Aldeas de la Biosfera, ¿un futuro posible?

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BOOKTRAILER PROYECTO HABITAT PARTE I LA CUARTA ALDEA

Sobre el blog

Enrique Castellanos Rodrigo
Escritor de Novela y Relato Corto. Blogger Freelance.
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Lo que es evidente es que al ritmo en el que la humanidad está consumiendo los recursos disponibles del Planeta, la sociedad humana tal y como la concebimos actualmente, tiene fecha de caducidad. Por ejemplo, para comernos un trozo de pan hay que ir a comprarlo, envolverlo en una funda de papel y para transportarlo hay que usar una bolsa de plástico.

Pero, ¿qué ocurriría si se creasen Aldeas de la Biosfera donde imperase el respecto por la naturaleza y el uso de energías renovables? ¿Qué ocurriría si se hiciesen asentamientos humanos junto a las fuentes de agua (ríos, mares, deltas y manantiales) y concebidos a escala mundial donde se incluyesen todos los aspectos importantes para la vida? ¿Qué pasaría si en su integración la premisa fuese respetar el entorno natural apoyándolo con formas saludables de desarrollo para la propia autosuficiencia del asentamiento?

¿De qué estamos hablando? De una sociedad futura basada en Ecoaldeas o Aldeas de la Biosfera.

¿Es esto un mito o una irrealidad?

¿Se podrían sustituir las áreas urbanas actuales por Aldeas de la Biosfera con una población limitada y controlada consciente del uso sostenible y responsable de los recursos?

Ya hay ejemplos que han funcionado.

Dinamarca es un país que ha sido puntero en la llamada “experimentación social”. Por ejemplo, fue este país el que en los años 60 y 70 del siglo pasado, promovió un sistema de viviendas cooperativas. Esto produjo que, a partir de entonces, otros muchos países copiasen su ejemplo.

Siguiendo con esa tradición, Dinamarca puso en marcha en los años 90 del siglo pasado una asociación de comunidades sostenibles y, por ello, se ha convertido en el centro de la red global de Ecoaldeas.

¿Por qué surgió esta necesidad?

En el otoño del año 2011 la población mundial en el planeta Tierra alcanzó los 7.000 millones de habitantes.

Para el año 2015 el 90% de la población mundial vivía en ciudades urbanas.

En la cumbre sobre el futuro de la civilización urbana celebrada en 1996, se avanzó que para el año 2050 unos 10.500 millones de personas vivirían en ciudades.

Y he aquí una reflexión: Para ese año, ¿habrá recursos disponibles para todos? ¿Se podrá seguir con el ritmo actual de consumismo desmesurado?

Hay ejemplos que refuerzan las afirmaciones anteriores y que demuestran que estamos al límite de nuestras posibilidades. Está la India, con más de 1.300 millones de personas alcanzadas en el 2.015. Este país sigue siendo todavía un país agrícola, con un 70% de la población viviendo aún en el campo. Sin embargo, es un país que aglutina más gente en las ciudades que ningún otro con más de 400 millones de personas repartidas en ciudades, muchas de ellas con poblaciones por encima del millón de habitantes. Sobresalen algunas mega ciudades muy conocidas como son Bombay, Delhi o Calcuta, con muchos millones de habitantes cada una de ellas.

Y podríamos poner también el ejemplo de China, Méjico, Brasil y muchos más… Lo que es evidente es que ninguna ciudad del mundo puede satisfacer las demandas de una población que cada vez crece de manera más desproporcionada. Los recursos que se consumen en las ciudades deben de venir de fuera de ellas porque la ciudad por sí misma no es capaz de generarlos. En las ciudades hay compradores pero no productores.

Entonces, después de analizar someramente algunos ejemplos como los anteriores, llegamos a la delgada línea entre la ficción y la realidad.

¿Podría ser este el futuro que viene? ¿Se podrían integrar las Aldeas de la Biosfera en un plan mundial para convertirlas en Aldeas Habitats, las denominadas como Ecoaldeas Definitivas?

Esta fue la razón que encabezó el informe que se redactó en la última cumbre mundial que se celebró en el antiguo Orden Mundial, justo antes de la implementación del Proyecto Habitat. El informe comenzaba con las siguientes palabras:

“Nunca el hombre se había visto ante la posibilidad real y tangible de un destino global fatal. Si acaso se hallase alguna vez ante esta situación, entonces, y solo entonces, podríamos llegar a pensar que algo parecido al Proyecto Habitat pudiera ser una alternativa posible desde el punto de vista humano. Otra cosa es que fuese la solución definitiva.

Robert Pilman, uno de los originadores del Proyecto Habitat, hizo una corrección ortográfica a la palabra “Hábitat” y que acuñó en el diccionario del lenguaje Hutatmano. Le quitó la tilde a la palabra “Hábitat” de tal forma que dejó la palabra con una entonación distinta: “Habitat”. Para Pilman, la singularidad del Proyecto Habitat estaba basada hasta en los pequeños detalles. Todo debía ser diferente del antiguo Orden Mundial. Y si hubiese podido cambiar el color del sol tal y como lo percibe el ojo humano, Robert Pilman en su injerencia, lo hubiese hecho, para que cada amanecer en la Nueva Sociedad Habitat Mundial fuese diferente de sus predecesores”.

¿Cómo se implementó el Proyecto Habitat? ¿Cómo se vive en una Aldea Habitat? ¿Cómo está repartida la población en una Aldea Habitat? ¿Qué clase de comunión existe en esta nueva sociedad con el medioambiente? ¿Cómo se ha conseguido vivir de manera sostenible y equilibrada para no agotar los recursos del planeta?

Y, una última reflexión, ¿es un futuro así posible? ¿Sería esta la solución definitiva?

Descubre aquí todos estos detalles y muchos más.

Porque no olvidemos este axioma: hay una delgada línea entre la ficción y la realidad. Y, muchas veces, la ficción la supera porque ha sido inventada con la premisa de la realidad.

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