil Pulido
Doctorando en la Universidad de Cork (Irlanda). Departamento de Microbiología. Investigador en tratamientos biológicos de aguas residuales en la industria láctea: DairyWater Project (http://dairywater.ie/)
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  • Presentación del Proyecto de Plan Hidrológico de la Demarcación de Melilla

Con éste llega mi tercer post para los blogs de iAgua. He dado un giro en la escritura para abordar la gestión de la planificación hidrológica, o al menos intentarlo. Concretamente de la Planificación Hidrológica en la Ciudad Autónoma de Melilla.

Actualmente, los Planes Hidrológicos de Cuenca se integran en el marco normativo de la política de aguas de la Unión Europea definido en la Directiva Marco de Agua

Todo esto ocurre a partir de la jornada de participación pública que tuvo lugar el pasado 16 de Mayo; jornada organizada por la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir para hacer partícipe a todo aquel interesado, en la propuesta del Plan Hidrológico de la demarcación de Melilla. Creo que aún me encuentro un poco “verde” en temas de planificación y es por ésto por lo que hago lecturas especializadas, y no podía dejar pasar la oportunidad de asistir a las mesas redondas y empaparme sobre esta cuestión. Me resultó bastante interesante y fue enriquecedor compartir puntos de vista y opinión con algunos de los asistentes. Con este post pretendo dar mi punto de vista sobre la cuestión de la planificación en Melilla a raíz de la propuesta del Proyecto del Plan Hidrológico e informar de lo abordado en la jornada.

Situándome

Un Plan Hidrológico constituye una herramienta de gestión en materia de aguas, marcando las pautas a seguir en la demarcación. Para ir situándonos, cabe señalar que a finales del siglo XX el artículo 38.1 de la Ley 29/1985 de Aguas, ya define la planificación hidrológica como el instrumento para “conseguir la mejor satisfacción de las demandas de agua y equilibrar y armonizar el desarrollo regional y sectorial, incrementando las disponibilidades del recurso, protegiendo su calidad, economizando su empleo y racionalizando sus usos en armonía con el medio ambiente y los demás recursos naturales”. 

La normativa en materia de aguas ha sido muy compleja desde el punto de vista del gran número de directivas existentes: aguas potables (75/440/CEE), calidad de las aguas de baño (76/160/CEE y su versión 98/83/CEE), desarrollo de la vida piscícola (78/659/CEE), contaminación por sustancias tóxicas y peligrosas (76/464/CEE), etc. Este amplio abanico normativo exigía un marco regulador que abarcara y simplificara la legislación sobre aguas. Así con la Directiva Marco de Agua (2000/60/CEE) se persigue conseguir la integración de toda esta legislación y establecer un marco para la protección de los recursos hídricos.

Actualmente, los Planes Hidrológicos de Cuenca se integran en el marco normativo de la política de aguas de la Unión Europea definido en la DMA (Directiva Marco de Agua), constituyendo el eje fundamental de aplicación. Entre sus objetivos está el prevenir el deterioro y mejorar el estado de los sistemas acuáticos, así como promover el uso sostenible del agua. Sin olvidar la protección de la calidad.

Demarcación de Melilla

El RD 125/2007 de demarcaciones, fija el ámbito territorial de las demarcaciones hidrográficas definiendo éstas como “la zona terrestre y marina compuesta por una o varias cuencas hidrográficas vecinas y las aguas de transición, subterráneas y costeras asociadas a dichas cuencas”. Su artículo 3 está dedicado a la delimitación de la parte española de las demarcaciones correspondientes a las cuencas hidrográficas compartidas con otros países. En su apartado 7 delimita la Demarcación Hidrográfica de Melilla, que comprende el territorio de Melilla así como sus aguas litorales (de transición y costeras). En Melilla no se distinguen masas aguas de transición, mientras que para el caso de las aguas costeras, y dado que España no ha definido los límites del mar territorial, los límites fronterizos de las aguas costeras se delimitan aplicando el principio de equidistancia (según el artículo 4 de la Ley 10/1997).

Demarcación Hidrográfica de Melilla. Fuente: Confederación Hidrográfica del Guadalquivir

La Ciudad Autónoma de Melilla está situada al Sur del mar de Alborán, en la base del cabo Tres Forcas, junto a la albufera de la Mar Chica y al pie del monte Gurugú. Con una superficie de 12,15 km2, tiene como eje de la red fluvial el río de Oro. Los ríos de la zona nacen en el sistema orográfico del Rif y no tienen el caudal y longitud necesarios para considerarse propiamente ríos, siendo predomintantes los arroyos.

Atendiendo a las masas de agua presentes en Melilla debemos diferenciar, por un lado las masas de agua superficiales y por otro las subterráneas. La red básica de agua está compuesta por el río Oro y las aguas costeras. En estas últimas diferenciamos tres masas a su vez: el Puerto de Melilla, Horcas Coloradas-Cabo Trapana y Aguadú-Horcas Coloradas. Además, dentro de la cuenca vertiente, se considera también la parte de cuenca dentro del territorio marroquí por incidir en el cumplimiento de los objetivos medioambientales de las aguas del territorio de Melilla. En cuanto a las masas de aguas subterráneas identificadas en la demarcación se cuenta con tres acuíferos que mayoritariamente se encuentran dentro del territorio marroquí. Estos acuíferos corresponden a tres formaciones geológicas: acuífero calizo, acuífero volcánico y acuífero aluvial. El principal método de recarga se produce por infiltración desde la cobertura y cauces que lo atraviesan o bien por infiltraciones del río de Oro, así como a través de las capas permeables que comunican los acuíferos.

Calidad y disponibilidad de recursos hídricos

Proteger la calidad de las aguas del territorio resulta de de vital importancia para alcanzar los objetivos que se persiguen en el plan

Proteger la calidad de las aguas del territorio resulta de de vital importancia para alcanzar los objetivos que se persiguen en el plan. Por tanto hay que analizar y tener en cuenta las presiones a las que se ven sometidas las diferentes masas de agua disponibles.

El ámbito territorial de la demarcación hidrográfica cuenta con una extensión de 106,04 hm2. Aproximadamente el 85% de la cuenca está fuera de la demarcación y no se cuenta con infraestructuras de almacenamiento. El volumen de agua disponible proviene de las aguas subterráneas, la desalación y la reutilización. Sólo se aprovecha el agua de escorrentía que pertenece a esta zona vertiente y la de acuíferos y manantiales (Trara y Yasinen), que pese a estar en territorio marroquí se han habilitado mediante acuerdos, para su aprovechamiento en el territorio de Melilla.

La Ciudad Autónoma no posee grandes industrias ni tampoco basa su economía en la agricultura. De modo que la práctica totalidad del uso del recurso se destina al abastecimiento de la población, incluyendo además los diferentes usos recreativos. Teniendo en cuenta que toda la población se agrupa en un único núcleo por las características geográficas de la ciudad, la presión que ejercemos sobre el recurso es muy fuerte. Las presiones más significativas a las que están expuestas las aguas de la demarcación son debidas a las posibles fuentes de contaminación, puntual o difusa, captaciones de agua o alteraciones morfológicas.

Dentro de las alteraciones morfológicas se incluyen la canalización de la totalidad del río de Oro y parte de algunos arroyos, la ocupación de suelo marino para habilitar el uso de playas, los espigones de protección frente a la erosión ,el puerto deportivo y los dragados realizados en diversas etapas para homogeneizar el fondo del recinto portuario. Por su parte, los acuíferos sufren presión por filtraciones, posibles intrusiones marinas, extracciones y por usar la zona de recarga como suelo de uso urbano.

En los datos recogidos en este primer paso hacia el Plan Hidrológico de Melilla, se cita la falta de buen estado en las masas de aguas subterráneas y en lo que respecta al río de Oro. Los acuíferos están sometidos a una gran presión por extracción que repercute tanto en su buen estado cualitativo como cuantitativo. Y el río de Oro presenta una importante degradación ambiental en su cauce, que por tanto va a repercutir en su calidad.

¿Plan sí o Plan no?

Un plan hidrológico constituye una herramienta de gestión que, en mi opinión, se hace imprescindible para este caso concreto

Según se indicaba al principio un plan hidrológico constituye una herramienta de gestión que, en mi opinión, se hace imprescindible para este caso concreto. Sí ya de por sí la planificación de los recursos hídricos resulta más compleja en la práctica que en la teoría, es un plus añadido el compartir cuenca con otro país. Particularmente en lo que refiere a mantener un buen estado de la calidad de las aguas.

La población melillense ejerce una presión importante sobre las diferentes masas de agua, a lo que hay que añadirle la presión que se ejerce desde Marruecos. Cuando hablamos de presión nos referimos a la tan famosa ley de oferta y la demanda, es decir: a más población por parte de ambos países, más volumen de recursos hídricos serán necesarios para cubrir las necesidades y por tanto mayor explotación de los mismos. Para el período comprendido entre 2015-2017 se estima un aumento de la población que se verá traducido en un aumento en las necesidades actuales de agua.

Como ya se citaba, las fuentes de suministro para el abastecimiento provienen de las aguas subterráneas, la desalación y la reutilización. Los pozos han disminuido bastante su disponibilidad de agua en estos últimos años y en los acuíferos se están empezando a presentar problemas de elevada conductividad, puede que asociados a procesos de intrusión marina por la sobreexplotación de los mismos. Actualmente la desalinizadora realiza un aporte de 20.000 m3/día a los depósitos de distribución urbana pero será insuficiente con los datos de aumento de población estimados. Para garantizar la disponibilidad del recurso, se trabaja en la ampliación de la desalinizadora y aumentar así el volumen de agua aportado por la instalación. De esta manera se dejaría de depender de los acuíferos, para dejarlo “descansar” en cierto modo.

Otro aspecto importante reside en alcanzar la eficiencia en el uso y el abastecimiento. Según datos aportados en la jornada, se estima en 260 l/día/persona el consumo que se hace actualmente. Uno de los objetivos que se persigue es precisamente el de racionalizar el uso y disminuir su consumo.

El tercer aspecto que se pretende conseguir es lo relacionado con mejorar la calidad. Se hace necesario establecer controles de vigilancia, operativos y de investigación para tener una visión del estado de las masas de aguas con lo que establecer las medidas oportunas. Aunque ya se realicen controles en las aguas destinadas al abastecimiento de la ciudad es necesario disponer de una red de control de calidad de sus aguas superficiales. Ésta precisamente es una de las acciones contempladas en el programa de medidas del Plan: una red que permita la evaluación del estado cualitativo de las masas de aguas superficiales. Para mí en este punto tiene especial interés el estado en el que se encuentran los cauces de la Ciudad. Parece bastante complejo mantenerlos lejos de la degradación ambiental que actualmente sufren sino existe una colaboración por parte de todos los países implicados en compartir la misma cuenca. Si no hay una preocupación conjunta por mantener un buen estado en las masas de aguas que nos afectan, la parte que compete a Melilla también se verá afectada. Aquí por tanto, se pone de manifiesto la gran importancia que recae sobre la cooperación en materia de agua, sobre todo cuando las cuencas hidrográficas son compartidas. 

Sintetizar tanta información es tedioso. Parece complejo establecer un plan que seguir para una correcta gestión de los recursos hídricos, con el que se garantice el equilibrio y armonización del desarrollo regional y sectorial, además de lograr la satisfacción de la demanda y conseguir el buen estado de las diferentes masas de agua. Pero sin lugar a dudas mediante este Proyecto del Plan Hidrológico de Melilla, aún pudiendo tener aspectos y puntos que pulir o rebatir, se camina en buena dirección para conseguirlo. 

Bibliografía y consultas

  • Alejandro Maceira. Planificación estratégica y gestión del recurso Agua. (2012)
  • Confederación Hidrográfica del Guadalquivir. Hacia el Plan Hidrológico de Melilla (2012)
  • Directiva 2000/60/CEE. Directiva Marco de Agua
  • Real Decreto 907/2007. Reglamento de Planificación Hidrológica
  • Real Decreto 125/2007. Demarcaciones Hidrográficas 

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