Calidad de las aguas en la operación de los servicios urbanos

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Fernando Morcillo
Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos y Presidente de AEAS.
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iAgua Magazine Nº 4

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  • Fernando Morcillo.
    Fernando Morcillo.

Una preocupación primordial del trabajo de explotación y mantenimiento de los complejos sistemas e infraestructuras relacionados con el agua es el relativo a la calidad del producto objeto de esa labor.

El muestreo, el laboratorio, las analíticas, el registro de resultados, las acciones encaminadas a corregir posibles disfunciones han sido, y son hoy con mayor razón, precisión y dedicación, rutinas íntimamente incardinadas en el bagaje profesional de los operadores o de los gestores de los servicios urbanos del agua.

En la actualidad; los sensores, los medidores en continuo, la monitorización, en definitiva la instrumentación dedicada a la medición en tiempo real de aquellos parámetros que nos pueden revelar datos sobre el agua, son los complementos imprescindibles para ir alcanzando el sueño que todo profesional de los servicios de agua debe tener.

Cuando hablamos de calidad nuestra mente nos enfoca inevitablemente al agua potable

Este no puede ser otro que asegurar, sin ningún atisbo de riesgo y en tiempo real, la calidad del suministro domiciliario. Pero también la de la correcta calidad del vertido del agua usada, una vez depurada, al cuerpo acuático correspondiente.

Usualmente cuando hablamos de calidad nuestra mente nos enfoca inevitablemente al agua potable. A la de consumo público. En donde es fundamental conseguir el nivel de aptitud exigido por la rigurosa, como no podía ser de otra forma, normativa europea y española. Pero por razón de la justificable integración de los sistemas de abastecimiento y saneamiento, y por la concepción más amplia y plural de los ecosistemas acuáticos y del ciclo integral del agua en la naturaleza, incluyendo en esta los artificiales sistemas sociales con la que nos hemos provisto los humanos, no podemos olvidar, ni siquiera poner en un plano inferior los conceptos de calidad de las aguas que devolvemos al medio ambiente acuático.

En lo que se refiere al abastecimiento podemos decir que afortunadamente en España disponemos de un magnifica regulación o normativa y de una tradición importante a la hora de conciliar y coordinar las diferentes responsabilidades y competencias. Sin duda el sostenido, riguroso y entregado trabajo del Ministerio de Sanidad S.S e I., ha facilitado la puesta en común con las demás administraciones pero también ha sabido involucrar a los actores que nos situamos en el primer escalón de la actividad práctica; los operadores de servicios. Ya sé que cualquier lector de esta revista profesional conoce el SINAC, por lo que parecería algo baladí citarlo si no fuera porque es el elemento más mediático y divulgativo, más representativo y ostensible, y por tanto es el que mejor puede resumir y representar la mencionada exitosa labor. 

Es, sin duda, muy grato podernos felicitar por la existencia de esta herramienta, de su mantenimiento y actualización, así como del rigor y universalidad que permite, y que junto con la posibilidad de transparencia que ofrece a la sociedad, a los expertos, a los estudiosos o al anónimo ciudadano, hacen del sistema un elemento enormemente útil y garantista.

Pero a la vista de algunas experiencias y sucesos recientes, en representación de los profesionales del sector me gustaría hacer un llamamiento a nuestras autoridades, especialmente a las autonómicas, para que sin cesión de sus competencias y responsabilidades, dentro del marco legal otorgado, pongan el mejor sentido político, la mayor altura de miras y el rigor en su gestión para contrastar y convenir, para discutir y defender las posiciones técnicas oportunas, pero siempre con el ánimo de trabajar por el objetivo común de mantener los lógicos criterios de coordinación y armonización, de los que hasta el presente podemos presumir y han sido el soporte del éxito español en esta materia. De otra forma perderemos gran parte de lo andado y reduciremos la eficacia. Y lo que podría ser peor; el retroceso en la necesaria simplicidad y transparencia que demanda el ciudadano.

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