Diseñados para vivir en el agua

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Sobre el blog

Enrique Castellanos Rodrigo
Escritor de Novela y Relato Corto. Freelance Blogger. Hablar en Público (Ponente)

La espectacularidad de la naturaleza existe hasta en las cosas que consideramos cotidianas.

La anatomía de los peces está determinada, en gran medida, por las características y particularidades del medio en el que viven. Por ejemplo, el agua es un elemento mucho más denso que el aire. Posee menos oxígeno disuelto y una mayor absorción de la luz que la atmósfera.

Diseccionemos la anatomía de los peces para entender porque la afirmación de que están diseñados para vivir en el agua no es exagerada.

Empecemos con una de las partes principales de su anatomía, las aletas.

En el caso de los peces tienen diversas funciones. Sirven principalmente para la locomoción y el equilibrio. Por así decirlo, son como sus piernas y pies.

Por otro lado, su cuerpo es fusiforme. Esto significa que los peces viven en un medio que es casi 800 veces más denso que el aire. Por ello, la morfología de su cuerpo le dota de poder aguantar la fuerte presión del medio acuático. Seguramente si el hombre pudiera fabricar un submarino con la morfología y composición material del cuerpo del pez, muchos de los problemas actuales a los que se enfrenta la ciencia para poder construir prototipos submarinos, se resolverían exitosamente.

El color de los peces no es algo que surja del azar. Los peces de agua dulce presentan tonalidades apagadas en verde, colores pardos o azules específicamente por encima, en el dorso, y por debajo en tonalidades de color plata o blanco amarillento. Todas estas coloraciones le sirven al pez para confundirse con el entorno y así no ser vistos por sus depredadores naturales.

El denominado “Pedínculo Caudal” de los peces es la parte musculosa de la cola del pez. Su importancia es capital en este ser vivo. Desempeña, junto a la aleta caudal, una de las partes motrices que son clave para que pueda realizar movimientos. También le permite orientarse dentro del agua.

Analicemos otra peculiar parte de este animal: Las escamas que cubren su cuerpo externo. En la mayoría de los peces están colocadas de manera superpuesta. El que estén posicionadas de esta manera, les protege eficazmente de producirse heridas. Son su armadura.

Los peces poseen un canal lleno de fluido llamado “línea lateral”. Este es el sexto sentido de los peces. Les permite, por así decirlo, sentir los movimientos dentro del agua que producen las corrientes. Es como si fuera su piel, con la que acaricia el agua. Además son capaces de detectar a otras criaturas acuáticas que estén por los alrededores.

Hablemos de otra Aleta. Esta es otra que se ha transformado en una cubierta ósea y que protege a las agallas del pez. Se denomina “Opérculo”. Es una parte dura pero flexible que, como un resorte, se abre y se cierra.

¿Y con que ven los peces? Evidentemente con los ojos, uno colocado a cada lado de su cabeza. El ojo del pez es especial. Su diseño y constitución le permite tener una vista excelente dentro del agua. Sin embargo, carece de párpados. ¿Por qué razón? Su contacto continuo con el agua lo hace innecesario. Los párpados tiene la función de hidratar los ojos. Esto es algo que, evidentemente, es inservible si esos ojos están sumergidos bajo el agua. Están constantemente hidratados.

Y, por último, hablemos de la boca del pez. Esta parte no solo le sirve para alimentarse. Es el conducto por el cual los peces toman agua y respiran.

Por debajo de la boca, hay unas estructuras carnosas que pueden alcanzar longitudes considerables y que tienen funciones táctiles. Son como sus dedos. Coloquialmente solemos decir que son los bigotes o la barba del pez.

Estas pequeñas pinceladas acerca de la morfología del pez nos sirven para entender que estas criaturas están, sin ninguna duda, confeccionadas y diseñadas para vivir en el agua.

Y tú, querido lector, ¿conoces otras características de los peces que la hacen una criatura diseñada para vivir en el agua?

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