Día Mundial contra la Desertificación, un flagelo que provoca hambre y pobreza

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Sobre el blog

Guillermo Saldomando
Experto en medio ambiente, y director de Un Planeta Azul.

Con la organización del acto central en China, se conmemora hoy el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación de 2016 que pretende llevar a cabo un llamado de atención en la búsqueda de neutralizar la degradación de la tierra.

El país anfitrión anunciará la iniciativa 'One Belt and One Road Joint Action to Combating Desertification Initiative', (en español sería una vía de acción común para combatir la desertificación) junto con otros países interesados y asociados.

En 1994, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 17 de junio como el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía para fomentar la conciencia pública sobre el tema.

La desertificación es un fenómeno de naturaleza global y no es, en absoluto, un tema técnico

La desertificación es un fenómeno de naturaleza global y no es, en absoluto, un tema técnico.

En el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación se resalta la importancia de la cooperación inclusiva para recuperar y rehabilitar suelo degradado y avanzar con ello hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible en su totalidad.

La pérdida de la tierra productiva en los países subdesarrollados crea una cruel espiral de hambre, pobreza y migración forzada. A este escenario, se debe añadir el clima de tensión social y política dentro y fuera de las fronteras de esos Estados.

El 70 por ciento de las tierras áridas en el mundo están degradadas y más de mil millones de personas en más de 100 países se ven afectadas por esta realidad.

En tal sentido, el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon advierte: "Sin una solución a largo plazo, la desertificación y la degradación de las tierras no sólo afectarán el suministro de alimentos, también propiciarán un aumento de las migraciones y pondrán en peligro la estabilidad de muchas naciones y regiones" y resaltó que por esa razón, los dirigentes mundiales "decidieron que lograr la neutralización de la degradación de las tierras sería una de las metas de los objetivos de desarrollo sostenible".

El problema se ve agravado, porque aproximadamente dos tercios de la población mundial en situación de pobreza, vive en áreas rurales, por lo que en su gran mayoría depende de la agricultura para su subsistencia.

Según datos de 2014, estimados por la ONU, más de 230 millones de personas eran migrantes internacionales, más del 3 por ciento de la población mundial, siendo los países desarrollados lo que aglutinaban la mayor cantidad arribo de personas desplazadas.

El 70 por ciento de las tierras áridas en el mundo están degradadas

Ya antes del incremento de la tensión política actual en países de Asia, estimaciones de la ONU de 2009 consignaban que debido al fenómeno de la desertificación, 60 millones de personas se desplazarían antes del 2020, del sur al norte de África y de allí hacia Europa.

En América los datos no son mejores, ya que, la cuarta parte de la superficie de América latina se puede considerar hoy, un desierto.

Si los países desarrollados no quieren que a la ya compleja realidad política de muchas regiones del mundo se sume el desarraigo obligado causado por la desertificación, deberían diseñar políticas estratégicas para colaborar con el desarrollo de las regiones de origen de los migrantes.

La solución, seguramente, no pasa por murallas cada vez más altas, sino por buscar planes estructurales de fomento que potencien las áreas rurales. Sólo así, se podrían atenuar las migraciones masivas y evitar ese círculo vicioso que une a la desertificación con la miseria y el hambre.

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