¿Qué pasa cuando la fosa se llena?

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Sobre el blog

BID Agua
División de agua y saneamiento del Banco Interemericano de Desarrollo (BID).
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En ámbitos urbanos normalmente nos encontramos con empresas privadas que se encargan del vaciado de las fosas sépticas o las letrinas y lo trasladan a un sitio de disposición y tratamiento. Esto es lo que ocurre en muchas ciudades africanas donde la red de saneamiento apenas cubre al 20% de la población, como en Dakar o Uagadugú.

Así mismo, en Puerto Príncipe (Haití), en ausencia de red de alcantarillado, el sistema se basa en la recogida de los lodos en camiones cisterna, tanto públicos como privados, que son transportados a dos plantas de tratamiento (lagunas en fases anaeróbicas, facultativa y de maduración) que se sitúan al norte de la ciudad.

Sin embargo, aunque esto supone un paso gigante en la escala del saneamiento, la sostenibilidad de estos sistemas es cuestionable, ya que el mantenimiento de los camiones, el combustible, el agua necesaria para el funcionamiento de la planta, etc. suponen unos costos muy elevados comparados con los del sistema de alcantarillado.

En muchos proyectos de desarrollo internacional se articularon comités de saneamiento comunitarios pero normalmente no se contaba con planes de sostenibilidad financiera

En el ámbito rural nos encontramos con la disyuntiva inversa. Cuando las poblaciones son pequeñas y dispersas la construcción y los costos de operación y mantenimiento de un sistema de alcantarillado no resultan viables. Además, al tratarse de sistemas con gestión comunitaria, donde la población recibe una formación pero no son profesionales, el mantenimiento requerido por las plantas, aunque sea un sistema relativamente simple como las lagunas, muchas veces requiere un conocimiento técnico por encima de la formación recibida por la comunidad, por lo que la planta puede quedar en desuso en un tiempo relativamente breve.

Por otro lado, cuando se construye o se fomenta la construcción en las comunidades rurales de sistemas individuales (letrinas o baños con arrastre hidráulico) el dilema que se nos presenta es qué hacer con los lodos una vez llenada la fosa cuando esta actividad no resulta rentable o el sector privado está ausente. ¿Dónde se van a disponer los lodos sin que resulte un riesgo ambiental?

En muchos proyectos de desarrollo internacional se articularon comités de saneamiento comunitarios pero normalmente no se contaba con planes de sostenibilidad financiera, con la inclusión de tarifas, y, lo que es más importante, con un sistema de monitoreo externo y un sitio de disposición final (descarga controlada). Esto hace que hoy en día no sepamos el verdadero impacto de estos proyectos, ni si estos comités siguieron en marcha una vez finalizado el proyecto y, por lo tanto, si el sistema ideado era o no sostenible.

Pero aún nos quedan caminos por explorar. En el Departamento de Finistère, en Francia, nos encontramos un municipio que ha decidido que la manera más sostenible y medioambientalmente respetable de gestionar el agua y el saneamiento en su término municipal es a través de sistemas individuales de saneamiento y no alcantarillado. Para dar servicio, el Ayuntamiento cuenta con un sistema de supervisión de las nuevas construcciones sanitarias así como un equipo de camiones de vaciado y una plantilla especializada encargada de la planta de tratamiento. Independientemente si estamos de acuerdo o no con las afirmaciones de que es más sostenible este sistema que el alcantarillado, hay que reconocer que el planteamiento parece funcionar.

Se trata de un sistema rural profesionalizado, que incluye monitoreo y control por parte del municipio así como un servicio público de recogida a cambio de una tarifa, ¿podría ser viable en zonas rurales en Latinoamérica? ¿Podría ser la implicación de los Municipios en el saneamiento rural una de las respuestas a nuestra disyuntiva?

*La nota es parte de la serie del grupo de saneamiento rural de @BIDAgua, compuesto por: María Julia BOCCO, Xenia COTÓN, Maria Eugenia DE LA PEÑA, Jorge DUCCI, Nelson ESTRADA, Javier GARCIA LARUMBE, Javier GRAU, Denis GRAVEL, Carmiña MORENO, Edgar ORELLANA, Silvia ORTIZ, Jorge OYAMADA, Germán STURZENEGGER, Max VELASQUEZ.

Artículo escrito por Xenia Cotón, especialista sectorial en asuntos sociales y culturales, especialmente en proyectos rurales, en el Banco interamericano de Desarrollo (BID).Esta entrada ha sido publicada originalmente en el blog del BID Volvamos a la fuente y replicado aquí con su expresa autorización.

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