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Día Mundial del Agua y COVID-19

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  • Día Mundial Agua y COVID-19

Sobre el blog

Estrellita Fuentes Nava
17 años de práctica en el sector del agua en México. Fue Gerente de Cooperación Internacional de la CONAGUA y hoy es consultora privada, periodista, y además miembro del Consejo Académico de la plataforma nacional México Actúa.
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El domingo 22 de marzo próximo será el Día Mundial del Agua, una iniciativa de la ONU que se estableció desde 1993 con la idea de sensibilizar a los países acerca de la importancia de los recursos hídricos.

Y justo en este mes de marzo del 2020 es cuando está en plena efervescencia la crisis mundial por la pandemia del coronavirus COVID-19, a lo cual los expertos en la materia recomiendan una medida al parecer muy sencilla que es la de lavarse las manos con frecuencia con agua y jabón; el problema es que casi la mitad de la población está impedida para hacerlo. El director de programas de la UNICEF, Sanjay Wijesekera, reveló que esta medida de protección elemental y prevención sanitaria está fuera del alcance de 3,000 millones de habitantes (lo cual equivale al 40 por ciento de los 7,500 que hay en el planeta), ello por el hecho de que el acceso al agua limpia no es un derecho aun plenamente garantizado, y el jabón es todavía más difícil de conseguir entre la población rural de África, América Latina y gran parte de Asia.

En las redes sociales circulan experimentos a través de vídeos en los que se observa cómo el agua con jabón mata las bacterias de una superficie. De hecho hay quienes señalan que la composición química del agua jabonosa rompe la tensión superficial del coronavirus, aniquilándolo, como lo describe Águeda García de Durango, redactora Jefe de iAgua y Smart Water Magazine en su artículo: “¿Por qué lavarse las manos es efectivo contra el coronavirus?

Contar con acceso al agua en tiempos como este que vivimos se convierte entonces en un asunto de seguridad nacional para los países, ya que puede hacer la diferencia entre la vida y la muerte de una persona, comunidad o población, por lo que nos pone en el epicentro la pregunta: ¿qué se ha estado haciendo para expandir y consolidar el derecho humano al agua para todo ser humano? El COVID-19 nos pone en la palestra la agenda de medio ambiente y de los recursos hídricos sin lugar a dudas.

El lema de este año del Día Mundial del Agua destaca el vínculo del agua y el cambio climático, y en lo personal tengo muy vivo el recuerdo cuando México estaba participando en el 2010 en la discusión para el reconocimiento de este recurso tan vital en la agenda de adaptación (sólo se hablaba para entonces de la mitigación y las reducciones de bióxido de carbono a la atmósfera), por lo que a través de los “Diálogos por el Agua y el Cambio Climático” (CONAGUA, 2010) propugnábamos por esta agenda en la que señalábamos que se trataba de la agenda de los más pobres. Y es que el ciudadano común quizás no entienda el cambio climático como lo exponen los expertos y académicos, y tampoco pueda hacer mayor incidencia con respecto a la desaceleración de las industrias contaminantes, pero sí puede resentirlo y palparlo aún más a través del agua: ya sea por la escasez, o porque se inunda, o también por el comportamiento de los agentes microbianos multiplicados por las altas temperaturas en los cuerpos de agua.

Hoy qué prueba más palpable de la urgencia de invertir en el agua que la de hablar de que las epidemias también pueden controlarse con agua y jabón, y que si todo mundo tuviera garantizado este acceso quizás hubieran habido y habrían menos muertes en el futuro, y tampoco tendríamos los impactos tan negativos como los registrados en las bolsas del mundo en las últimas semanas.

En el caso de México, aún y cuando manejamos estadísticas de coberturas de agua y saneamiento por encima del 90 por ciento, la realidad es que tanto la calidad del agua como la continuidad de los servicios dejan mucho que desear aún. Si no preguntémosle a alguien que vive en la zona de Iztapalapa (CDMX) o en los asentamientos irregulares de una ciudad como Morelia (Michoacán): ¿cómo podríamos pedirles a sus habitantes que se laven las manos para evitar el contagio? Es un sinsentido.

Ojalá que dentro de las lecciones que nos herede esta crisis por el COVID-19 nos haga más sensibles a la relevancia que deben tener las políticas públicas y los financiamientos tanto para garantizar los servicios de agua, alcantarillado y saneamiento, como para la recuperación y conservación de nuestros cuerpos de agua en México y en todo el mundo.

Por razones humanitarias y hasta económicas, nos conviene a todos…

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