Isle Utilities
Connecting Waterpeople
Molecor
Almar Water Solutions
NOVAGRIC
Smagua
AMPHOS 21
DuPont Water Solutions
Asociación de Ciencias Ambientales
CALAF GRUP
Insituform
Consorcio de Aguas de Asturias
Innovyze, an Autodesk company
Minsait
Regaber
Xylem Water Solutions España
Schneider Electric
EPG Salinas
Global Omnium
Redexia network
Red Control
FLOVAC
Control Techniques
Bentley Systems
Kamstrup
EMALSA
Hach
biv Innova
s::can Iberia Sistemas de Medición
TecnoConverting
Aganova
IAPsolutions
Prefabricados Delta
BELGICAST by TALIS
Fundación Botín
Likitech
Vector Motor Control
IIAMA
Grupo Mejoras
AGENDA 21500
SEAS, Estudios Superiores Abiertos
Danfoss
Idrica
ICEX España Exportación e Inversiones
Cajamar Innova
Rädlinger primus line GmbH
GS Inima Environment
STF
Catalan Water Partnership
Ulbios
Isle Utilities
UPM Water
ACCIONA
Fundación We Are Water
Fundación CONAMA
Fundación Biodiversidad
ABB
AZUD
NaanDanJain Ibérica
BACCARA
J. Huesa Water Technology
Confederación Hidrográfica del Segura
Filtralite
AECID
Gestagua
Sacyr Agua
CAF
Blue Gold
Terranova
Saint Gobain PAM
Centro Nacional de Tecnología de Regadíos (CENTER)
Saleplas
Hidroconta
ADECAGUA
VisualNAcert
ISMedioambiente
Elmasa Tecnología del Agua
Agencia Vasca del Agua
SCRATS
Barmatec
FENACORE
Elliot Cloud
Cibernos
UNOPS
Kurita - Fracta
DAM-Aguas
TFS Grupo Amper
ESAMUR
TEDAGUA
HANNA instruments
Mancomunidad de los Canales del Taibilla
Grundfos
ITC Dosing Pumps
Lama Sistemas de Filtrado
LACROIX
Laboratorios Tecnológicos de Levante
Baseform
Ingeteam
Aqualia
Aigües Segarra Garrigues
1 de Febrero en Isle Utilities Webinar Series

Ciudades que se adaptan al nuevo clima

  • Ciudades que se adaptan al nuevo clima

Publicado en:

Portada iAgua Magazine

Sobre el blog

Caterina Amengual Morro
Consultora ambiental, especializada en gestión del agua. Doctora en ecología acutática, máster en paisaje y ambientóloga. #Socio-ecología #NBS #ODS6

El diseño de una ciudad es un patrimonio común que no se puede atribuir a un autor, sino a un colectivo a lo largo del tiempo. Donde nos sentimos más humanos es en las ciudades.

El reto social del confinamiento para la contención del coronavirus ha mostrado la importancia de la habitabilidad en las ciudades. Esta crisis es la antesala de una más grande: la del cambio climático. Ya estamos viviendo sus efectos: la fusión de los hielos, la intensidad de los incendios, la virulencia de las tormentas e inundaciones o las sequías. Nos guste o no, este es nuestro nuevo clima ahora. Los intentos de acuerdos políticos a nivel mundial para prevenir o frenar los efectos o reducir las emisiones han sido un fracaso. Pero lo que viene ahora no puede serlo: necesitamos adaptar nuestras ciudades a la realidad. El cambio climático es el reto de nuestro tiempo.

El Consejo de Ministros acaba de aprobar el proyecto de Ley de Cambio Climático, que va camino al Parlamento. En la Ley se habla de reducción de emisiones, o sea energía, pero son tantas las relaciones entre energía y agua que es una invitación a rediseñar también los sistemas de agua en las ciudades.

¿Y cómo se puede conseguir? Miremos a la naturaleza, lleva cuatro mil millones de años evolucionando. Se le ha rebautizado con muchos nombres: sostenibilidad, biomímesis, resiliencia, economía circular, servicios ecosistémicos o soluciones basadas en la naturaleza. Mientras, ella actúa siempre de la misma manera: cerrando ciclos, viviendo de la energía del sol y aprovechándolo todo sin generar residuo. Decía Víctor Hugo que “pensar que la naturaleza habla y el género humano no escucha, es algo muy triste”. Escuchemos.

El reto social del confinamiento para la contención del coronavirus ha mostrado la importancia de la habitabilidad en las ciudades

El reto es colectivo, y empieza por cambiar la mirada hacia la ciudad. Una de las propuestas es la del urbanismo ecosistémico que nace en Barcelona y se aplica, por ejemplo, en Vitoria-Gasteiz. Se enfoca en el metabolismo de la ciudad, con el agua con el papel principal, y completa los ciclos minimizando los impactos. Las claves de un ecosistema, y la ciudad lo es, son la materia, la energía y la información. Así como los recursos físicos se degradan con el uso, los recursos de información son regenerativos: cuánto más los usamos, más tenemos. La información no conoce la escasez. El conocimiento crece indefinidamente. Crezcamos.

Estamos en un momento crucial en la historia del planeta: entre 2020 y 2030 hay que tomar medidas efectivas ante el reto del cambio climático. Tendremos que ser creativos, proactivos y adaptables. Muchas ciudades están en ello con éxito: Vancouver, Nueva York, Sídney o Ámsterdam. Las soluciones existen. La infraestructura verde puede tratar zonas inundables y crear parques urbanos. Las cubiertas verdes captan el agua de lluvia mientras aíslan los edificios, purifican el aire y palían el aumento de temperatura y las olas de calor. Los sistemas urbanos de drenaje sostenible equilibran las avenidas en episodios de lluvias torrenciales, y retienen la lluvia para reaprovecharla para riego. Potenciar el suelo fértil y la cubierta arbórea ayuda a la captura de CO2, a la vez que se produce comida y se crea paisaje. El uso de aguas regeneradas puede aumentar el verde urbano. ¿Alguien tiene un lápiz? Diseñemos.

El común denominador de todas estas soluciones es la novedad. Divergen de cómo se ha estado planificando y construyendo la ciudad hasta ahora. Es el momento de abordar la transdisciplinariedad en el diseño de la ciudad.

Estas soluciones invitan a un enfoque sistémico, hablando con todos los que intervienen en el gobierno y la gestión de la ciudad, y escuchando a la ciudadanía. El proceso de transformación se produce en las fronteras entre disciplinas, y en el diálogo entre actores. Tendremos que escalar las soluciones, aprender entre regiones y preguntar a expertos que hasta ahora no participaban en las decisiones de infraestructura. Una de las bases de la resiliencia está en el “learning by doing” (aprender haciendo). Nos toca aprender, pero sobre todo hacer.