Una esperanza a la utopía

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Sobre el blog

Consuelo Mora
Doctora en Geografía y Antropóloga, Técnico Superior de Apoyo a la Investigación en la Universidad de Extremadura.
  • esperanza utopía

Para la celebración del Día Mundial del Agua, que debe centrarse en la importancia de este recurso para garantizar cientos de millones de puestos de trabajo a lo largo y ancho del mundo, he llevado a cabo una reflexión, enlazando mis anteriores artículos.

Así pues, comenzaré manifestando que el trabajo, y con ello la supervivencia de la humanidad, así como la dignificación de la persona, son valores que van unido íntimamente al líquido vital, el agua. Pues es sabido por todos de la transcendencia de contar no sólo con agua suficiente, sino también en calidad, ya que, además de ser esencial para la vida, puede ser, el motor de sinergia y dinamismos social y económico, por ende, un recurso imprescindible al que todo los pobladores del Planeta deben tener acceso.

Dicho lo anterior, habría que plantearse como primer paso, el desafío al que hay que hacer frente para acabar con los múltiples conflictos que se dan entre los distintos territorios, ya sean a nivel local, nacional o internacional. Por ello, entiendo y sugiero, que una opción viable a nivel planetario, sería la creación de un Marco Jurídico que garantice el acceso y la preservación de los recursos hídricos. En este contexto, entiendo que se podría, con adaptaciones sobre la Europea, elaborar una Directiva Marco del Agua a nivel Planetario[1], con un enfoque en la gestión desde una perspectiva sustentable, resiliente y eficaz, y esto sería posible con el fomento de la investigación y la incorporación de nuevas tecnologías, donde los embalses y las infraestructuras asociadas al agua, junto con la desalación, entre otras muchas opciones, representa una fuente inagotable en relación con las necesidades humanas y sus actividades económicas, sin tener en cuenta su coste financiero, ya que más recursos monetarios se gastan en presupuestos militares a escala mundial, y sólo generan enemistad y odio entre los diferentes países, representando potencialmente, campos de cultivos para nuevas guerras.

No obstante, hay que reconocer que en los últimos años se ha progresado mucho en el uso de este recurso y en la mejora de la calidad, gracias a los numerosos proyectos y ambiciosos programas que han ido surgiendo, donde el Primer Mundo emprende una política de solidaridad para paliar o minimizar las terribles consecuencias que la escasez y las malas condiciones del agua traen consigo; como la miseria, el éxodo masivo, los enfrentamientos entre las propias oligarquías para obtener este recurso, la muerte de millones de personas... Pero este problema no parece tener solución inmediata, a corto o largo plazo, por lo que hay que buscar una nueva filosofía, o sea, pensar en Global, donde la gestión este tutelada por Estructuras como la ONU (la institución más adecuada para emprender iniciativas de desarrollo), pero que empiezan también por los propios países pobres que tienen que establecer sistemas democráticos que sustituyan a los tribales, porque en muchos de ellos hay recursos naturales más que suficientes.

Así pues, es imperioso establecer consensos internacionales, por lo que todos los territorios deben trabajar en estrecha cooperación, para instaurar un Marco Institucional estable, donde se desarrolle una ordenación integrada de los recursos hídricos, teniendo presente una amplia variedad de elementos (jurídicos, políticos, administrativos, participación pública, los planes de gestión, etc.) sin olvidar los aspectos científicos, tecnológicos, económicos, culturales y sociales.

Por consiguiente, este apreciado y valioso recurso debería estar gestionado por expertos[2] en la materia, no por políticos ni poderes religiosos, ni por multinacionales que controlan los mercados, acabando con la avaricia, la especulación y la corrupción.

Es oportuno señalar, que estamos ante la presencia de una Nueva Era, la Era Digital y la Evolución Tecnológica, que está cambiando radicalmente nuestras vidas, nuestra forma de pensar, nuestra percepción del mundo, etc. Luego, internet, debe ser una herramienta para la esperanza, donde todos y cada uno de nosotros tenemos la posibilidad de transformar este mundo en uno mejor, donde la utopía se convierta en realidad, al romper con las barreras geográficas y fronterizas (estas últimas sólo están en las mentes humanas), ya que la creación de proyectos de colaboración a escala mundial es posible, y de esta forma, los sueños, los desafíos, de la mayor parte de la humanidad puedan llevarse a cabo. Consecuentemente, un Mundo mejor, más justo, más equitativo y solidario, y acabar así con la opulencia y el despilfarro de unos pocos, frente a la escasez y la penuria de una inmensa población que muere de sed y de hambre, situación que es inadmisible e intolerable.

Por consiguiente, hablo de una planificación macroeconómica realizable y una mejor gestión y distribución de las gigantescas sumas de dinero que llegan del Primer Mundo (requiriendo contraprestaciones para beneficiar a la sociedad, y no se quede en manos de unos pocos para otros fines) para mitigar la escasez o mal estado del agua, y así generar el desarrollo tan deseado, a través de la agricultura, la ganadería, el comercio, y toda una serie de actividades que se despliegan en torno al agua, y con ello, tendrá lugar el trabajo, la prosperidad, la mitigación de la pobreza.

No obstante, para que este proceso se vaya abriendo paso, es ineludible centrarse en la educación, y no sólo hablo de un proceso de formación, sino que habría que definir desde campos muy complejos que estén de acuerdos con la realidad del marco geográfico o territorio a la que vaya destinada, para que así los habitantes empobrecidos instauren su propio destino y sean ellos los verdaderos protagonistas, atendiendo a sus posibilidades, sus recursos y sus necesidades.

Sin embargo, hay que tener presente, que muchos territorios, y con ello una gran parte de sus habitantes, muestran algunas características o actitudes que pueden impedir el progreso, me refiero, a la apatía, la pereza, la indiferencia, la resistencia al cambio, que si bien son actitudes de naturaleza personal, parece que se ha extendido hasta convertirse en características que afectan a una amplia región. Asimismo, hay que tener en cuenta, que son muchos los países cuya economía comienza a emerger, imitando en ocasiones, las malas costumbres de los países avanzados, como la dependencia que tienen de los gobiernos, esperando la financiación de los mismos. Y esta actitud paternalista, como ya está comprobado, anula a grandes colectivos sociales, aplazando el crecimiento. Consecuentemente, y por desgracia, la conducta más prevaleciente, y de las que hacen alarde las autoridades, en muchos casos para enfrentarse a esta situación de pobreza, es la reactiva, es decir, actuar únicamente cuando la miseria llega a grandes extremos, trazando una política de subvención precaria, que invalida toda creatividad y anula al individuo como persona, con todo lo que esto conlleva implícito.

Por todo esto, considero que la solución no debe apoyarse únicamente en la formación de gobiernos paternalistas, ni en una mejor redistribución de la tierra, ni en grandes sumas de donaciones del Banco Mundial, que si bien son factores que alivian la situación, y ponen de manifiesto la caridad, no es ésta la única solución viable.

Consiguientemente las soluciones pasan por apoyarse, como he dicho en líneas anteriores, en la educación, que es el cimiento de la construcción de un país orientado hacia la prosperidad, y para que esta prosperidad se dé, es necesaria la implantación de sistemas democráticos, como también, elementos de corrección de desequilibrios y adaptar los conceptos culturales al siglo veintiuno.

Por otra parte, también quiero señalar, que no estaría de más, considerar la propuesta de la política hidráulica de los regeneracionistas, pero adaptándola a la realidad y necesidades actuales, y en un contexto globalizado.

Además, quiero hacer hincapié, que el Ser Humano, independientemente de la cultura, de la religión, del color de la piel y de las diversas formas de vida, somos una misma familia y con un destino común, la felicidad, o lo que es lo mismo, bienestar, prosperidad, paz… Por tanto, aunque resulte reiterativa, es hoy necesario reivindicar una sociedad fraternal, donde la equidad y la igualdad de oportunidades se de en todos los territorios, en síntesis, reivindicar todo aquello que viene contemplado en los Derechos Humanos Universales.

Y por último, destacar unas frases célebres que lo dicen todo:

“Miles de personas han sobrevivido sin amor; ninguna sin agua”. W.H. Auden

“El agua es el alma madre de la vida y la matriz, no hay vida sin agua”. Albert Szent Gyorgi

“El agua es el elemento y principio de las cosas”. Tales de Mileto

“El agua es la fuerza motriz de toda la naturaleza”. Leonardo da Vinci

Referencias:

[1] Donde una buena gestión del agua, traiga consigo profundas reformas de los Derechos Nacionales y, lo que es más importante, la obligación a modificar arraigados hábitos y asumir una nueva concepción cultural de este vital recurso.

[2] Expertos formados cada uno en su ámbito de acción, donde los valores éticos y morales, estén al servicio de la humanidad, por tanto, hablo de una verdadera democracia, basada en el conocimiento y en la honestidad, es decir, que asuman valores, principios, ideales y normas que den lugar a una conducta fraternal, con un compromiso ético y social.

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