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Los ciudadanos y el derecho al servicio de agua potable en Venezuela

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En el Municipio Baruta, del Estado Miranda, uno de los municipios que integra el área metropolitana de la ciudad de Caracas, por más de 5 años hemos tenido un racionamiento del servicio de agua potable, por parte de la empresa prestadora del servicio, Hidrocapital, que nos lleva a tener en mí caso, agua los días jueves en la noche, viernes y sábado, es decir sólo 2 días continuos. Pero, y ahí viene el problema, ese plan de racionamiento de agua no se cumple no funciona, en muchos sectores del Municipio Baruta.

En tal sentido, la Red de Organizaciones de Baruta, REDOrgBaruta, en el año 2015, como resultado de una metodología participativa de cohesión social, logró construir una Agenda Ciudadana para enfrentar el Problema del Agua Potable en Baruta, luego de varias mesas de trabajo, en varios sectores y con distintos actores, presentar en una Asamblea de Ciudadanos, instancia de participación ciudadana que la Constitución vigente reconoce constitucionalmente y cuyas decisiones expresamente se señalan son de carácter vinculante.

La Agenda Ciudadana, elaborada con la participación voluntaria de expertos en la materia, fue producto de una idea que surgió en un I Taller Vecinal sobre el Derecho del Agua realizado en el 2015 en la Universidad Simón Bolívar de Caracas y promovida por la Red de Organizaciones Vecinales de Baruta.

Esa Agenda planteaba por un lado, el cumplimiento por parte del Concejo Municipal de Baruta, de la Ley en la sanción de una ordenanza sobre la gestión integral del agua, que legalizara y procurara proteger la participación plural de los vecinos en un problema sensible como es la escasez del agua. Por otro lado, se pidió a la Alcaldía tener un responsable municipal para atender la situación del agua y al Consejo Local de Planificación Pública debatir el tema, mientras que la sociedad civil, asumió la tarea de organizarse en un movimiento para reclamar sus derechos en esta materia.

Pasaron los años 2016, 2017 y llegó el 2018 y la crisis se agravó, algunos sectores del Municipio han padecido de la escasez del vital líquido por más de 30 días, en una oportunidad por la rotura de un tubo, que evidenció la falta de inversión en la materia, pero también la pérdida de personal calificado en el manejo de los equipos que afecta sin duda las garantías en el servicio y cumplimiento del plan de racionamiento que existe.

En el año 2018 y luego del agravamiento de la crisis de escasez, las 28 mesas existentes, que se han venido creando desde el 2016,  han logrado sistematizar información sobre el cumplimiento del servicio de racionamiento de agua a través de un monitorero directo, y vía Chat, que permite levantar informes semanales y mensuales, todos los cuales evidencian el mal servicio y la gravedad de la crisis.

El Presidente Maduro en varias oportunidades desde el 2013 ha anunciado programas para solucionar el problema, pero el tema de la escasez y el plan de racionamiento se sigue agravando en la ciudad de Caracas, extendiéndose a otros municipios que en el pasado no se veían afectados por tal situación.

En el 2018 y luego de varios ejercicios participativos, la Red de Mesas de Agua a través de la REDOrgBaruta, construye un Plan de Emergencia para atender la crisis del Agua en el Municipio y logró un acuerdo con el Concejo Municipal para que éste apoyara la iniciativa ciudadana de convocar un Cabildo Abierto para abordar la problemática entre los ciudadanos y las autoridades municipales, incluyendo hidrocapital.

Al Cabildo Abierto, no asistió el Alcalde, pero envío un representante, el mismo que se realizó en julio 2018, permitió aprobar las acciones que ese Plan propone desde la dimensión de la prevención a problemas de salud pública, campaña pedagógica para enfrentar la crisis y nuevamente, se reiteró el tema de la ordenanza y la formalización de un responsable de la Alcaldía para atender la emergencia. En el Plan se planteó la conformación de una Comisión de Vecinos que con el Consejo Municipal logren institucionalizar el monitoreo del racionamiento en el municipio y de manera más efectiva puedan reclamar a hidrocapital su cumplimiento tal y como la misma empresa lo acordó desde un principio.

Han pasado 2 meses de aquél Cabildo y no hay respuestas efectivas sobre el Plan de Emergencia, se anuncia un proceso electoral para la elección de concejales que claramente detendrá cualquier intento de avance en los acuerdos del Cabildo Abierto, que según la Constitución vigente son vinculantes para las autoridades municipales.

Venezuela tiene un claro problema institucional, las leyes que regulan la gestión integral del agua no se han desarrollado como las mismas establecieron desde el punto de vista institucional, pero los municipios tampoco se ven preparados para asumir temas tan sensibles como la escasez del servicio del agua y las posibles implicaciones de salud pública que ello puede generar.

La participación ciudadana en el agua es un desafío para la sociedad venezolana y un compromiso como lo demuestra las acciones concretas, no partidizadas de la sociedad civil organizada en el Municipio Baruta. Cuando la institucionalidad no es receptora de las iniciativas de los ciudadanos, la democracia representativa pierde mucho espacio y se debilita. El proyecto de cohesión social, se logró en parte, pues el tema logró cohesionar a la población en función de un problema, de los valores qu ele mismo supone y el compromiso con los ODS 2030. Pero la inclusión social a que hace mención una de las metas del Objetivo sobre el Agua no se concreta porque la institucionalidad simplemente no responde.

La democracia se construye con diálogo, negociación, acuerdos y compromisos, en un marco institucional y legal en el que todos confíen. Ejercicios como los realizados en Baruta son prueba tangible de una participación que quiere incidir en las políticas públicas y que con constancia, disciplina y voluntariedad lo han hecho, pero que se ve obstaculizada por una institucionalidad que no entiende el valor de la participación como complemento de la democracia representativa, tal y como lo señala la Carta Democrática INteramericana.

Este es un proceso ciudadano y político que no se agota, sigue, el problema se mantiene y se agrava a tal punto que podría generar una protesta masiva en el país, pues ya cada vez más, son muchas más ciudades que trancan calles, carreteras y avenidas reclamando por agua.

Este escrito no politiza el tema del agua, sino que destaca el ejercicio político de los ciudadanos de Baruta en el reclamo por un derecho al agua potable. La información que respalda este artículo la pueden conseguir aquí.

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