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Rezago de 20 años en presas y acueductos en la República Dominicana

Sobre el blog

Héctor Rodríguez Pimentel
Ingeniero Químico, periodista, político y trabajador incansable por las mejores causas. Exdirector del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INDRHI) de República Domincana y presidente de la Fundación ProAguaRD
  • Rezago 20 años presas y acueductos República Dominicana

El déficit de agua en República Dominicana no proviene de la escasez de lluvias, más bien se debe a la falta de suficiente capacidad de almacenamiento, falta de presas y embalses que reserven ese recurso para suplir la demanda del desarrollo económico y humano progresivo y sostenible.

El gran volumen de agua que cae anualmente como lluvia, una cantidad nada despreciables de unos 24 mil millones de metros cúbicos, se pierde en un 90% por falta de almacenamiento y por la deforestación que erosiona las montañas y convierte los ríos que aún existen en avenidas de raudo transporte de esas aguas al mar con muy poco provecho en el camino, y sí dejando a su paso, en los casos de abundancia, anegaciones y pérdidas de vidas y propiedades.

Se resalta que para tener disponible el agua de consumo, en sus múltiples usos, se requiere construir las obras hidráulicas que la hagan accesible al ser humano y provechosa para el desarrollo económico. Si se trata de agua potable es necesario construir una obra de toma en el río, una planta de tratamiento, colocar tuberías y acometidas para que esa agua pueda salir por una llave en el hogar y que satisfaga necesidades domésticas.

Para construir esas obras hidráulicas, llámese presas, acueductos, embalses, contraembalses, plantas depuradoras de aguas residuales, diques y otras, se requieren grandes recursos que el Estado no dispone por no contar con los mecanismos legales ni administrativos para sacar esos recursos económicos del propio recursos agua, que además de ser un don de Dios para el disfrute humano, es al mismo tiempo un recurso generador de riquezas que el descuido institucional ha permitido que se concentre en unos pocos.

Las estadísticas del agua en República Dominicana son escalofriantes. Se estima en un 25% los hogares que no reciben agua potable y el 75% que sí la recibe no la usa para beber, solo el 5% lo hace y el resto ingiere agua de "botellones" comprada a las compañías procesadoras a precios lesivos al presupuesto familiar. 

La poca calidad del agua de consumo humano ocasiona que el 50% de los pacientes que acuden a los centros de salud sean diagnosticados con enfermedades que se derivan de problemas relativos al agua y al saneamiento del entorno. El 20% de los hogares dominicanos no tiene inodoros ni letrinas, es decir que practica el fecalismo con todas sus implicaciones para la dignidad humana y la salud pública. El 80% de la población no cuenta con alcantarillado sanitario para el destino seguro y sin peligro de las aguas residuales.

La última presa múltiple y de envergadura que se construyó en República Dominicana data de 1996, puesta en operación en el 2001, fue la presa de Monción que almacena unos 360 millones de metros cúbicos de agua para, básicamente, suplir los acueductos de las provincias Montecristi, Valverde y Dajabón, aunque también contribuye con los sistemas de riego de la zona y aloja una potencia eléctrica de 53 megavatios.

Esos 24 años de rezago en obras hidráulicas ha agravado el estado de tensión crítica de algunas de nuestras zonas hidrógráficas, como el caso de las zonas de Yaque del Norte, del rió Yuna y de Yaque del Sur, donde la demanda de agua para diversos consumos sobrepasa con creces la oferta disponible de agua, situándolas en Presión Hídrica Fuerte. En similar situación, aunque en menor escala, se encuentran las zonas Atlántica, Ozama-Nizao y del Este, con Presión Hídrica Moderada y Media.

¡Es tiempo ya de iniciar el proceso para superar el rezago histórico en obras hidráulicas! 

Una luz en el camino acaba de surgir con la aprobación en el Congreso Nacional de la ley 47-20 sobre Alianzas Público Privadas que permite a los inversores privados aliarse con el Estado para emprender proyectos de desarrollo y obras de infraestructura. Eso abre la posibilidad, y así lo ha manifestado claramente el presidente de la República que recién inicia su gestión, Luis Abinader, de que el sector privado acometa con el gobierno parte de las obras hidráulicas que hace falta.

Solo restaría que la Cámara de Diputados apruebe definitivamente la Ley de Aguas para que, con los recursos que proporcionaría el cobro del agua a los altos consumidores, llámese industrias, hoteles, empresas mineras, grandes plantaciones agropecuarias, y otros, se reúnan los recursos necesarios en el sector público para mitigar el rezago y retomar el ritmo de construcción de obras en el renglón agua, disminuido sensiblemente desde 1996.

26 presas y 15 sistemas de riego han sido identificados por el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INDRHI) que esperan los recursos para su inicio, por igual esperan decenas de acueductos, sistemas de riego, sistemas de alcantarillado, plantas de tratamiento de aguas, y ni hablar de los bosques, ríos, presas y lagos existentes que languidecen sin la debida atención.