Los proyectos son personas: mis 34 amigos de La Mora

359
0

Sobre el blog

David Castro Valdivia
Ingeniero de Caminos, PhD. Consultor de ingeniería del agua y centrales hidroeléctricas. Emprendedor.
359

En 2010 me propuse desarrollar Hidroelectrica La Mora, en un área muy deprimida de Nicaragua.

Acudí allí con mi equipo, representando a unos inversores europeos, y el resultado fue 34 nuevos amigos inolvidables.

Eran los dueños de los terrenos por los que pasaría el proyecto. Nunca entendieron aquello de los inversores, el capital, los bancos... esto es entre vos y nosotros, me decían. Recuerdo a Ottoniel, que en las largas caminatas nos guiaba y nos daba guineos de comer que sabían a gloria, recuerdo a D. Noé que me prestaba la mula y la guiaba porque mi estado físico no me permitía bajar a la sala de máquinas, recuerdo los huevitos con chorizo - lo mejor que tenían - con los que me agasajaban en sus casas de suelo de tierra,  paredes de madera y techo de lámina. Eran humildes, pero señores. 

La negociación fue simple, y se basó en la premisa de que "sabemos que vos no nos vas a engañar David". Compensaciones justas y rápidas fueron entregadas, y cada caso particular se atendió a nivel de amistad. Había quien necesitaba cemento para su suelo de su casa, quien pidió ayuda para una nueva casa porque temía que una piedra rompiera la suya, etc. Y agua potable, puente y camino para todos. Recuerdo con lágrimas cuando me explicaron que en el paso donde se haría el puente varios niños habían perdido la vida. Y lógicamente, una compensación económica generosa para todos, pero que era lo que menos les importaba. Primero les pagué, meses después les llevé a firmar las escrituras. No me falló ninguno. Yo a ellos, tampoco.

Todavía recuerdo las grandes risas cuando me caí de la mula, los abrazos cuando se llevaron los cheques, los atardeceres soleados disfrutando un fresco con aquellos amigos que siempre tendré en el corazón. 

Hay quien dice que esta manera personalista de desarrollar los proyectos es anticuada y poco profesional, y que corro grandes riesgos personales impropios de mi posición. Lo siento, no pienso cambiar. Porque encima de todo soy feliz haciéndolo así. Gracias, amigos de La Mora.

Comentarios