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Cuando vale más la certeza jurídica que la certeza hídrica

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  • Cuando vale más certeza jurídica que certeza hídrica

Sobre el blog

Gabriel Caldes
Asesor (MBA) Gestión Hídrica, Gestión Estratégica. Dirigió creación de empresa sanitaria ECONSSAChile, Dirigió por el Estado varios procesos de cambios en la industria de concesiones sanitarias. Autor del libro La Industria Sanitaria en Chile.
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Es una buena señal que los distintos sectores entreguen opiniones públicas en relación al conflicto hídrico, Pero la irrupción de un ALERTA que ha manifestado un grupo de asociaciones de importantes empresas donde manifiestan su preocupación por las modificaciones al Código de Aguas que está amenazando los derechos de aprovechamientos de agua (DDAA), por consiguiente  “afectando uno de los pilares del desarrollo económico y social de todo el país: el derecho de propiedad”.

Estos grupos plantean que están de acuerdo con una serie de puntos de esta modificación como "la prioridad del consumo humano, fortalecimiento del agua potable rural y organizaciones de usuarios, cobrar patente por no uso del agua y establecer caudales ecológicos", pero ninguno de los artículos debe afectar el derecho de propiedad. Esto no parece una invitación diálogo.

El título de la publicación a toda pagina en 18 diarios del país, es “Alerta, Reforma al Código de Aguas, certeza jurídica y bienestar de la sociedad y las personal”. referido a la amenaza por el curso que ha tomado la prolongada modificación del Código de Aguas. Al leer el título, sin duda que tiene más de grito alarmante, que de una invitación a debatir y conversar sobre el tema del agua con propuestas concretas para evitar los desastres que ellos dicen observar.

La otra buena señal, es la irrupción de un tema que está invisibilizado e inmovilizado, que lleva cerca de una década en un trámite legislativo y aún falta probablemente otra década para que pueda ser promulgada, llegando tarde porque los problemas serán otros. El escenario de statu quo, casi siempre beneficia a aquellos sectores que no quieren los cambios en el actual modelo.

Estas posiciones radicales complican las soluciones de los problemas porque dan fundamentos para que otros grupos también se radicalicen y nos alejemos del dialogo y los consensos que aun estamos intentando construir.

En este comunicado llaman la atención cuatro temas:

a) La desconexión de estos sectores empresariales de una realidad hídrica, de la comunidad y del país que no perciben que el país ha cambiado y en particular de la gravedad de la situación hídrica. El país está tratando de enfrentar las consecuencias del cambio climático y de una escasez hídrica producida por la sequía, por una sobre explotación de los acuíferos y una contaminación de las fuentes de agua por responsabilidad de los propios usuarios corporativos. 

b) La certeza jurídica de unos papeles llamados DDAA, no tiene importancia y menos valor si no tienen certeza hídrica. El bienestar de la sociedad y de las personas no depende de la incertidumbre jurídica o de la titularidad de los DDAA, es la falta de agua el principal problema que tiene el país. Una demostración de esto, es lo que sucede en Osorno, donde la población lleva 6 días sin agua y no se sabe cuándo volverá a tener abastecimiento, aun cuando los DDAA de las empresas sanitarias tienen plena certeza jurídica. 

En el comunicado del grupo de empresas mas importantes del país, no se menciona la preocupación de la sequía o escasez hídrica y sus efectos  

c) Se apruebe o no se apruebe la certeza jurídica solicitadas por los grupos empresariales, no cambiará nada significativamente, los DDAA en su mayoría ya están otorgado y tampoco aumentará el agua en los acuíferos, por tanto la situación hídrica del país seguirá igual. Lo que necesitamos es que el Estado pueda intervenir el mercado para anticiparse eventos como la sobre explotación de acuíferos y cuencas, megasequías, hurtos de agua, contaminación de las aguas, caudales ecológicos, acceso universal, etc.  

Cuesta entender, que estas empresas tengan posiciones tan obsoletas con falta de visión de futuro y de país. Aun tienen la mirada de los años 80, cuando se diseñó el actual Código de Aguas con una fuerte influencia de Milton Friedman. El país ha cambiado en lo político, social, cultural, económico, medioambiental, en lo valórico,etc., No existía el cambio climático y la escasez hídrica o los conceptos de economía circular y sustentabilidad, tampoco las redes sociales e internet que permite la trasmisión de datos satelitales, falta incorporar el agua desalada o el uso de aguas tratadas en las cuencas, los trasvases o carreteras hídricas, las aguas lluvias soluciones naturales o tecnológicas y que incentive la eficiencia. El modelo vigente ha demostrado que no ha sido capaz de resolver algunos problemas de falta de agua y requiere al menos de ciertos ajustes y actualizaciones para enfrentar una adaptación al nuevo escenario climático global y a una nueva gestión hídrica.

d) La principal justificación de velar por la propiedad de los DDAA es por ser el documento que acredita la propiedad a perpetuidad para acceder a un bien nacional de uso público como es el agua, Aun cuando el Estado otorga estos DDAA en forma gratuita y no cobra el consumo de agua, como a la comunidad que paga cada litro que consume en su hogar. Por otra parte, el Estado subsidia la actividad agrícola con infraestructura, regadío, canales y otros beneficios. Cuesta entender entonces que en plena mega sequía y sufriendo los efectos del cambio climático, se plantee como la principal preocupación la falta de certeza jurídica del derecho de propiedad de sus DDAA.

Asumir que la certeza jurídica de los DDAA, está relacionada con el bienestar de la sociedad y las personas, hoy no tiene ningún fundamente (si es que lo tuvo en algún momento), la sociedad y las personas necesitan certeza hídrica en forma sostenible y los DDAA ya han demostrada que no pueden asegurar aquello. Ya se ha demostrado, que a pesar de la vigencia del modelo de DDAA, igual no hemos resuelto la falta de agua y menos la de adaptación hídrica.

En un proceso de diálogos entre las partes se logran mas acuerdo y consensos que hacer declaraciones públicas provocativas. El dialogo mitiga los efectos negativos de la partes y potencias las soluciones efectivas. Pero debemos generar los espacios necesarios de confianza donde podamos conversar para determinar soluciones a nivel de país y que se representen todos los interés de los involucrados," Difícil y compleja tarea, pero no otra opción.

Unas reflexiones finales:

El problema del agua no se resolverá si no es por medio de los acuerdos y del diálogo, no existe otra alternativa. Esto lo deben entender todas las partes involucradas, Estado, Usuarios productivos, agricultores y sociedad, y en caso de no lograr las condiciones de los acuerdo, no se debe descartar el plebiscito vinculante.

Estas posiciones radicales que evitan el diálogo para tener ciertas ventajas, hacen aun más difícil los acuerdos para buscar soluciones y levantar políticas públicas. Posturas alarmantes como esta, dan pie a que otros grupos también radicalicen sus posiciones, colocando el riesgo el diálogo y la opción de los acuerdos que es la única solución posible.

Este tipo de expresiones es otra muestra de la falta de liderazgos institucional y político en el conflicto hídrico.

Falta un espacio donde se pueda generar un diálogo con las partes involucradas para generar un encuentro confiable donde las partes puedan conversar para determinar soluciones a nivel de país y que se representen todos los interés de los actores

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