Aguas subterráneas para el sureste de España

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Sobre el blog

Enrique Villuendas
Hidrogeólogo-Geofísico. Licenciado en Ciencias Geológicas.
  • Enrique Villuendas durante uno de sus trabajos en el continente africano

Artículo participante en el I Concurso del Blogs sobre Planificación Hidrológica en España

Desde que en Enero de 1986 se puso en marcha la actual Ley de Aguas, por lo que pasaban las aguas subterráneas a ser públicas, los hidrogeólogos pensábamos que los escasos estudios de recursos hídricos subterráneos que, hasta entonces, se habían realizado, se incrementarían y que las aguas subterráneas pasarían a tener la importancia que se merecen. No hay que olvidar que España se abastecía en más del 60 % con este recurso, mayormente en su mitad Sur (la de menor pluviometría). Y ello a pesar de las grandes obras hidráulicas de, este nuestro, país, plagados sus ríos de embalses y trasvases y largas conducciones. Actualmente el primer país del Mundo con más embalses de superficie por habitante; es decir, las aguas superficiales si que están aprovechadas y esto es “por que se ven”.

El último Plan Hidrológico Nacional solo hablaba de trasvases y para nada de la utilización y mejora de las aguas subterráneas

Pero es que el último Plan Hidrológico Nacional solo hablaba de trasvases (del Ebro para Valencia) y para nada de la utilización y mejora de las aguas subterráneas y menos de la conveniencia de estudiar los importantes acuíferos existentes y llevar a cabo la utilización conjunta de las aguas superficiales y subterráneas; atendiendo, tanto a la utilización racional de los existentes, costosos y vaciables embalses superficiales, como a la de los naturales, purificadores y gratuitos, y de gran capacidad, los subterráneos, mayormente desconocidos los más profundos.

La realidad es que, las aguas subterráneas al pasar a ser públicas, han dejado de ser de escaso o casi nulo interés. Su económica captación mediante pozos, que pueden captar el agua junto a la demanda (evitando costosas conducciones), parece que no interesa a los que viven de “chupar” de los más caros proyectos de trasvases y de tratamiento, aduciendo que los acuíferos existentes se hallan sobreexplotados, sin tener estudios, suficientemente y correctamente, llevados a cabo.

Lógicamente, si que hay acuíferos sobreexplotados: mayormente los niveles más superficiales, que son los conocidos y definidos (por el IGME). En general, suele ser tan solo una sobreexplotación zonal, en donde se hizo un primer pozo positivo, que “fue copiado”, al que le siguieron una intensa concentración de captaciones de un área favorable que se cree única. La concentración de extracciones provoca la creación de un amplio cono de deyección en la zona pero no necesariamente la sobreexplotación del acuífero. Como técnico especializado, he ido a “buscar agua donde no hay pero se necesita” y resulta que se han encontrado caudales muy superiores a los que proporcionaba el definido acuífero superior sobreexplotado, en otros niveles más profundos y permeables que no afectaban, para nada, al acuífero superficial; al contrario, podían recargarlo, de modo natural, ascendiendo sus aguas por la perforación, ya que los niveles piezométricos de los acuíferos profundos (confinados y a presión) suelen ser más altos que los sobreexplotados superficiales.

las aguas subterráneas al pasar a ser públicas, han dejado de ser de escaso o casi nulo interés

Un ejemplo de mala administración: a la Comunidad de Regantes de La Romana (Alicante) le han denegado la realización de pozos profundos (hice los estudios) de un acuífero inexplotado (calizas y dolomías) cuyas aguas van a perderse, subterráneamente, al mar (como las del Ebro). Los “administradores del agua” dijeron que tenían que esperar al (polémico y contaminado) trasvase Jucar-Vinalopó; y, consecuentemente, las viñas espalderas secas, con los azarbes ya derrumbados y con sus alambres oxidados, dando una antiecológica panorámica de desertización. Alicante ha conseguido ser la segunda provincia española de mayor, e imparable, desertización de la Península Ibérica (después de Almería).

Prohibir el uso del agua, para mí, es un delito ecológico. El agua, que es vida, es un recurso renovable e inagotable y necesario para la vida, tanto la humana y animal como vegetal. Y se dice: “el agua es un recurso natural escaso”; y yo digo: “es un recurso natural inagotable, pero hay que saberlo encontrar y administrarlo”.

Los países mas pobres son lo que no tienen agua, o muy poca y contaminada, como los saharianos y subsaharianos. Mientras que los más ricos son los que tienen agua, en países llenos de ríos como, por ejemplo, Alemania (aunque sus poblaciones suelen abastecerse con limpias y sanitarias aguas de pozos). Pero es que se han hecho ricos, incluso, países desérticos y sin ríos perforando pozos profundos para agua (y petróleo), como los del Golfo Pérsico que han convertido gran parte del desierto en vergeles de verduras y frutas de regadío y campos de golf (4 tiene la ciudad de Dubai).

Prohibir el uso del agua es un delito ecológico

También Israel ha convertido los desiertos en vergeles. Por ejemplo, tras la sobreexplotación del acuífero formado por las calizas de Hebrón, cuando los pozos ya tenían hasta más de 700 m de profundidad, se hizo un trasvase de agua del Tiberiades para la recarga y recuperación del embalse acuífero y seguir su explotación y el regadío de los vergeles que fueron desierto. Pero es que en Israel todos los pozos están inventariados (con un cercado y un Nº pintados de azul) y disponen, con medidas quincenales, del control de isopiezas, isocloruros, isoconductividades,...; es decir, aprovechan y controlan sus aguas subterráneas, sabiendo la importancia que se merecen. Eso no lo hace España.

Abandonar cualquier sistema de regadío es antiecológico; puesto que, sin riego y sin la consiguiente evapotranspiración, se disminuyen las posibilidades de lluvia y, por tanto, la recarga de los acuíferos. El agua es vida, por lo tanto, si falta agua: hay que buscarla y conseguirla, hay que regar y conseguir la repoblación forestal. El agua, como la energía, no se destruye; el ciclo del agua es: la inicial lluvia, su escorrentía superficial (a los lagos, ríos y torrentes) y los manantiales, la infiltración y embalse subterráneo, la evapotranspiración, a la atmósfera, de las plantas y la consecuente posterior lluvia.

Abandonar cualquier sistema de regadío es antiecológico

Repito, la falta de masa forestal y verde origina la pérdida de suelos, la deforestación y la desertización; luego viene, al disminuir la lluvia, el incremento de las temperaturas y la concentración del monóxido de carbono en la atmósfera. Aquí, el resultado está siendo que las aguas evaporadas del mediterráneo llegan al levante de la Península y cuando alcanzan las primeras elevaciones de la Cordillera Ibérica, las nubes, en vez de descargar y llover, rebotan por la falta de verde arbolado y van a caer, copiosamente, hacia el Centro de Europa (hay ahora copiosas lluvias en Francia, Alemania,...). Y si aquí llueve, es torrencialmente hacia el mar.

Cada vez hay más sequías y menos aguas superficiales (ya ni las del Ebro), pero afortunadamente para el Levante español, resulta que, geológicamente, la mitad Sur de la Península Ibérica está volcada hacia el sureste, hundiéndose los materiales mesozoicos, mayormente constituidos por niveles calcáreos, de gran permeabilidad por fisuración y carstificación, que se hunden progresivamente desde La Mancha hacia la costa Mediterránea.

Consecuentemente, en la Comunidad Valenciana se encuentran los mejores acuíferos, de mayor permeabilidad para caudales elevados, los cuales son, finalmente, drenados y vertiendo sus aguas hacia el mar.

Por ejemplo, resulta, con mi larga experiencia (más de 45 años de hidrogeólogo), que el pozo más eficiente que he proyectado, realizado en la llanura costera de Xeraco (Valencia) y bajo niveles salinos de intrusión marina, cortó, entre los 34 y 47 m de profundidad (el pozo proyectado a 80 m no se pudo seguir perforando por la cantidad de agua), las calizas dolomíticas, fisuradas y carstificadas del Jurásico (Formación Xeraco) que dieron un caudal aforado de 250 litros/seg, sin descenso del nivel piezométrico de bombeo, y a tan solo 1,80 m de profundidad. El agua era de gran calidad.

Como objetivo, por ejemplo, no nos sería difícil detectar y poder explotar los acuíferos existentes, con aguas de buena calidad (e incluso termales), mayormente necesitadas en toda la abandonada provincia de Alicante. Como las del acuífero Jurásico en Fontcalent, Bussot (área de falla El Campello-Bussot), Sierra de Crevillente y bajo la llanura Alicantina (Cretácico Medio e Inferior) y bordes (Sierra Mediana), así como el Acuífero calco-detrítico Terciario en los bordes y bajo la el Llano de Elche. Los cuales, además, se podrían estudiar su funcionamiento, y valorarse sus capacidades y potencial, con las más modernas tecnologías existentes de RMN (resonancia magnética nuclear), tras una, previa y competente, campaña de prospección geofísica y la realización de pozos piloto. Campaña cuyo programa de trabajos podríamos proponer y llevar a cabo con total garantía de los caudales a obtener por pozo correctamente proyectado, realizado y desarrollado, con caudales que serían muy superiores a los 100 litros/seg.

Cómo es posible que con tantas formaciones calcáreas aflorantes en toda la provincia (y en general en toda la Comunidad), potencialmente acuíferas, haya tan pocos pozos realizados al pié de las mismas, salvo en muy determinadas zonas (como en Villena y alrededores) en las que los encontramos sumamente concentrados, a pesar de que el mismo definido sobreexplotado acuífero se extiende ampliamente por otras zonas, a las que abastece con una agua cara transportada por kilométricas conducciones (como a Fontanar del Aforins); zonas que son inexploradas e inexplotadas (quizá porque los “técnicos” no han sabido encontrar el agua). Parece que el “negocio” es conducir agua hacia otras zonas o poblaciones, en vez de resolver el problema de abastecimiento a un pueblo con uno o dos económicos pozos propios. Poblaciones que se abastecen con deficitarias aguas (en sequía) procedentes del Vinalopó, Canal del Taibilla, del Trasvase,...., resulta que podrían acceder a un importante recurso subterráneo bajo su propio municipio aunque “los técnicos” digan que no hay agua, sin haber hecho los competentes estudios hidrogeológicos. Si hay acuíferos sobreexplotados, “los que se ven”, los superficiales, pero no los profundos y de gran caudal que “no se ven”.

el “negocio” es conducir agua hacia otras zonas, en vez de resolver el problema de abastecimiento a un pueblo con uno o dos económicos pozos propios

Por último, decir que los regantes del Bajo Vinalopó y Vega Baja querían comprar las aguas del Embalse de Estremera, pero la Comunidad de Madrid se opuso. Lo paradójico es que la tan cara obtención de agua puede conseguirse, muy barata, realizando pozos que exploten los escondidos acuíferos existentes a lo largo de los secos azarbes que cruzan las amplias llanuras de Alicante, Elche y la Vega Baja. He detectado grandes caudales, bajo la llanura de Elche, con aguas de excelente calidad, bajo el acuífero superficial semi-salado, por las aguas de intrusión artificial marina, en el llano de Aguamarga, para la obtención de sal por evaporización.

Y otro ejemplo contradictorio: para abastecimiento de Mutxamel y El Campello se ha realizado una planta de tratamiento del agua del mar captada a 500 m de la costa, lo que conlleva el doble de gasto energético que captada, mediante el filtrado natural, con pozos en la costa; ya que precisa del doble de presión para “asesinar” mayor biodiversidad y poderla inyectar en los filtros de ósmosis inversa.

La contradicción es que la planta de tratamiento fue construido junto a la Riera Seca, con un coste de unos 50.000.000’-€ (aparte del coste de captación y conducción); donde se encuentra, bajo la llanura margosa alicantina, a unos 400 m de profundidad (con el nivel piezométrico que podría ser hasta artesiano), el mejor acuífero del Mundo: las dolomías del Jurásico (tengo estudios realizados por esta zona), que por fisuración-karstificación podrían obtenerse caudales, por pozo, del orden de los 200 l/seg (más que suficiente) y un agua de excelente calidad. El coste del estudio y el pozo podría ser del orden de los 300.000-€. Y resulta que, la Unión Europea le reclama a España el dinero que ha aportado para la construcción de dicha planta (al N de Alicante) más la de Torrevieja (al S), con un coste total de 500.000.000’-€. Y lo reclama porque ambas plantas, ya terminadas, están inactivas por que nadie quiere (y menos los agricultores) un agua tan cara. Incluso el Estado las ha puesto a la venta, por si alguna empresa privada las quiere comprar (?).

Lo que España tiene que hacer, para que tengamos este bien tan necesario que es el agua, y a un precio lo más económico posible, yo propongo:

  1. Hacer los competentes Estudios Hidrogeológicos profundos, por lo menos hasta los 500 m de profundidad, según las características geológicas favorables para la existencia de formaciones acuíferas que puedan proporcionar buenos altos caudales de aguas de buena calidad.
  2. Realizar los Estudios de Recursos Hídricos Totales (aguas superficiales y subterráneas) de todas las cuencas hidrográficas. Mayormente, atendiendo a los posibles acuíferos profundos: los de mayores posibilidades de recarga (superficial y subterránea de otros acuíferos), de mayor capacidad, útil y total, de embalse y con aguas, en general, sin contaminar (en embalses naturales gratuitos y a oscuras sin poderse desarrollar la biodiversidad).
  3. Llevar a cabo la explotación conjunta aguas superficiales-subterráneas, atendiendo a las posibilidades de recarga, natural e inducida, de los acuíferos cuando sean sobreexplotados.
  4. Antes de recurrir a la explotación del agua de mar para su tratamiento, escoger el emplazamiento, atendiendo a la geología de la zona, para poder captarla con pozos en la costa y mediante los estudios previos, realizados por competentes hidrogeólogos (como yo).
  5. Con la actual ley de aguas, el manejo de las aguas superficiales es correcto que las administren las Confederaciones Hidrográficas (Ingenieros ICCP); pero las subterráneas deberían ser administradas por “las Confederaciones Hidrogeológicas”. Los hidrogeólogos ya no valemos nada, por lo menos a los que no hemos tenido la suerte de ser de la Administración Pública.

A los que gobiernan la Comunidad Valenciana les gustan los trasvases y las carreras de F-1 (que tanto contribuyen a la contaminación atmosférica) y las regatas de gran lujo, les proponemos una carrera de máquinas de perforar, a lo largo del trazado del supuesto trasvase del Ebro, realizando pozos en donde se precise el agua. Ganará la carrera el equipo que mayores caudales obtenga. El suspense que creará la obtención de resultados de un recurso tan escondido como es el agua subterránea; y no hay duda que motivará grandemente tanto a los seguidores, a pié de máquinas, como a los telespectadores de toda España y del Mundo (si se hace un torneo internacional). Y en vez del suspendido Paris-Dakar, que se hagan carreras de pozos para dar agua (y petróleo?) a las poblaciones saharianas y subsaharianas que se mueren de sed y los niños de beber agua contaminada. 

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