Aqualia
Connecting Waterpeople
Sacyr Agua
ACCIONA
Gestagua
Grupo Mejoras
ITC Dosing Pumps
Blue Gold
Ulbios
GS Inima Environment
Prefabricados Delta
ISMedioambiente
Hach
Schneider Electric
Isle Utilities
LACROIX
ICEX España Exportación e Inversiones
Fundación Biodiversidad
Catalan Water Partnership
STF
Ingeteam
Cajamar Innova
ABB
EMALSA
Aqualia
NaanDanJain Ibérica
DuPont Water Solutions
BACCARA
CAF
Control Techniques
Regaber
SEAS, Estudios Superiores Abiertos
Fundación CONAMA
Fundación We Are Water
s::can Iberia Sistemas de Medición
Aganova
UPM Water
Filtralite
Asociación de Ciencias Ambientales
AGENDA 21500
FLOVAC
SCRATS
Grundfos
Bentley Systems
IAPsolutions
TecnoConverting
Lama Sistemas de Filtrado
ESAMUR
Miya Water
Consorcio de Aguas de Asturias
Idrica
Molecor
BELGICAST by TALIS
ADECAGUA
Redexia network
Global Omnium
Barmatec
Mancomunidad de los Canales del Taibilla
FENACORE
AZUD
Kamstrup
Saint Gobain PAM
Insituform
VisualNAcert
UNOPS
Vector Motor Control
Centro Nacional de Tecnología de Regadíos (CENTER)
Red Control
Minsait
J. Huesa Water Technology
Agencia Vasca del Agua
biv Innova
Elliot Cloud
Cibernos
Likitech
Innovyze, an Autodesk company
NOVAGRIC
Saleplas
IIAMA
Xylem Water Solutions España
Almar Water Solutions
Laboratorios Tecnológicos de Levante
HANNA instruments
DAM-Aguas
TEDAGUA
AECID
Baseform
Rädlinger primus line GmbH
Elmasa Tecnología del Agua
Aigües Segarra Garrigues
Fundación Botín
Confederación Hidrográfica del Segura
Hidroconta
EPG Salinas
Isle Utilities Webinar Series - 7 de julio:

Agua y energía, una alianza decisiva

  • Pozo de agua artesanal
    "Zisabrós era, en griego antiguo, el vocablo con que se aludía tanto a un tesoro como al pozo de agua"

Sobre el blog

Fundación Aquae
La Fundación Aquae nace con la voluntad de ser un foco de referencia nacional e internacional en torno al agua, desde una perspectiva holística. Creemos en el agua, y queremos compartirlo con la sociedad.

Por Ángel Simón, presidente de la Fundación Aquae.

Agua, aire, fuego y tierra constituían hace miles de años, cuando aún se creía que el mundo era plano y la vida más lenta, los elementos básicos sobre los que se asentaba la explicación de la naturaleza, la base de la vida. Los cuatro elementos formaban el pedestal de la cosmogonía en tiempos presocráticos.

Ahora, la base de nuestro presente y, sobre todo, de nuestro futuro se ha transmutado en un triángulo en el que agua, los alimentos y la energía constituyen los vértices de un espacio de globalidad planetaria en cuyo centro se encuentran las personas.

Más que un bien de primera necesidad, en el agua está el propio origen de la vida y un elemento imprescindible para su continuidad

El agua, que ya estaba en los fundamentos del pensamiento antiguo, es un elemento imprescindible para la vida. Zisabrós era, en griego antiguo, el vocablo con que se aludía tanto a un tesoro como al pozo de agua y, con ello, el agua misma. Más que un bien de primera necesidad, en el agua está el propio origen de la vida y un elemento imprescindible para su continuidad. Las culturas hídricas están en el inicio de las grandes civilizaciones del neolítico. El aprovechamiento de las aguas del Indo, del Éufrates o del Nilo favoreció un espectacular desarrollo tecnológico en el tratamiento del agua, nuevos paradigmas de conocimiento e incluso la aparición de poderes políticos y religiones ligadas a ella. Decía Leonardo da Vinci que “el agua es la fuerza motriz de toda la naturaleza”. No es casual que ese progreso, la tecnología del agua y sus derivadas, haya impulsado siempre la economía, la cultura y el desarrollo social.

Publicidad

Vivimos tan atrapados en el vertiginoso devenir de los acontecimientos que hemos perdido la capacidad de atención sobre los detalles minúsculos que reflejan el verdadero pulso de la vida: el color cambiante del cielo, el olor de la hierba húmeda, el paso de las estaciones... Los occidentales estamos cada vez más alejados de la naturaleza y pensamos, ingenuamente, que vamos a encontrar todas las respuestas a nuestras preguntas en un universo artificial que cabe en la palma de nuestra mano, en el limitado espacio de la pantalla de un teléfono móvil o tablet, por muy inteligente que sea.

El futuro pasa por saber adaptarnos a ese maravilloso hogar que es nuestro planeta

La naturaleza, como bien saben los orientales, es un compendio de sabiduría y una fuente de inspiración. Las fuerzas que la mueven contienen las bases para lograr un desarrollo sostenible y un equilibrio entre todos los elementos. Es necesario observar el papel del agua, la tierra, el fuego y el aire en cada una de sus manifestaciones. Hay que ver cómo se interrelacionan en la furia de un volcán, la belleza de un salto de agua o el estruendo de una tormenta. Necesitamos empaparnos de esta riqueza para comprenderla y comprendernos, en la mejor tradición del pensamiento socrático inspirado en la frase que dicen estuvo escrita en el frontispicio del templo a Apolo en Delfos: “Conócete a ti mismo”. El futuro pasa por saber adaptarnos a ese maravilloso hogar que es nuestro planeta y conocer mejor la realidad de los seres que lo habitamos.

La naturaleza debe ser nuestra fuente de inspiración en el camino hacia un mundo más sostenible, con una distribución más igualitaria de la riqueza y un aprovechamiento racional de los recursos. Contemplar las cataratas Victoria, frontera natural entre Zimbabue y Zambia, el volcán Bromo en Indonesia o la gran barrera de coral en Australia puede ayudarnos a comprender la suprema inteligencia con que las fuerzas vivas de la naturaleza, aquellos cuatro elementos de los antiguos, han llegado a una integración y un entendimiento, a una obra de ingeniería y geotermia natural en donde el equilibrio no es un medio, sino un fin en sí mismo. Una lección que debemos aprender.

Te puede interesar