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Perú: ¿cómo se afrontó la pandemia con 3 millones de persona sin agua?

  • Perú: ¿cómo se afrontó pandemia 3 millones persona agua?

Sobre el blog

Eduardo Sosa Villalta
Lima, Perú. Comunicador Social. Licenciado por la Facultad de Letras de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Escribo crónicas. @EduardoSosaV
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El Perú fue uno de los países menos preparados en el mundo para afrontar la pandemia por la COVID-19. En marzo del 2020, cuando se detectó el primer caso y el Gobierno decretó una estricta cuarentena para evitar la propagación del virus, se tenían 100 camas UCI para una población de 31 millones de habitantes, solo el 52% de hogares contaba con un refrigerador para conservar alimentos y no salir de casa, más del 70% de los trabajadores estaba en situación informal y, entre otros factores, más de tres millones de personas no tenían acceso al agua desde una red pública para el lavado de manos.

Entonces, el Gobierno ejecutó acciones en el sector saneamiento como llevar agua gratuita mediante camiones cisterna a ese grupo sin acceso a la red, suspender el pago del servicio y destinar S/300 millones (cerca de 85 millones de dólares) a las empresas de agua (EPS) para cubrir las perdidas por dejar de percibir el pago de los recibos, entre otras acciones.

No obstante, ello no obedeció a una estrategia integral en el contexto de emergencia sanitaria, pues la atención se centró en las zonas urbanas y se derivó a los gobiernos regionales y locales la atención de la prestación en las rurales, donde están las mayores brechas y operan más de 24.000 organizaciones comunales. Además, a diferencia del “Bono Electricidad”, que el Gobierno entregó a manera de subsidio para el pago del servicio de energía eléctrica, no se replicó lo mismo en el sector agua, pese al reiterado pedido de las empresas y los trabajadores del sector no fueron considerados en los grupos prioritarios de vacunación, pese a que continuaron sus labores (un estudio mostró que, hasta abril de 2021, 3.554 trabajadores de las empresas de agua se contagiaron de COVID-19 y noventa fallecieron).

En Perú, el sector saneamiento no ha sido considerado primordial para mejorar la calidad de vida de la población desde hace muchos años

¿Qué impidió un manejo integral del sector saneamiento en esta coyuntura? La situación es estructural y escapa de la pandemia, pues el sector no ha sido considerado primordial para mejorar la calidad de vida de la población desde hace muchos años. Muchos factores podrían referirse, como las continuas crisis políticas y cambios de autoridades (durante dos semanas de noviembre de 2020, el país tuvo tres presidentes y, entre 2019 y 2021, hemos tenido ocho ministros de Vivienda, Construcción y Saneamiento, la autoridad que debería liderar los retos que requiere el sector).

Otras aristas que evidenció la pandemia fue la situación de las EPS. Un informe de la Defensoría del Pueblo, difundido en octubre de 2020, indicó que solo el 36% habilitó números de teléfono para reclamos de los usuarios, pese al contexto de reclusión. Por otro lado, gracias a la distribución gratuita de agua, disminuyeron las enfermedades diarreicas agudas, así como de mortalidad infantil, según informes del INEI y el Centro Nacional de Epidemiología y Prevención de Enfermedades.

Una frase de uno de los poemas más conocidos de César Vallejo refiere: “Hay, hermanos, muchísimo que hacer”. Llamado preciso respecto a las necesidades en agua y alcantarillado, pues, en la proyección del Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento, se estima que se requieren cien mil millones de soles para que todos los peruanos y peruanas tengan acceso al agua. Dicha cifra la dijo el viceministro de Construcción y Saneamiento durante una citación en el Parlamento, a la que también acudió el ministro, durante la quincena de setiembre de 2021, para explicar por qué casi el total del distrito limeño de San Juan de Lurigancho, el más poblado del país con cerca de un millón de habitantes, tuvo que pasar casi dos semanas sin agua potable, cuando el país espera afrontar una probable tercera ola de la COVID-19. La causa de ese desabastecimiento, que puso en aprietos a las principales autoridades del país, obedecería a corrupción e ineficiencia cuando se ejecutaron obras de infraestructura de alcantarillado en esa zona: otros factores que también limitan el desarrollo del sector y son tan o más complicados de solucionar que los descritos líneas arriba.