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Segura Riverlink: vencer o convencer

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Sobre el blog

Eduardo Lafuente Sacristán
Eduardo Lafuente es Ingeniero de montes y Jefe del Servicio de Estudios Medioambientales de la Comisaría de Aguas de la Confederación Hidrográfica del Segura.
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SEGURA RIVERLINK ©NaturaHD Films

El río Segura siempre ha sido el patito feo de los grandes ríos españoles. Hay que entender que la cuenca del Segura siempre ha sido un poco “sui generis”, pasamos de ríos desbordados a atroces sequías en cuestión de muy pocos meses, y el orden de prioridades siempre ha sido algo diferente al de otras cuencas. Pese a que estas particularidades nos pueden afectar, la Directiva Marco del Agua (DMA) y aunque deja alguna puerta entreabierta nos marca las mismas obligaciones medioambientales que al resto de cuencas. Y ahí es donde entran las soluciones basadas en la naturaleza (SBN). Tenemos en la cuenca un doble reto con la DMA, cumplir los objetivos medioambientales y a la vez, garantizar unas demandas muy elevadas, por tanto tendremos que echar mano de herramientas muy variadas, no sólo las convencionales y ahí las SBN cumplen un papel esencial.

En el año 2012 los presupuestos tanto de la CHS como de la Dirección General del Agua para inversión en cauces, se podían llamar de todo menos cuantiosos. Y porque no decirlo, estas actuaciones un poco más ambientales no eran las más prioritarias.

El proyecto LIFE+ Segura Riverlink nació por tanto en un contexto difícil, de exigencias medioambientales cada vez mayores, pero con pocas disponibilidades económicas. Una alternativa era captar fondos europeos, afortunadamente en 2013 se nos adjudicó el proyecto, siendo la primera Confederación Hidrográfica que lideraba un proyecto LIFE.

El proyecto Segura Riverlink giró desde un principio en un concepto bastante utilizado en otros países europeos, que es el de la “infraestructura verde” y totalmente relacionado el de “las soluciones basadas en la naturaleza” y los beneficios ecosistémicos.

Nuestra idea estaba muy clara, queríamos introducir conceptos diferentes de actuación en la cuenca, donde siempre ha primado el interés para que no se escape una gota de agua al mar (literal, existe una concesión que tiene el derecho sobre los sobrantes metros antes de la desembocadura del río en el mar) y que además vaya cuanto más confinada y pegada a dos muros de escollera mejor. Solución bastante entendible cuando fue ejecutada, pero quizás no tanto ahora.

El Segura Riverlink quería primar la conectividad del río mediante la demolición de un azud en desuso, la construcción de 8 escalas para peces (primando los ríos artificiales, la solución más basada en la naturaleza) y la implantación de un bosque de ribera con la plantación de casi 8.000 árboles y arbustos. Aquí podéis ver alguna etapa de la construcción de las escalas

El objetivo principal del proyecto era mejorar la conectividad entre los ecosistemas naturales mediante una serie de actuaciones dirigidas a renaturalizar el río y recuperar su función de corredor verde. Teníamos que conseguir que el Segura en un tramo de unos 50 kilómetros funcionara como una auténtica “autopista” de biodiversidad. Además, conectábamos dos espacios de red Natura 2000 muy emblemáticos en Murcia: Almadenes y Cañaverosa.

El magnífico equipo de este proyecto, donde además de la CHS que lideraba, estaban la Comunidad Autónoma de Murcia, las Universidades de Valladolid y de Murcia y la Asociación de Naturalistas del Sureste, tenía muy claro (y versionando a Unamuno), que no sólo teníamos que “vencer” sino también “convencer". No nos bastaba con ejecutar el proyecto: el aumento de la concienciación ambiental mediante la educación y la demostración que el uso de técnicas basadas en la naturaleza era eficaz no sólo desde un punto de vista medioambiental sino también técnico y económico, eran pieza clave en el éxito del proyecto.

Es muy difícil tratar de convencer a un alto porcentaje de la población que restaurar un río con vegetación de ribera es: aparte de más bonito, útil para la prevención de inundaciones, lucha contra especies exóticas como la caña(que pueden llegar a ser un problema enorme ambiental y de riesgo de inundaciones), hace que depurar el agua sea más barato (al bajar la temperatura del agua y ser filtro verde para la reducción de nitratos) , fija CO2 y reduce el impacto del cambio climático, tiene efectos sobre la salud (desde un punto de vista psicológico y físico tiene efectos probados) , etc.

Si eso nos resultaba difícil, imaginad intentando explicar en una tierra con tanta relación histórica con el agua, que la demolición de azudes, aunque sea en desuso, trae una serie de beneficios ambientales.

Aspectos como las medidas de retención natural de agua, mediante apertura de motas, reamendrizaciones, etc., deberán ser planteadas en un futuro muy cercano y deben ser bien explicadas.

Para intentar acercarnos a la sociedad, realizamos todo tipo de actividades desde típicas charlas o reuniones, a actividades mucho más lúdico-festivas con el afán de atraer a la población ribereña a nuestro terreno, intentando explicar todos esos beneficios de nuestras actuaciones basadas en la naturaleza. Nos acercamos a los más jóvenes (casi 5.000 escolares aprendieron a distinguir una lucioperca de un barbo o una caña de un chopo) y pusimos mucho esfuerzo en “educar ambientalmente”, a aquellos líderes de opinión de cada municipio (a veces puede ser un alcalde, o un presidente de una comunidad de regantes, pero en cada municipio los hay) y digamos, traerlos a nuestro barco. Muchas veces sobre un organismo de cuenca público recaen muchos prejuicios, algunos bien ganados. La pedagogía es fundamental en estos temas.

Otro punto importante es aprender que cada grupo social tiene sus intereses y todos son lícitos y es necesario adaptar la metodología del discurso a cada grupo. Valga como ejemplo, que las actuaciones de restauración fluvial que hemos ejecutado provocan la fijación de miles de toneladas de CO2, pero eso a un agricultor de la zona puede que no le interese tanto que si le explico que esa solución natural de plantar álamos, adelfas o sauces hacen que ese bosque de ribera evapotranspire entre 3 y 10 veces menos que la caña a la que sustituimos , y que con nuestras plantaciones a lo largo de todo el cauce podíamos ahorrar millones de metros cúbicos a medio plazo. Explicar bien los beneficios ecosistémicos de las SBN es clave en la gestión de un proyecto.

No querría pasar por alto la importancia que tuvo en el Segura Riverlink una herramienta que es vital cuando queremos aplicar esas soluciones basadas en la naturaleza, es la custodia del territorio. La custodia no es una herramienta novedosa, pero en el ámbito fluvial se ha desarrollado muy poco. En este proyecto se han firmado 15 convenios de custodia con propietarios ribereños en más de 50 hectáreas. Estas zonas ribereñas después de recibir una inversión de la administración, están siendo “custodiadas” por los propietarios y son las zonas que más rápidamente se están renaturalizando. En este enlace os lo cuentan, "Segura, las voces del río", aquí podréis ver un Segura algo diferente al que os imagináis, fuera prejuicios.

En mi opinión, las SBN (en nuestro caso mediante la permeabilización longitudinal y horizontal en el río) son una herramienta clave en las actuaciones que deberán realizar las distintas administraciones en los ríos en los próximos años. Primero porque son eficaces, porque son rentables a medio plazo y porque son clave para el cumplimiento de los objetivos medioambientales de la DMA. Pero ojo, estas soluciones deberán estar muy armadas técnicamente, como por ejemplo, con estudios de modelización de contaminantes o modelos hidráulicos, y además deben destinarse recursos a “explicar” este tipo de actuaciones para que el consenso sea lo máximo posible y sin olvidarse nunca de los distintos tipos de usuarios del río , que son una pieza clave en el éxito de estas actuaciones.

Para desarrollar este tipo de trabajos es necesario que los equipos de trabajo sean multidisciplinares, y no sólo tirando de los perfiles que siempre se han ocupado de estos temas. Serán necesarios ambientalistas, economistas, biólogos, periodistas, ingenieros de caminos, de montes, geólogos, sociólogos especializados en participación pública, etc..

Por desgracia, en las Confederaciones aunque han mejorado mucho en este aspecto, suele primar todavía una visión demasiado ingenieril de la gestión de un río y estos nuevos enfoques necesitan muchos perfiles diferentes. El presupuesto del programa de medidas del Plan Hidrológico de la Cuenca del Segura (2015-2021) es de más de 2.400 millones de euros. De este presupuesto, las actuaciones para mejora del estado ecológico basado en estas soluciones naturales sólo ocupan un porcentaje bastante bajo. Estas soluciones que como bien se ha demostrado con proyectos como el Segura Riverlink, son soluciones rentables. Quizás aparte de “convencer” a la sociedad, debamos empezar a extender estas ideas en nuestra propia casa. Podemos hacer al río Segura un río más natural, pero a la vez más "seguro". 

En nuestras manos está.

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