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¿Cuáles son las soluciones para la falta de agua en la cuenca del Segura?

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  • ¿Cuáles son soluciones falta agua cuenca Segura?
  • Presentamos en este post un resumen de los principales resultados y conclusiones de la tesis ganadora del Premio Tesis de la Cátedra Aquae 2016. Bajo el título: "Valoración económica del uso del agua en el regadío de la cuenca del Segura. Evaluación de instrumentos económicos para la gestión de acuíferos", su autor, David Martínez Granados, propone alternativas a la falta de agua en esta zona, centrandose especialmente en el sector agrícola.

Sobre el blog

David Martínez Granados
Investigador en el proyecto del Plan Nacional de I+D+i MERCAGUA y colabora en el proyecto LIFE+ IRRIMAN, además de impartir docencia en la UPCT.
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Sofrel

El regadío es un factor clave para la producción agraria en zonas con climas semiáridos, como es el caso de la cuenca del Segura, en el sureste de España, donde la escasez de agua para riego es especialmente severa. La fuerte demanda de agua para la producción de cultivos hortofrutícolas de elevada rentabilidad, junto a un notable crecimiento de la población y el turismo, han generado una importante presión sobre los recursos hídricos, exacerbando la tradicional situación de escasez de la cuenca. Además, los escenarios de cambio climático previstos pueden empeorar esta situación en el futuro.

En este contexto de creciente escasez y sensibilización hacia la conservación de los recursos hídricos y los ecosistemas dependientes de los mismos, se hace necesario evaluar posibles alternativas de gestión de los recursos hídricos, lo que implica conocer, no solo la efectividad de dichas medidas, sino también su impacto económico, para lo que resulta esencial una adecuada valoración económica de los usos del agua.

El contexto local

La gestión de los recursos hídricos en esta zona es especialmente compleja y, en ocasiones, conflictiva. Por lo tanto en mi trabajo se abordan varias problemáticas de gestión del agua con gran relevancia económica, social y ambiental.

En primer lugar se evalúa el impacto económico de las pérdidas por evaporación de agua en grandes embalses y pequeñas balsas de riego de la cuenca del Segura. Asimismo se evalúan dichos impactos bajo diferentes escenarios definidos en función de las tendencias de la política hidráulica y las predicciones de cambio climático.

Los resultados ponen de manifiesto que anualmente se evaporan aproximadamente 82 hm3 que equivalen al 8,6% del total de recursos hídricos disponibles para el regadío en la cuenca. Este volumen de agua es similar a la suma de la demanda industrial (23 hm3/año) y la demanda medioambiental (60 hm3/año), y es equivalente al 34,8% de la demanda urbana. Estas pérdidas generan un impacto económico anual del 6,3% del valor de la producción agraria (134 M€), o dicho de otro modo, una reducción del 5,4% (49 M€) en la rentabilidad agraria privada. Además teniendo en cuenta las desalentadoras previsiones del cambio climático, la tendencia de algunas políticas hídricas en cuanto a los aportes de recursos externos que recibe la cuenca, no exentas de polémica y controversia, y las futuras reducciones de los recursos superficiales y subterráneos disponibles en la actualidad, y si atendemos al peor de los escenarios estudiados (horizonte 2060) y lo comparamos con la actualidad, los recursos para el riego podrían reducirse en un 40%, lo que se traduciría en un impacto negativo del 30,1% (657 M€) del valor de la producción agraria, del 27,5% (251 M€) en términos de rentabilidad agraria privada, una reducción del 37,3% (65.394 hectáreas) en el área regada y una destrucción del empleo del orden del 34,2% (21.625 empleos).

Evidentemente se pone en relieve la necesidad de tener en cuenta las pérdidas por evaporación en la gestión y planificación del agua, incorporándolas al balance hídrico de la cuenca, así como el efecto del cambio climático. La cuantificación de dichos impactos permite realizar una valoración económica más exacta del uso agrario del agua y de las implicaciones de posibles alternativas de gestión, tanto en la situación actual como en las futuras.

En segundo lugar se analiza el impacto económico de diferentes instrumentos de gestión del agua que pueden utilizarse para eliminar la sobreexplotación en los acuíferos de la cuenca del Guadalentín (Sureste de España), una de las zonas con mayor degradación de aguas subterráneas de la cuenca del Segura y de Europa y una de las zonas más productivas de Europa, prestando especial atención al papel que puede jugar la nueva disponibilidad de agua desalinizada.

Imagen: Comarcas agrarias de la Región de Murcia. Foto: Nioger/Wikipedia

En una situación de disponibilidad de recursos como la actual, en el momento del estudio, restringir los bombeos de agua subterránea al nivel de recarga natural de los acuíferos, tendría un gran impacto sobre el sector agrario. En cambio la compra de derechos de agua subterránea por parte de la Administración, reduciría permanentemente los bombeos no renovables, resolviendo el problema de la sobreexplotación y respetando la renta de los agricultores, aunque a costa de una notable reducción de la producción y el empleo agrario y un elevado coste presupuestario.

La potencial demanda de recursos desalinizados es notable. Pese a ello no se reducirían las extracciones debido a la severa escasez hídrica de la zona de estudio, ni se utilizaría todo el agua desalinizada disponible por ser un recurso más caro. Esto contradice tanto a aquellos que defienden que no habría demanda de recursos desalinizados debido a su alto precio, como a los que defienden que con el agua desalinizada se terminaría con la sobreexplotación sin dejar de satisfacer la demanda para riego. La desalinización puede eliminar parte de los bombeos pero no resuelve el problema de la sobreexplotación por sí misma.

Imagen: Planta desalinizadora. Autor: David Martínez Vicente

Subvencionar el precio del agua desalinizada a cambio de reducir las extracciones de agua subterránea tiene un menor coste para la Administración que la compra pública de derechos de agua y un reducido impacto negativo sobre el sector agrario. Sin embargo, incluso con un precio bajo del agua desalinizada no se eliminaría la sobreexplotación de los acuíferos, ya que a los agricultores les interesaría utilizar una parte del agua desalinizada subvencionada, reduciendo parcialmente las extracciones, y otra parte sin subvencionar, manteniendo cierto nivel de bombeos no renovables de agua subterránea e incrementando el consumo total de agua. El hecho de que los agricultores puedan tener acceso al agua desalinizada sin subvención (por tanto, a un precio más alto que el agua subterránea) reduce la eficacia de subvencionar su precio. Lo interesante aquí es que subvencionar el precio del agua desalinizada a cambio de reducir la sobreexplotación se hubiese planificado antes de construir las desalinizadoras y que se hubiese ligado a ello, por lo que pensamos que se perdió una gran oportunidad al no hacerlo así.

Por todo lo expuesto y para finalizar, es obligatorio decir que elegir entre las medidas analizadas dependerá de la importancia relativa que el decisor correspondiente dé a su impacto sobre el sector agrario frente al coste presupuestario, para alcanzar el objetivo de eliminar la sobreexplotación de acuíferos y cumplir así los objetivos medioambientales de las masas de agua conforme a las directrices marcadas por la Directiva Marco del Agua.

Puedes leer la tesis completa de David Martínez en la Aquaeteca de Fundación Aquae.

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