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Ríos juntos, pero no revueltos

Sobre el blog

Gabriela Dos Santos Teixeira
Ingeniera química industrial actualmente estudiante de segundo año en el máster en ingeniería química por la Universidad Politécnica de Madrid
  • Ríos juntos, pero no revueltos

En hidrología, se define confluencia como una reunión en uno solo de dos o más cursos de agua, así como también al punto donde esto ocurre. Esto vendría a ser que la confluencia es el punto donde dos aguas o mas de distintas procedencias y corrientes se unen para formar un único cauce.

Hasta aquí, no suena como una situación excesivamente destacable. Lo que hace maravilloso a este fenómeno es el momento en el que la confluencia tiene lugar entre dos ríos de pigmentaciones de gran contraste unas con otras, no solo por la maravilla visual que es el momento de su unión, sino el hecho de que los colores perduran separados por un largo recorrido, pudiendo llegar a necesitar entre 2 y 5 kilómetros para acabar unificando sus aguas y el color de estas.

Las sustancias que dan esta característica a los ríos son mayoritariamente el color de la materia orgánica que arrastran, los sedimentos que se adhieren a ellos durante el recorrido e incluso las condiciones climatológicas, las cuales pueden aportar más sedimento al mismo.

Son numerosos los ejemplos que se han popularizado de este fenómeno en todo el mundo. Uno de los más conocidos es el del rio Amazonas con el río Negro en Brasil y el del rio Inn y el Danubio en Alemania.

En particular, hablaremos de la confluencia del rio Caroní con el rio Orinoco en Ciudad Guayana, Venezuela. Este ejemplo posee especial reconocimiento en la cultura popular Latinoamericana, pues tiene lugar entre los dos ríos mas importantes de Venezuela, siendo uno de ellos el tercero más caudaloso del mundo, después del Amazonas y del Congo, como es el Orinoco.

Este fenómeno posee a su vez una de las leyendas más conocidas y queridas por los venezolanos, pues remonta de la época indígena, para explicar el por qué de su particular confluencia.

Según esta, el río Caroní es una mujer que posee frío en su interior y cuyos sentimientos se manifiestan en el color azul de sus aguas. Por otro lado, el río Orinoco es un hombre fuerte y pasional, de cuyas aguas oscuras emana el calor de su corazón. La leyenda cuenta que, antes de convertirse en ríos, estos humanos se enamoraron pese a pertenecer a diferentes etnias. Un amor tan fuerte que decidió enfrentarse a sus propias familias, las cuales tenían rivalidades entre sí y no permitían que ese amor tuviera lugar.

Un día decidieron sellar su amor con un beso y una promesa en un lago de agua dulce: que escaparían del cobijo de sus familias para poder vivir su amor sin que nada ni nadie lo impidiese.

Es entonces cuando el océano Atlántico, enternecido por el cariño de estos dos amantes, decidió llevarlos en su corriente para ayudarlos a huir, fundiéndolos con el agua. Es así como acabaron convirtiéndose en estos dos ríos que tanto camino han de recorrer hasta unirse.

Si se quiere ser testigo del triunfo del amor entre estos dos amantes, las personas que quieran ver la unión entre el río Orinoco y el río Caroní, pueden acudir al puente de la Angosturita, que es un punto elevado dónde se permite observar la confluencia de estas dos masas de agua.

La explicación científica a este fenómeno es bastante más breve. Esta confluencia tan particular no es más que el resultado de la unión de dos masas de agua cuya temperatura es muy diferente, lo cual genera una diferencia de densidad que es la que ocasiona que las aguas de estos dos ríos no puedan mezclarse hasta que se resuelve dicha diferencia térmica.

En definitiva, no importa la justificación que se le prefiera dar a este suceso, la realidad que comparten ambas explicaciones es la misma; que nos encontramos ante un fenómeno hídrico tan curioso como espectacular del cual la naturaleza nos permite disfrutar en todo su esplendor.

Redacción iAgua

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