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De las palabras a la acción: un nuevo paradigma para las aguas compartidas

Sobre el blog

Hassan Tolba Aboelnga
Hassan Aboelnga es un reconocido profesional en seguridad hídrica, cambio climático y desarrollo sostenible. Es presidente del Urban Water Security WG en la Asociación Internacional de Recursos Hídricos y vicepresidente del Middle East Water Forum.
  • palabras acción: nuevo paradigma aguas compartidas
  • Cerca de 10.000 participantes de diferentes partes del mundo se reunieron en la Conferencia del Agua de la ONU 2023 con el fin de discutir las medidas urgentes necesarias para abordar la crisis mundial del agua y garantizar la seguridad hídrica para todos.
  • Se establecieron más de 700 compromisos orientados a una seguridad hídrica global, partiendo de la aceleración de todos los procesos asociados a cada uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
  • Los compromisos ahora son parte de la Agenda de Acción del Agua, y la comunidad global está decidida a abordar los desafíos del agua a través de un enfoque más coordinado y orientado a resultados, incluyendo el nombramiento de un Enviado Especial para el Agua.

La Conferencia del Agua de la ONU 2023 reunió alrededor de 10.000 participantes para discutir las medidas urgentes necesarias para abordar la crisis del agua y garantizar la seguridad hídrica para todos. La conferencia estableció más de 700 compromisos para lograr la seguridad hídrica global, acelerando el progreso de todos los ODS. El Secretario General de la ONU, António Guterres, destacó los cambios clave para lograr esto, y los compromisos establecidos ahora forman parte de la Agenda de Acción del Agua. La comunidad global está decidida a abordar los desafíos del agua a través de un enfoque más coordinado y basado en resultados, teniendo en cuenta varias acciones de seguimiento, incluido el nombramiento de un Enviado Especial sobre el Agua.

A día de hoy, el mundo está lejos de alcanzar todos los objetivos de desarrollo sostenible relacionados con el agua, y se necesita un nuevo paradigma de aguas compartidas para resolver conflictos y abordar la crisis del agua. El sistema actual de gestión del agua se encuentra a menudo fragmentado y se basa en un enfoque sectorial, que no aborda las interconexiones entre el agua, los alimentos, la energía y los ecosistemas. Además, el sistema actual no reconoce a menudo los derechos e intereses de todas las partes interesadas, incluidas las mujeres, los jóvenes, los pueblos indígenas y las comunidades marginadas.

Los conflictos sobre las aguas transfronterizas son un problema común en muchas partes del mundo. Estos conflictos surgen cuando dos o más países comparten un recurso hídrico, como un río o un acuífero, y tienen diferentes intereses o necesidades para el mismo. Los conflictos sobre las aguas transfronterizas surgen por diferentes motivos. Entre ellos, se encuentran a menudo el acceso desigual a los recursos hídricos compartidos, la sequía y la escasez de agua, los proyectos de desarrollo a gran escala, como represas o sistemas de riego que afectan a los países situados río abajo, y el agravamiento de la escasez de agua debido al cambio climático, resultando en sequías e inundaciones más frecuentes y severas.

A día de hoy, el mundo está lejos de alcanzar todos los objetivos de desarrollo sostenible relacionados con el agua, y se necesita un nuevo paradigma para las aguas compartidas

Un nuevo paradigma para la gestión del agua debe priorizar la cooperación, la equidad y la sostenibilidad, e implica reconocer el agua como un recurso compartido, adoptar un enfoque de gestión integrada de los recursos hídricos, promover la cooperación transfronteriza y adoptar mecanismos de prevención y resolución de conflictos basados en el diálogo, la negociación y la mediación. Esto incluye marcos legales que reconocen los derechos e intereses de todas las partes interesadas en la gestión del agua y el desarrollo de mecanismos conjuntos de la misma para facilitar el diálogo y la cooperación entre países vecinos.

El Enviado Especial de las Naciones Unidas para el Agua puede ayudar a prevenir y resolver conflictos sobre las aguas compartidas a través de varias acciones. Estas incluyen: reconocer la importancia de las aguas compartidas para la paz y la cooperación; promover el derecho y los principios internacionales; alentar el diálogo y la cooperación; brindar apoyo técnico y político; abordar los factores subyacentes del conflicto; desarrollar sistemas de alerta temprana; promover la inclusión de grupos marginados; alentar la cooperación regional; fomentar alianzas con actores no estatales; monitorear la implementación de acuerdos; utilizar mecanismos de mediación y resolución de disputas; apoyar los esfuerzos para el fomento de capacidades; fortalecer los mecanismos de supervisión y presentación de informes; impulsar la transparencia y el intercambio de información; desarrollar mecanismos de financiamiento y fortalecer la cooperación internacional en la gestión del agua.

Estas acciones pueden ayudar a crear un entorno de negociación más favorable, generar confianza entre las partes en conflicto y promover la gestión sostenible y equitativa de los recursos hídricos compartidos.

La hoja de ruta para el nuevo paradigma

Resolver conflictos sobre las aguas compartidas requiere un enfoque multifacético y holístico que considere los complejos factores sociales, económicos y ambientales que están en juego. Dicho enfoque debería involucrar:

  • El fomento de la confianza y el diálogo: la confianza es un elemento crucial en la resolución de conflictos, y generar confianza entre las partes del conflicto puede ayudar a avanzar hacia una resolución. Ello implica la promoción del diálogo el fortalecimiento de las relaciones entre personas clave y el fomento de un sentido de comprensión y respeto mutuos.
  • El empleo de datos científicos: los datos y análisis científicos pueden ayudar a proporcionar información objetiva sobre los recursos hídricos compartidos, lo que puede ser útil para identificar posibles soluciones y generar consenso en torno a los diferentes enfoques de gestión.
  • El abordaje de los problemas subyacentes: en ocasiones, los conflictos por las aguas compartidas son un síntoma que refleja problemas políticos o económicos más profundos. Abordar estos problemas subyacentes puede ser necesario para encontrar una solución sostenible.
  • La involucración de la sociedad civil: organizaciones civiles, como los grupos ambientalistas, pueden desempeñar un papel importante en la resolución de conflictos sobre aguas las compartidas. Pueden proporcionar una plataforma para el diálogo, defender los intereses de los grupos marginados y ayudar a generar apoyo público para las soluciones.
  • La creación de un mecanismo de resolución de disputas: la creación este tipo de mecanismo puede facilitar un proceso estructurado para resolver conflictos sobre las aguas compartidas. Este mecanismo puede incluir procesos de mediación, arbitraje y adjudicación.
  • El tratamiento de los desequilibrios de poder: los desequilibrios de poder entre las partes en conflicto pueden dificultar la búsqueda de una solución. Abordar estos desequilibrios, por ejemplo, a través de la cooperación al desarrollo o el fomento de capacidades, puede ayudar a nivelar el campo de juego y crear un entorno de negociación más equitativo.
  • Compartir beneficios: compartir los beneficios de las aguas compartidas puede crear incentivos para la cooperación y ayudar a generar confianza entre las partes, compartiendo recursos hídricos, infraestructura y beneficios económicos.
  • La utilización de un enfoque gradual: resolver un conflicto de larga duración sobre las aguas compartidas puede ser un proceso complejo y lento. Integrar un enfoque gradual que divida el proceso en pasos más pequeños y manejables puede ayudar a crear impulso y hacer que el proceso sea más factible.
  • El énfasis en los beneficios a largo plazo: estos beneficios incluirían mejores oportunidades económicas, mayor estabilidad regional y mejores resultados ambientales. Poner énfasis en estos beneficios a largo plazo puede ayudar a crear un clima de aceptación y apoyo mutuo para el proceso de resolución.
  • La incorporación del conocimiento local: el conocimiento local y las prácticas tradicionales pueden proporcionar información relevante sobre el uso y la gestión de las aguas compartidas. Introducir el conocimiento local en el proceso de resolución puede ayudar a crear soluciones más efectivas y sostenibles.
  • Abordar el cambio climático: es probable que el cambio climático agrave los conflictos por las aguas compartidas, ya que los cambios en los patrones de precipitación y el aumento de la demanda de agua pueden ejercer presión sobre los recursos hídricos. Abordar los impactos del cambio climático en las aguas compartidas puede ayudar a crear modelos de gestión más resilientes y sostenibles.
  • El empleo de incentivos económicos: los incentivos económicos, como el pago por servicios ecosistémicos o los subsidios por tecnologías de uso eficiente del agua, pueden crear incentivos para el uso sostenible del agua y reducir los conflictos por los recursos hídricos.
  • El establecimiento de un sistema de monitoreo y evaluación: este sistema puede ayudar a rastrear el progreso hacia la resolución e identificar las áreas donde se necesiten ajustes. Esto puede ayudar a garantizar que el proceso de resolución se mantenga encaminado y que los problemas que surjan se aborden de manera adecuada.
  • La involucración de las organizaciones internacionales: las organizaciones internacionales, como las Naciones Unidas o el Banco Mundial, pueden brindar experiencia técnica y apoyo financiero y político al proceso de resolución. Involucrar a estas organizaciones puede ayudar a crear un ambiente de negociación más favorable y proporcionar un foro neutral para las discusiones.
  • La consideración de resoluciones alternativas en las disputas: los métodos alternativos de resolución de disputas, como la negociación, la mediación o la facilitación, pueden proporcionar un enfoque más colaborativo y flexible para resolver conflictos sobre las aguas compartidas. Estos métodos pueden ayudar a crear un resultado win-win que beneficie a todas las partes involucradas.
  • El desarrollo de capacidades: la capacitación, la formación o el soporte técnico pueden ayudar a crear un entorno de negociación más actualizado y eficaz. Esto puede ayudar a generar confianza en el proceso de resolución y mejorar las posibilidades de éxito.
  • El abordaje de los riesgos de seguridad relacionados con el agua: en algunos casos, los conflictos por las aguas compartidas pueden representar un riesgo en la seguridad, particularmente en regiones donde los recursos hídricos son escasos. Abordar estos riesgos de seguridad, por ejemplo, mediante la prevención de conflictos o los sistemas de alerta temprana, puede ayudar a reducir las tensiones y crear un entorno de negociación más estable.
  • Involucrar a la sociedad civil: la sociedad civil, como las ONG, los grupos comunitarios y los académicos, pueden facilitar valiosos puntos de vista sobre el uso y la gestión de las aguas compartidas. Involucrar a la sociedad civil puede ayudar a crear un proceso de resolución más inclusivo y participativo, y garantizar que los intereses de todas las partes estén representados.
  • La integración de la perspectiva de género: las mujeres y los hombres pueden tener diferentes roles, conocimientos e intereses cuando se trata de la gestión del agua. El uso del enfoque de género puede ayudar a garantizar que las necesidades y perspectivas, tanto de mujeres como de hombres, sean consideradas en el proceso de resolución.
  • El estudio de los factores históricos y culturales: los conflictos por las aguas compartidas pueden tener sus raíces en factores históricos o culturales, como el colonialismo o las diferencias religiosas. Abordar estas causas subyacentes puede ayudar a crear una comprensión más matizada del conflicto y facilitar un proceso de resolución más efectivo.
  • El desarrollo de una estrategia de comunicación: la comunicación efectiva es crucial para generar confianza y comprensión entre las partes en conflicto. Desarrollar una estrategia de comunicación que incluya actualizaciones periódicas, mensajes claros y una variedad de canales de comunicación puede ayudar a crear un proceso de resolución más abierto y transparente.

Lee el contenido original en Smart Water Magazine.