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La importancia de la información para un riego eficiente

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Sobre el blog

Gabriel Camhi
Soy el Director General y fundador de Wise Irrisystem SL que se ocupa de la fertirrigación de alta tecnología en España.
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Lo que ya es norma en la industria: medir, cuantificar, relacionar y decidir, es una necesidad en la agricultura.

La diferencia esta en que si en un proceso industrial podemos controlar la mayoría de los factores que influyen en el resultado: producción y calidad, en la agricultura podemos controlar una pequeña parte, pero haciéndolo correctamente, podemos marcar la diferencia.

En el manejo agrícola, el riego tiene una función determinante ya que, a través de él suministramos a la planta los nutrientes y el oxígeno, necesarios para su correcto desarrollo.

Hay muchos métodos de regar, a partir del método a “ojímetro” basado en la experiencia y percepción de la humedad en suelo por parte del agricultor, continuando por aproximaciones basadas en el balance hídrico según la evapotranspiración, detección remota (imágenes satelitales) y terminando por métodos basados en mediciones directas de la humedad del suelo.

Todos estos métodos son válidos, por el mero hecho que han dado resultados. ¿Pero con qué precisión?

Generalmente la percepción de la humedad del suelo por parte del agricultor es sesgada ya que no ve lo que sucede por debajo de la superficie, lo que conlleva a sobre regar.

El riego según la evapotranspiración no necesariamente considera la necesidad hídrica puntual de la planta y por lo tanto pierde eficiencia.

Un riego eficiente es un riego que, permite crear y mantener en el suelo un equilibrio hídrico adecuado entre agua, aire y partículas de suelo, evitando así un estrés innecesario de la planta, ya sea por asfixia radicular, o por riego deficitario. Evitando ese estrés, la planta consigue un ahorro energético que se manifiesta en un incremento en calidad y producción y mayor eficiencia medio ambiental.

Para conseguir este objetivo, necesitamos la información que nos proporciona La “Curva de Retención de Humedad” (CRH) del suelo en cuestión. Esta curva describe como aumenta el esfuerzo estimado que la planta tiene que ejercer para quitarle a suelo un volumen de agua, a medida que el suelo va perdiendo humedad.

Ejemplo de la CRH de un suelo arenoso:

La información que nos aporta:

  • Por debajo de 50 mB (20% de humedad) el suelo está sobre regado.
  • Por encima de 200 mB (7.5% de humedad volumétrica) el suelo está seco.
  • Entre 75-110 mb (10-13% de humedad volumétrica) el suelo está en equilibrio (capacidad de campo), es decir, el volumen de agua disponible es de 30 cm³por cada litro de suelo.

Con esta información ya sabemos en qué rangos de tensión, o humedad volumétrica, según como medimos, tenemos estar para mantener el suelo en el equilibrio deseado. Esta información, elaborada correctamente, nos permite saber cuando regar y que dotación aportar.

Para que esta información sea representativa necesitamos un estudio espacial de la variabilidad de los suelos a regar. Para eso hacemos uso de imágenes satelitales que, elaboradas correctamente (Agrisat), nos proporcionan las coordenadas de los suelos que, supuestamente difieren. En estas coordenadas se recogen muestras de suelo (alteradas e inalteradas) para confeccionar las CRH’s correspondientes. Si, las diferencias son significativas, se procede a instalar un punto de medición, siempre y cuando se pueda sectorizar el riego.

De esta manera conseguimos ejecutar el riego considerando la variabilidad de los suelos y consiguiendo así la eficiencia hídrica que buscamos.

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