El papel de los Sistemas Automáticos de Información Hidrológica en la gestión de la sequía actual

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Sobre el blog

Eduardo Echeverria
Consultor especializado en ingeniería hidraúlica. Secretario Técnico del Comité Español de Grandes Presas (SPANCOLD) y Vicesecretario de la Asociación de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos.

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Ahora que los datos indican que estamos en un periodo de sequía meteorológica, la intención de este post es dar unas breves pinceladas del aprovechamiento que se puede obtener de un Sistema Automático de Información Hidrológica (SAIH) en la gestión de los recursos en estas situaciones.

Para empezar por el principio ¿qué es un SAIH?

En pocas ocasiones unas siglas dan una definición más completa. El Sistema Automático de Información Hidrológica (SAIH) es el sistema que permite conocer las variables hidrológicas e hidráulicas de una cuenca hidrográfica y sus infraestructuras. Una de las grandes fortalezas de este sistema es que todos estos datos se reciben en tiempo real. Además estos datos son en su mayoría accesibles al público general, bien a través de un visor SIG del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, bien a través de las páginas Web de los diferentes Organismos de Cuenca.

El origen de los SAIH

El germen del SAIH fueron las catastróficas inundaciones de 1982 en la zona mediterránea y 1983 en la franja Cantábrica. Unas de las consecuencias lógicas de estos hechos fue la realización de una serie de estudios encaminados a mejorar la gestión de las obras hidráulicas durante eventos hidrológicos extremos. El incipiente desarrollo de las herramientas informáticas y de las tecnologías de comunicación de la época hizo el resto. Se planteaba recibir de forma centralizada y en tiempo real los datos más críticos para ayudar al equipo de explotación a la toma de decisiones de forma rápida y minimizar los daños de la avenida.

Obviamente este proceso llevó varios años de trabajo hasta que tomara forma. En el caso del SAIH de la Confederación Hidrográfica del Júcar, que fue el pionero, los trabajos se iniciaron en 1984, recibiéndose los primeros datos de forma centralizada en el Centro de proceso de Cuenca en 1988. Con posterioridad se ha ido extendiendo al resto de cuencas hidrográficas del territorio nacional.

El funcionamiento de un SAIH

Así pues, el objetivo primitivo del SAIH era informar en tiempo real de la evolución de las variables meteorológicas e hidrológicas a los ingenieros de explotación para diseñar las maniobras de desembalse adecuadas a fin de mitigar los efectos de las avenidas. Posteriormente, al entrar en funcionamiento se comprobó que el disponer de datos en tiempo real era extraordinariamente útil para la explotación ordinaria, y el SAIH se convirtió en una herramienta indispensable en la gestión de los recursos hídricos, quedando por tanto como los dos objetivos principales de un SAIH la prevención de avenidas y la optimización de la gestión de los recursos hídricos.

En este sentido los SAIH de las diferentes cuencas hidrográficas han funcionado satisfactoriamente y han ayudado en la gestión de embalses, especialmente en la programación de las maniobras conjuntas de sistemas de embalses, ayudando a la optimización de las reservas almacenadas. Esta utilidad en la gestión de recursos de los SAIH, es más importante si cabe en la gestión de periodos de sequía, como es el caso actual.

¿Estamos en sequía?

Sin duda estamos en un año muy seco. Tras varios años de abundancia en cuanto a las precipitaciones y aportaciones a los embalses, el año hidrológico 2011-2012 está resultando excepcionalmente seco en nuestro país. Según los datos del boletín hidrológico del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, de octubre de 2011 a mayo de 2012 se han recogido 284,6 mm de precipitación media acumulada en la península. En el año 2004-2005, que fue el año hidrológico más seco de los últimos veinte años hidrológicos, se habían registrado 330,5 mm de precipitación media acumulada para el mismo periodo. A la vista de estos datos es previsible que el año hidrológico actual sea extremadamente seco.

Como era de esperar, esta drástica disminución de precipitaciones ha disminuido considerablemente las aportaciones a los embalses. La abundancia de reservas proveniente de años anteriores ha permitido mantener medidas más leves que en otros episodios, pero ya se están anunciando restricciones para los diferentes dotaciones fruto de los acuerdos alcanzados en las comisiones de desembalse. Y es preciso apuntar que, aunque es obvio que no se sabe cuando remitirá la escasez actual, las experiencias pasadas nos invitan a pensar que la situación actual podría alcanzar una duración plurianual.

¿Qué información aporta un SAIH en la gestión de las sequías?

Ante esta perspectiva es bueno poner de manifiesto las ventajas que ofrece la disponibilidad de datos en tiempo real, así como la existencia de registros históricos de un SAIH. Existen múltiples aplicaciones para el proceso de los datos de un SAIH, e incluso cada Demarcación Hidrográfica desarrolla herramientas propias en función de sus particularidades, pero a nivel cualitativo las potencialidades del sistema se podrían encuadrar en tres niveles.

En un primer nivel, en tiempo real, la ventaja obvia es la posibilidad de controlar minuciosamente los caudales circulantes en los diferentes elementos de un sistema de explotación (ríos, embalses, canales, tomas de los diferentes usuarios, etc.). Los instrumentos de control tanto humanos como técnicos permiten controlar la gestión de dichos recursos en tiempo real y la adopción de medidas correctivas inmediatas.

En un segundo nivel, la comparación de los datos históricos y el análisis y estudio de las series temporales de aportaciones con restitución a régimen natural cuando proceda permite realizar estudios comparativos con respecto a periodos anteriores de escasez y caracterizar la situación presente. En palabras sencillas, se puede cuantificar la severidad de la situación actual.

El tercer nivel, sin duda el más avanzado, se ocupa de la realización de prognosis sobre la evolución futura de las reservas en base a la aplicación de modelos de predicción, donde se pueden simular diferentes posibilidades de satisfacción de las demandas. Este tipo de estudios pueden alcanzar una enorme complejidad y requieren fuentes de información externas (por ejemplo, información sobre la situación de las masas de agua subterráneas de la cuenca hidrográfica, uso de modelos meteorológicos avanzados). Como contrapartida son útiles para la simulación de escenarios y la estimación de volúmenes almacenados en periodos futuros.

Estas herramientas y niveles, que parecen menos conocidas frente a las “clásicas” atribuciones de un Sistema Automático de Información Hidrológica, pueden significar una sólida ayuda a la toma de decisiones mientras continúe la situación de Sequía en España.

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