Con el agua no se baila

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Sobre el blog

Fundación Aquae
La Fundación Aquae nace con la voluntad de ser un foco de referencia nacional e internacional en torno al agua, desde una perspectiva holística. Creemos en el agua, y queremos compartirlo con la sociedad.
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  • Por Enrique Romero, escritor colombiano de la música y cultura del Caribe. Publica en prensa escrita, revistas especializadas y radio. Autor del libro Salsa, el orgullo del barrio.

Estamos en carnaval, pero en algunos países se ha prohibido o se han limitado sus festejos para evitar el despilfarro de agua que en el caso de Perú, Bolivia o Brasil, llega a ser de escándalo. La crisis hídrica no es ajena a las carnestolendas.

La costumbre de usar agua en los festejos del carnaval tiene su origen en el siglo XVIII en Venecia. Cuentan que a algunos burgueses de la época les dio por desfilar por las calles con velas encendidas con la intención de purificar sus almas o para invocar la buena fortuna, con tan mala suerte de que los festejantes de otras clases no estaban de acuerdo con dicho ritual por considerar que sus promotores no merecían tales beneficios del fuego y, en consecuencia, empezaron a echarles agua para apagar sus inmerecidas y profanadas velas.

Otro cuento muy distinto es el uso del agua en los carnavales de países tropicales o, mejor dicho, en países donde las fechas del carnaval coinciden con la estación veraniega y donde el agua ha sido tan protagónica como los disfraces, las comparsas, el fuego, las batallas de flores, de harina, de huevos, polvos talco, pintura, caramelos o de pequeños frutos inofensivos. Aquí el agua no sólo sirve de diversión y mofa sino también de antídoto contra el calor y la humedad. Una de las practicas más usuales es la de lanzamiento de bombas de agua, elaboradas con globos de colores los cuales permiten afinar la puntería para explotar de forma personalizada sin hacer daño. Esta es la diversión preferida de los niños, pero no olvidemos que durante el carnaval a muchos mayores nos sale el niño que siempre llevamos dentro y aprovechamos para ejercerlo con una impunidad que abruma a los propios infantes.

Luego tenemos a las ciudades díscolas que celebran el carnaval en otras fechas y que tienen el agua como protagonista principal, también con absoluta impunidad. Es el caso de Boyacá (Colombia) con su Carnaval del agua que celebran en diciembre, y la ciudad china de Liuzhou que tiene también su Carnaval de Agua al que invitan artistas y músicos de todo el mundo en octubre.

Pero parece que las batallas con bombitas de colores o recipientes tienen sus días contados. Además de las campañas pedagógicas para concienciar a la población sobre la crisis hídrica, también algunos gobiernos han prohibido el uso del agua en los festejos de carnaval so pena de multas económicas o sanciones de orden cívico. Lograr el objetivo está siendo fácil toda vez que el carnaval permite disfrutarse de diversas maneras y ritmos, sobre todo ritmos, desde el poderoso samba brasileño hasta la conga cubana pasando por el calipso, la cumbia, el vallenato o el ska.

Mi admirado Francisco Casavella (con quien tanto quería) era fan incondicional de la conga y a ella le escribió ese gran monumento titulado El secreto de las fiestas que termina con una monumental conga, entre la que se cuela este dialogo de enamorados que transcribo porque además de carnaval y además de conga esta semana también es San Valentín:

 -Pero, Daniel, ¿Qué haces ahí?

- Hola, Laura, pues ya ves. Aquí, bailando la conga. ¿Te apetece?

- ¡Pues claro!

Siento un bombo, mamita, me están llamando. Siento un bombo, mamita, me están llamando. Sí, sí, son Los Dandys. Sí, sí, son Los Dandys.

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