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La sequía se ha terminado

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Sobre el blog

Gabriel Caldes
Asesor (MBA) Gestión Hídrica, Gestión Estratégica. Dirigió creación de empresa sanitaria ECONSSAChile, Dirigió por el Estado varios procesos de cambios en la industria de concesiones sanitarias. Autor del libro La Industria Sanitaria en Chile.
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  • sequía se ha terminado

En el mes de julio hemos tenido dos lluvias “intensas” de acuerdo a nuestra realidad, entendiendo por tal, a la precipitación constante durante 10 a 15 horas y con un total 50 mm a 30 mm dependiendo de la región. Estas precipitaciones, según informes meteorológicos han convertido al año 2020 como uno de los años más lluviosos del período de la sequía.

Aun nos cuesta entender que la sequía terminó, lo han planteado todos los científicos y expertos que esto no es sequía. La característica principal del concepto sequía es la falta de precipitaciones en forma transitoriedad, es decir, existe un período de tiempo que la precipitación disminuyen o se ausentan y nuestra actividad económica y social se ve afectada, pero después de un tiempo, cuando vuelve a llover, retornamos a la normalidad climática como siempre lo hemos hecho.

Lo que será ocasional en el futuro serán las lluvias y no las sequías. Debemos transitar de la sequía transitoria a la escasez permanente de agua

La diferencia de la situación actual, es que estamos viviendo en un nuevo estado climático, un nuevo ciclo de escasez permanente de agua, nos cuesta reconocer que hubo un cambio climático estructural que acabó con la sequía, la falta de agua ya no es transitoria es permanente, por eso se terminó la sequía y debemos adaptarnos a este nuevo ciclo climático que ya llegó y se instaló hace varios años, con altas temperaturas que están derritiendo los glaciares, aumentado la evaporación y evapotranspiración de la flora, con mucho frío, poca lluvia y nieve y cuando llueve es muy intensa que incluso puede producir inundaciones y aluviones. Es decir, lo que será ocasional cada cierto tiempo serán las lluvias y no las sequías

El efecto del cambio climático nos modificó el ciclo hídrico y este es la base para un nuevo escenario hídrico donde ya no llueve cuando debía llover, tampoco llueve la cantidad que debería llover, en el lugar que debería llover, ni todos los años que debía llover

El otro efecto de este nuevo ciclo hídrico es que la actual institucionalidad pública y privada del agua, la gestión hídrica, el mercado del agua, al igual que los grandes usuarios, no han podido enfrentar esta crisis y la razón es que no estamos preparados para esta nueva realidad, hace 15 años era impensable esta situación, sin embargo hoy es una realidad y no contamos con las herramientas para adaptarnos al nuevo clima. Como país estamos paralizados, no avanzamos con la urgencia que se necesita y una de las razones es la sequía, el seguir llamando sequía a este período, lo que estamos diciendo es que debemos esperar la lluvia y como estamos en modo "espera"  estamos esperando que llueva para que todo sea como antes, se recuperen los embalses, los pozos, los acuíferos etc, una vez sucedido esto, todo volverá  a ser como antes. 

Por otra parte, así como existieron los negacionista del cambio climático o del Coronavirus, que son más recientes, también hay sectores que no aceptan la idea que el clima cambió, que lo que estamos viviendo no es sequía, sino es un nuevo estado climático de escasez permanente de agua. Debemos dejar de negar los hechos y de quejarnos de la sequía o del cambio climático, este último es un fenómeno climáticos que dio origen a las bajas precipitaciones en varias regiones del planeta y debemos entender que no podemos hacer nada para evitarlo en el corto, mediano o largo plazo, solo podemos adaptarnos.

La sequía se acabó, esta afirmación no es solo retórica, mientras no entendamos que la falta de agua es permanente que dejó de ser transitoria, seguiremos en la actitud de espera, mirando al cielo si está nublado, esperando que la lluvia vuelva y eso no nos mueve a realizar los cambios estructurales que necesitamos en forma urgente, no podemos seguir esperando, debemos transitar de la sequía a la escasez permanente.

Lo que estamos viviendo es un nuevo escenario hídrico, que nos obliga a cambiar nuestra forma de relacionarnos con el clima y en particular con el agua, tenemos que adaptarnos y entender que esto de la falta de lluvias es permanente, esto es un cambio climático global y estructural que ya se produjo, se instaló y es definitivo, solo falta que termine de acomodarse

¿Qué tenemos que hacer entonces? Lo que tenemos que hacer, es lo que no hemos hecho porque estamos esperando la lluvia, es decir, tenemos que adaptarnos, adecuar nuestro marco normativo que no se puso nunca en el caso de la falta permanente de agua, lo máximo, fue concebir hasta la falta de agua en forma transitoria (la sequía). Debemos cambiar la forma de producción agropecuaria, de agua potable, la forma de repartir, consumir y usar el agua, de gestionarla, debemos transitar de la extracción del agua, a la producción del agua, como el re uso, la desalación, la extracción de la humedad ambiental, buscar nuevas fuentes, pero no podemos seguir esperando y haciendo lo que siempre hemos hecho.

Tal vez lo más importante que debemos hacer, es cambiar la forma de pensar y actuar, no es fácil, las diferencias de las posturas entre los actores relacionados con el agua, se ha mantenido durante mucho tiempo y la falta de liderazgo político del Estado en los últimos gobiernos, ha impedido la búsqueda del dialogo y la búsqueda de acuerdos para ponernos en movimiento y actuar,  ya no es posible que un gobierno, los gremios, las ONGs o los partidos políticos impongan una forma determinada de como relacionarnos con el agua, si no es a través de un gran acuerdo social y político que nos incluya a todos, pero este acuerdo debe tener al menos dos limites, uno es la sostenibilidad y protección de los ecosistemas acuáticos, no podemos seguir deteriorando nuestras fuentes de agua porque necesitamos cada día más agua. El agua dejó de ser un recursos renovable por definición, este atributo dependerá del trato que le demos a nuestros ecosistemas acuáticos. El otro límite, es el acceso al agua, tampoco podemos inhibir el acceso al agua que afecten la salud, la calidad básica de vida de las comunidades y a la agricultura de sobrevivencia. Primero debe estar el consumo humano y los pequeños agricultores, que por lo demás tienen un consumo bastante marginal en relación a los grandes consumidores productivos, debemos buscar la equidad en los recursos hídricos.

Por otra parte, el actual Código de Aguas, considera al recurso hídrico como un bien aislado, suspendido en el aire y que se relaciona solo con los propietarios de Derechos de Aprovechamientos de Agua, esta desconexión facilito ek tratarla como una mercancia. En el año 1981 cuando se modificó el Código, este separó el agua de la tierra y ahora es el momento de reinsertarla en el territorio, en la cuenca, las comunidades. Debemos volver a reconectar el agua con el medio ambiente, donde están el resto de los recursos naturaleza.