Si formulásemos la pregunta «¿Qué es la modernización del regadío?», hace treinta años, a los agricultores de aquella época, la gran mayoría seguramente contestarían que se trata de una apuesta para poder disponer con mayor seguridad de agua para realizar sus producciones, y la herramienta necesaria para transformar sus sistemas en parcela sustituyendo el riego a manta por aspersión, pívot o, los más disruptivos, goteo. De manera inseparable, su respuesta vendría acompañada de cierta incertidumbre por el miedo a lo desconocido y por el gran esfuerzo económico y humano que supone tomar esta decisión.
En nuestros días, la modernización de regadíos significa eficiencia, sostenibilidad, vertebración del territorio, rentabilidad, digitalización, tecnología, circularidad, biodiversidad, etc. Una hectárea de regadío produce lo mismo que seis hectáreas de secano; el regadío español ocupa el 15% de la superficie total cultivada y genera el 67% de la producción final agrícola; además, es el campeón del mundo con más del 80% del regadío modernizado y con la mayor superficie de sistema de riego más eficiente (goteo); y, en los últimos veinte años, ha conseguido reducir un 15% el agua suministrada por hectárea.
El regadío es la mejor solución para combatir los desafíos bioclimáticos y la sequía estructural a la que se enfrenta España
Todo lo reflejado resuelve que el regadío es la mejor solución para combatir los desafíos bioclimáticos y la sequía estructural a la que se enfrenta España, aportando una mayor garantía de soberanía alimentaria, vertebrando el territorio y siendo sostenibles medioambiental, social y económicamente.
Frente al déficit de agua existente, y probablemente persistente en el futuro, se puede actuar de dos formas:
(1) Construyendo nuevas infraestructuras hidráulicas que permitan almacenar el agua para utilizarla en aquellos momentos de ausencia de precipitaciones (tan frecuentes, por desgracia, seguramente condicionadas por el cambio climático) y haciendo un mayor uso de las fuentes de agua no convencionales como son la reutilización y la desalación.
Hoy no hay encuentro, congreso o jornada dedicada al agua en el que no se ponga de manifiesto la necesidad de otorgar una segunda vida a las aguas ya usadas y mediante unos procesos y tratamientos totalmente verificados: reutilizarlas, convirtiendo un residuo en un recurso, es decir, cumpliendo de verdad con el cambio necesario de mentalidad, dejando atrás la economía lineal para dar paso a la economía circular.
En cuanto a la desalación, se presenta como una solución sostenible a incorporar en el mix de agua para el regante, utilizándola en aquellas zonas cercanas a la costa donde los cultivos implantados soportan su viabilidad.
Cabe destacar, de estas fuentes de suministro de agua no convencionales, su garantía de suministro en calidad y cantidad.
(2) Realizando un mejor aprovechamiento del agua disponible a través de las organizaciones encargadas de ello, es decir, siendo más eficientes en la gestión integral de las Comunidades de Regantes.
El modelo organizativo de las Comunidades de Regantes en España es un claro caso de éxito del que tenemos que sentirnos orgullosos, y que está siendo exportado en el mundo. Preserva la contaminación política del agua y, mediante sus estatutos, proporciona unas garantías a los regantes poniéndolos en el centro y defendiendo sus intereses.
Desde estos principios y con este objetivo, las Comunidades de Regantes pueden apoyarse en compañías como ACCIONA para acompañarlos en su gestión integral, beneficiándose todos los comuneros de los ahorros y eficiencias que se pueden conseguir mediante la financiación y ejecución de obras, mantenimientos preventivos y correctivos, energía, compra centralizada de materiales, lectura, facturación y cobro, digitalización, etc.
En definitiva, ACCIONA, líder en el ciclo integral del agua, pone a disposición del sector de la agricultura su experiencia y conocimiento en tecnologías sostenibles e innovadoras para garantizar el suministro de agua y optimizar la gestión de los activos.