La verdad en la recuperación de las Tablas de Daimiel

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Sobre el blog

Elena Rama
Licenciada en Ciencias Ambientales y Máster en Hidrología y Gestión de los Recursos Hídricos.
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  • La verdad en la recuperación de las Tablas de Daimiel

Hace unos días el Organismo Autónomo Parques Nacionales del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente rechazaba la ampliación del Parque Nacional de las Tablas de Daimiel. La petición, llevada a cabo por la asociación Ojos del Guadiana Vivos, consistía en ampliar el Parque Nacional al río Guadiana y a los manantiales de los Ojos del Guadiana, alcanzando las 15.000ha. Actualmente, las Tablas de Daimiel constituye el Parque Nacional más pequeño de España, con sus poco más de 1.900ha. y forma parte del convenio Ramsar, es Zona de Especial Protección para las Aves y también Reserva de la Biosfera.

Las Tablas de Daimiel constituye el Parque Nacional más pequeño de España, con sus poco más de 1.900ha

Para entender la naturaleza de la propuesta de ampliación es necesario conocer la evolución del sistema fluvial de las Tablas de Daimiel a lo largo de los últimos 30 años. El aporte de agua que alimentaba las Tablas procedía del Guadiana, que a su vez recibe su aporte del río Azuer, de las surgencias conocidas como Ojos del Guadiana a 14 kilómetros del parque y del río Cigüela. Estas surgencias, antes numerosas, son resultado de la intersección del nivel freático del Acuífero 23 con la topografía del terreno y fluían durante todo el año debido a su procedencia subterránea.

La canalización que fue sufriendo el río Guadiana a lo largo de los años y la proliferación de regadíos incontrolados causó el descenso del nivel del Acuífero 23, de modo que los Ojos se fueron secando, pues dejaron de recibir el aporte de agua subterránea debido al aumento en profundidad del nivel freático.

Los Ojos dejaron de manar por primera vez en el verano de 1982 y para el año 1984 quedaron totalmente secos. De esta forma, el río Azuer, afluente del Guadiana de carácter estacionario y con caudal muy variable a lo largo del año, se convirtió en la única fuente de aporte al río Guadiana. El Azuer era incapaz de aportar el agua necesaria para mantener las zonas encharcadas, de modo que estas se secaron. Para el año 1986, el Acuífero 23 se declaró sobreexplotado y los Ojos se secaron de forma definitiva.

Para agravar la situación, en 1988 comenzó a funcionar aguas arriba del Azuer el embalse del Puerto de Vallehermoso, que abastece a poblaciones y regadíos cercanos. De esta forma, el caudal del Azuer queda retenido casi por completo en el embalse.

Por si fuera poco, la turba que se había ido generando durante miles de años como consecuencia de la anaerobiosis característica de las zonas encharcadas quedó al aire libre, se secó y comenzó a sufrir episodios de combustión espontánea, emitiendo vapores desde el suelo. Esto provocó incendios de matorrales dentro del parque y contaminación, reflejando el estado lamentable de las Tablas de Daimiel.

Las Tablas de Daimiel se estaba muriendo. El resultado de una pésima gestión del agua y del espacio natural determinó que este enclave, especialmente rico en avifauna y uno de los escasos representantes del ecosistema conocido como “tablas fluviales”, presentara un aspecto desolado y no alcanzase ni a ser un reflejo de lo que antaño llegó a ser. Tanto es así que se consideró varias veces eliminar las Tablas de Daimiel de la red de Parques Nacionales españoles.

La sobreexplotación agrícola y la mala gestión provocaron una situación que parecía irreversible. Hasta que por fin llovió.

Y es que la sobreexplotación agrícola y la mala gestión del enclave provocó tal situación que que la recuperación era imposible, pues se han mantenido las dotaciones de sobreextracción para los pozos legales y no se han llevado a cabo las medidas necesarias para eliminar las extracciones ilegales, que superan las 10.000.

Entonces, como por milagro, llovió. Los últimos años, de 2009 a 2012, fueron años especialmente lluviosos y han permitido que el acuífero se recargue y alcance de nuevo sus niveles habituales. El reestablecimiento del nivel freático junto con los aportes naturales que comenzaron a recibir los ríos Cigüela y Azuer permitieron la recuperación del acuífero y la normalización de los flujos de agua, en conjunto con las aportaciones del trasvase Tajo-Segura. Esto ha hecho que el río Guadiana, antes seco, vuelva a fluir como lo había hecho hasta entonces.

Sin embargo, las asociaciones ecologistas han calificado hasta ahora esta recuperación como una farsa, pues parte del agua procede de la cuenca del Tajo, lo que supuso un gran desembolso económico, y además no ha sido más que resultado de los extraordinarios aportes de lluvia de los últimos años, un suceso fortuito. Los ecologistas defienden que la recuperación debería tener su origen en la reducción y el control de las extracciones, siendo este el momento más adecuado para llevar a cabo un cambio en la gestión de los recursos hídricos del parque por el reestablecimiento actual de los niveles de agua debido a las lluvias.

La propuesta de ampliación por parte de Ojos del Guadiana Vivos está totalmente fundamentada

Pero si la recuperación ha sido una farsa ¿qué interés tienen los ecologistas en proponer una ampliación? Precisamente, aunque la recuperación se ha conseguido a base de trasvases y fortuna meteorológica, la realidad es la misma: el nivel del agua ha vuelto a ser el que era. Es precisamente ahora, cuando el esfuerzo que habría de desarrollarse en el enclave para recuperar los niveles de agua sería mínimo, cuando debería haber un cambio en la gestión del Parque.

Por todo ello, la propuesta de ampliación por parte de Ojos del Guadiana Vivos está totalmente fundamentada y ha recibido más de 3000 firmas de apoyo, aunque Parques Nacionales ha desestimado las alegaciones porque necesita esperar a que se realice el deslinde del dominio público del río Guadiana.

La propuesta era la siguiente:

  • Se contemplaba una Ampliación Prioritaria que se extendería a toda la llanura de inundación desde los Ojos del Guadiana iniciales hasta el actual Parque, donde el Cigüela desemboca en el Guadiana. Se trata de un área de fácil recuperación que cuando no está anegada constituye un representante excelente de la estepa peninsular. Esta zona forma parte del Dominio Público Hidráulico.
  • La continuidad del ecosistema determina que además de la ampliación mínima, sería necesario ampliar la protección a las áreas que se encuentran aguas abajo del Parque y aguas arriba del Cigüela. Son áreas fácilmente recuperables que además cuentan con un ecosistema parcial de áreas salobres originadas tras los años de sequía que ha dado paso a una vegetación adaptada a las condiciones salinas.
  • La ampliación protegería, además, áreas de alto valor ecológico como estepas, encinares, formaciones geológicas y geomorfológicas (dunas con vegetación psammófila) y la zona de los Ojuelos, manantiales que vertían al Cigüela y que han vuelto a asomar.

La Ampliación prioritaria conseguiría equilibrar agricultura y ecosistema, pues pretende preservar el sistema agro-ecológico en su conjunto. Pero no solo la ampliación sería necesaria, sino que deben otorgarse las dotaciones de extracción en consonancia con la preservación de las Tablas y desarrollar una política de mano dura ante posibles infractores, puesto que con los sistemas de teledetección actuales es fácil averiguar quien emplea el agua de riego por encima de lo permitido.
 

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