Impacto de la sequía en la agricultura

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  • Impacto sequía agricultura
  • Por Lola Rey, Investigadora en Cranfield Water Science Institute. Premio Aquae Mejor Tesis 

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Fundación Aquae
La Fundación Aquae nace con la voluntad de ser un foco de referencia nacional e internacional en torno al agua, desde una perspectiva holística. Creemos en el agua, y queremos compartirlo con la sociedad.
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Las crisis relacionadas con el agua están consideradas como uno de los riesgos más importantes a los que se enfrenta nuestro planeta.

Así lo asegura el Global Risk Report, un informe anual elaborado por el World Economic Forum. Las sequías son uno de los eventos extremos que más pérdidas económicas causan cada año y representan un gran reto para nuestra sociedad. Es por ello que se está invirtiendo tanto dinero y esfuerzo por conocer mejor las causas e impactos asociados a estos fenómenos y valorar cuáles son las mejores opciones para enfrentarse a ellos.

Además, los problemas relacionados con la escasez de agua y las sequías se verán acentuados en las próximas décadas debido al crecimiento de la población, los cambios en los patrones de consumo, el cambio climático, y una creciente y necesaria preocupación por el medioambiente (que ahora se considera un usuario más de agua, y para el que hay que reservar parte de los recursos disponibles).

Las sequías son uno de los eventos extremos que más pérdidas económicas causan cada año

La agricultura utiliza en torno al 70% de los recursos hídricos, por lo que será el principal sector afectado por una disminución en la disponibilidad de agua. Además, en muchos países, los usos urbanos y el medioambiente tienen preferencia sobre la agricultura, de tal manera que en épocas de escasez, el agua es destinada a esos usos, en detrimento del regadío.

El caso de Reino Unido

Todo esto no nos resulta extraño a gente como nosotros que vivimos en un país donde la escasez de agua y las sequías están a la orden del día. Pero es sorprendente ver cómo otros países que consideraríamos húmedos, por ejemplo, Reino Unido, han sufrido devastadoras sequías en el pasado y están cada vez más preocupados por este fenómeno extremo.

Mi investigación en Cranfield Water Science Institute se centra en entender el impacto de sequías pasadas en la agricultura del Reino Unido, y estudiar cómo los regantes se enfrentan y se adaptan a este riesgo.

La idea fundamental es que, entendiendo cómo las sequías han afectado al sector agrícola en el pasado http://www.ceh.ac.uk/our-science/projects/historic-droughts, y evaluando la manera en que los agricultores han adaptado su actividad para protegerse frente al riesgo de sequía, se puede obtener información muy valiosa para guiar políticas futuras encaminadas a la gestión de las sequias.

Para ello, además de una extensa revisión de la literatura y recopilación de datos, hemos realizado entrevistas con agricultores en el este de Inglaterra, donde se concentra la mayor parte de la agricultura de regadío de este país (1-2% del uso total del agua en UK, muy por debajo del porcentaje que podemos encontrar en países como España).

Es verdad que las sequías que ocurren allí no son comparables con las que podemos tener en el sureste peninsular, en California o en Australia, pero no dejan de crear graves problemas e impactos. Por ejemplo, la última gran sequía en 2010-12 produjo unos daños económicos en el sector agrícola de alrededor de 400 millones de libras.

Los resultados preliminares de nuestro trabajo muestran una reducción en los impactos de las sequías sobre el rendimiento de los cultivos

Por suerte, los resultados preliminares de nuestro trabajo muestran una reducción en los impactos de las sequías sobre el rendimiento de los cultivos, según lo que recuerdan los regantes entrevistados.

Colaboración e innovación

Ello se debe, entre otras cosas, a que los agricultores ahora se enfrentan a esta situación de una forma más eficiente y colaborativa -por ejemplo, tras las últimas sequías se han creado asociaciones de regantes [Water Abstractor Groups] en diferentes cuencas para luchar por los intereses de los regantes-, y a una mejor gestión por parte de la Environment Agency.

Además, algunos regantes han optado por construir pequeños embalses en sus propias explotaciones con el fin de evitar quedarse sin agua para regar sus cultivos, a pesar de la gran inversión que ello supone. Otros también han decidido cambiar sus cultivos por otros más resistentes al estrés hídrico, o mejorar sus sistemas de riego y hacer un uso más eficiente del agua disponible.

Mejores relaciones entre reguladores y agricultores

Una muy buena noticia es que, tanto reguladores como agricultores coinciden en que las relaciones entre ambos han mejorado en los últimos años. Ahora se apoyan más los unos en los otros, se comparte más información, y todo ello consigue llevar a cabo una gestión más integrada de las sequias, lo cual es bueno para todos.

Esperamos que esto siga así, y que este ejemplo sirva para fomentar la colaboración entre las partes interesadas cuando se toman decisiones que afectan a todos los sectores y sobre algo tan fundamental como es el agua.

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