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El riego urbano en Cataluña, todo por hacer

Sobre el blog

Ignasi Servià Goixart
Consultor en temas estratégicos y territoriales relacionados con los regadíos. Secretario de la Comisión del Agua del COEA de Catalunya
  • riego urbano Cataluña, todo hacer

En mi post del lunes hablaba de eficiencia en el riego agrícola, en el post de hoy se tratarán temas de eficiencia en el riego urbano.

Hace unos días realice un comentario en un post de Linkedin de Julio Grandal. En LinkedIn Julio se define como “Especialista en el ahorro de agua de riego en jardinería urbana. Diseño, formación y auditorías.”. También lo podéis encontrar en su web de instalaciones de riego.

Después de este comentario realizamos una larga llamada para conocernos. Yo le expliqué que hacía pocos días había tenido noticia de un municipio pequeño de Cataluña, que al poner la telelectura habían comprobado que tenían una 60% de Agua No Registrada. El responsable me comentó que no se podía explicar como un caso de éxito, y yo discrepé, porque ahora ya está cuantificado el problema y se trata de realizar actuaciones para reducir este volumen de ANR. Una parte de este volumen puede ser de zonas verdes que existen en el municipio, y que muy probablemente no contabilicen el agua.

Hace 2 posts comenté que “El médico necesita datos, y el gestor del agua también”. Es lo mismo que los enfermos que no les pasada nada hasta que el médico consulta las analíticas

Julio tenía la idea que el riego urbano estaba mal, pero que el riego agrícola estaba bien. Yo le comenté que ambos riegos tienen camino por recorrer. Como esté el riego de las zonas verdes influye de manera directa en las dotaciones a nivel de municipio, variable muy importante a la hora de gestionar la sequía como hemos podido ver estos últimos meses. No se trata de innovar con soluciones novedosas, solo se trata de realizar bien el trabajo con la tecnología disponible desde hace tiempo.

Hoy podemos dar la buena noticia que las reservas de las cuencas Internas de Cataluña se sitúan en el 24,1 %, mientras que las reservas de la Cuenca del Ter (Sau+Susqueda) se sitúan a las 7:50 de hoy 8/5 en 86,59 hm3, que supone un 21,74%. Este volumen es superior al límite de entrada en excepcionalidad. El límite de salida de excepcionalidad para el Ter se sitúa en 98 hm3.


Fig. 1 Evolución de las reservas de Agua del Ter de los últimos meses.

 


Fig. 2 Evolución de las reservas de Agua del Ter de los últimos 3 años.

Ayer el Govern de la Generalitat anunciaba la salida de la emergencia por sequía de la unidad de Explotación Ter-Llobregat. Esperemos seguir recuperando las reservas de agua y que esta unidad de Explotación pronto pueda salir de la excepcionalidad. Y también que esta relajación de las restricciones, no suponga una paralización de las actuaciones del ciclo del Agua, desde las grandes actuaciones, hasta mejoras en el riego de zonas verdes de nuestras ciudades.

Como a Julio le gusta compartir contenidos, le ofrecí la oportunidad de hacer un post iAgua conjunto sobre riego urbano. Yo realizaba la introducción, y él el post. 

A partir de aquí el post de Julio Grandal sobre Riego urbano en Catalunña.

El riego urbano en Cataluña, todo por hacer 

”Yo, he visto cosas que vosotros no creeríais”. Quizá os acordéis de esta famosa frase cinematográfica pronunciada por el replicante Roy Batty en la escena final de la película de culto Blade Runner.

Después de unos cuantos años desempeñando mi labor profesional en algo tan mundano como es el sector del riego urbano, y sin necesidad de haber viajado al espacio exterior, podría decir lo mismo que Roy Batty pero utilizando un lenguaje más moderno: “yo he visto cosas que podríais flipar”.

Y fliparíais de verdad. Yo he visto proyectos de riego inclasificables, diseñados por arquitectos, que terminaban confesándome que habían buscado información en Internet unos días antes de su redacción. He visto diseños de sistemas de riego elaborados por bufetes de ingenieros en donde había que borrar hasta la ubicación de las tuberías primarias. He visto a algún estudiante recién salido de las escuelas técnicas de jardinería, que tras decirme que tenía conocimientos de riego, preguntarle lo que era un Hunter PGP (el aspersor más vendido de la historia), y responderme totalmente en serio no saberlo pero que le sonaba a arma de destrucción masiva. He visto montajes de elementos de riego que podrían colocarse en el medio de una exposición de arte abstracto y pasar totalmente desapercibidos…

En un estudio realizado por mí y publicado en el año 2018 sobre el estado de los sistemas de riego por aspersión ubicados en zonas urbanas del Área Metropolitana de Barcelona, solo un 3% de este tipo de instalaciones estaban perfectamente diseñadas. El 97% restante presentaban anomalías importantes en cuanto a presión de funcionamiento y número y distribución de los emisores, dando lugar a una uniformidad de riego media muy baja.

Algo que me ha llamado mucho la atención en todos estos años de estudio es la transversalidad de este hecho que afecta tanto a instalaciones ubicadas en áreas de alto poder adquisitivo como en áreas de clase media, así como en sistemas de riego ubicados tanto en viviendas unifamiliares como en instalaciones pertenecientes tanto a áreas verdes públicas como privadas. Es decir, no podemos atribuir esta ineficacia al intrusismo, muy común en este sector, sino simplemente a un desconocimiento generalizado que se ha ido expandiendo como una epidemia todos estos años atrás y no tiene pinta de que vaya a frenarse a corto plazo.

Porque la culpable de todas las escenas surrealistas citadas antes, no es otra que la ausencia de formación, a todos los niveles, desde el ámbito del diseño y cálculo, responsabilidad de los técnicos, hasta el mantenimiento realizado por los jardineros.

De hecho, estamos en un punto en que puedo asegurar que nuestros jardines carecen de un verdadero sistema de riego, entendiendo sistema de riego como algo que lleva intrínsecamente asociado la maximización de la eficiencia del agua de riego utilizada. Lo que tenemos actualmente, son un entramado de tuberías, válvulas y emisores, que yo denomino sistemas mojadores, porque lo único que hacen es mojar una superficie, sin tener consideración alguna por la eficiencia de riego.

Estos sistemas mojadores se han ido consolidado como una plaga silenciosa a lo largo de los años a través de lo que yo denomino los Cuatro Jinetes del Apocalipsis del riego urbano.

El primer Jinete del Apocalipsis es el diseño. Una simple ojeada a los planos de los sistemas de riego urbanos ya te advierte que más que en un proyecto de ingeniería te encuentras en el escenario de un crimen. Hay partes del diseño que simplemente no tienen pies ni cabeza.

Y aquí es cuando entra en escena el segundo Jinete del Apocalipsis, que es aquel que tiene que instalarlo. A estos mártires les pueden suceder dos cosas: lo más liviano es que caiga agua en todos las áreas del jardín de un modo mínimamente aceptable, y tengamos el típico sistema mojador de jardinería. Pero también puede pasar algo habitual y es que el sistema mojador tenga poco brío y haya zonas donde no caiga nada de agua o simplemente lance algo parecido a la incontinencia de un gato. Entonces comienzan las modificaciones: este aspersor lo muevo para aquí, el otro lo llevo para allá, pongo uno nuevo aquí… Todo esto sin seguir ningún criterio técnico, solo siguiendo el sentido común, y no se pueden imaginar lo fatídico que termina siendo el sentido común en el ámbito del riego.

El tercer Jinete del Apocalipsis, el “re-mártir” o mártir elevado al cuadrado, es decir, el jardinero, es al que le toca finalmente “comerse el marrón” porque después tiene que hacer el mantenimiento del engendro a lo largo del tiempo. Son los que menos cobran, pero se les pide que le den un lavado de cara al Frankestein para disimular sus cicatrices, cosa que no consiguió ni siquiera el creador. Casi nada. Imaginación al poder e iniciativa. Cuando nadie sabía en este país qué significaba la palabra transgénero, ellos ya estaban convirtiendo aspersores en difusores y viceversa. Y además integradores, amantes de la diversidad, hasta tal punto que a día de hoy en un mismo sector de riego te puedes encontrar funcionando juntos aspersores con una tobera multichorro rotativa y toberas de difusor del 12, del 10…, como si las permutaciones en matemáticas se hubieran inventado exclusivamente para ellos.

El cuarto Jinete del Apocalipsis, es el supervisor, el gerente, el técnico ambiental…, el que ni está ni se le espera. No se sabe si se encuentra en un período permanente de hibernación o es que simplemente no sabe pillarle el truco al trilero, para lo que tampoco se necesita ser ningún lumbreras. Parece ser que la sequía ha despertado a alguno de la hibernación, mostrando signos de querer entender lo que está sucediendo. Pero seamos cautos, porque a muchos con la lluvia les vuelve a entrar el sueño. En este sentido, es curioso cómo aquellos que más dinero tienen son los precursores en tratar de perder el menos dinero posible en sus sistemas de riego, aumentando su eficiencia. La cosa da que pensar, quizá haga falta más tacaños y menos sostenibilidad para modernizar el sector del riego

Claro que en el riego también existe el futuro. Y muchos han sido los que han puesto sus miras en él sin analizar ni el presente ni el pasado. Me refiero a la irrupción de la telegestión hace ya unos años. Una forma a mi entender de hacer trampas. Algo así como querer pasar de pantalla en un videojuego sin completar la que estabas o querer pasar de curso con más de la mitad de las asignaturas suspensas.

Recuerdo que hace ya unos cuantos años, se me invitó a la presentación de unos de estos sistemas de telegestión del riego, que empezaban a aparecer en el mercado. Se vendía básicamente con la premisa del ahorro de desplazamiento que originaba no tener que acudir a la ubicación donde estaba el controlador de riego con el fin de modificar la programación, pues esto ya se podría hacer desde casa o la oficina.

Imagínense el ahorro, cuando lo normal en este sector es hacer muy pocos cambios de programación al año. De hecho, Parcs i Jardins de Barcelona, un referente en normativa de riego, hasta no hace muchos años solo tenía tres programaciones de riego diferentes anuales, contenidas en una especie de Tablas de Moisés, y lo de las tablas no lo digo porque fueran reveladoras sino porque eran más rígidas que un esguince de cuello. Es que hasta el Corte Inglés cambiaba más veces de temporada de moda al año que ellos de programación de riego.

Es que a día de hoy uno pronuncia la palabra “evapotranspiración” y mucha gente de este sector, te mira raro como si fueras la niña del exorcista vomitando una palabra perteneciente a alguna lengua muerta de la antigüedad. O pronuncias la palabra “pluviometría” en el entremés de alguna reunión de profesionales del sector, y te dice el comercial organizador: “uy, aquí la única que sabe lo que significa esto es aquella”, y te señala una chica con gafas con cara de empollona, que es la técnica de una de las grandes compañías de jardinería del sector. Algo así como si te presentaras con un balón en la cancha de fútbol de un colegio y te dijeran que para echar la pachanga al futbol solo pudieras hacerlo con Maradona.

En fin, que ya por aquel entonces el futuro se presentaba poco prometedor. Y efectivamente, hoy paseas por muchos jardines con telegestión, y te encuentras el sistema de riego, el que al final va a regar, hecho una birria, sin uniformidad de riego, como si a un Porsche le pones las ruedas de un Dyane 6. Y todos tan contentos, el ayuntamiento de turno, y más, claro está, el fabricante de la telegestión, pues si se gastan el dinero en sus dispositivos no se lo gastan en lo demás.

Esto pone de manifiesto a mi entender el gran mal que afecta a este sector y es la ausencia de una visión global de todas las componentes que afectan a un uso sostenible del agua en nuestras áreas verdes.

Hace años preguntaba a un gestor medioambiental de un ayuntamiento, qué medidas estaban tomando para mejorar la eficiencia de riego, y me contestaba mezclando churras con merinas, que estaban implementado el uso de las aguas freáticas. A día de de hoy, seguimos con la misma cantinela narcisista, donde cada uno trata de hacer su caminito, obviando a los demás. Y ves a unos, abanderados de las aguas regeneradas, a otros levantando la pancarta de la utilización de plantas de bajas necesidades hídricas, pasando por tu lado, ofuscados, sin mirar, no sé si quizá porque este sector está tan masculinizado que no se es capaz de hacer dos cosas al mismo tiempo, o porque la gente al final solo quiere hacer negocio, y no es fácil hacerlo con aquello que desconoce.

Recuerdo que en el año 2018, rebosante de inocencia, de esa inocencia que tienen los niños que le permitiría entrar sin entrada en el reino de Dios, me presenté en el Gremi de Jardinería de Catalunya, con la idea de crear una certificación que permitiera medir de un modo novedoso la uniformidad de un sistema de riego, para poder diferenciar las buenas de las malas instalaciones.

Sí, imagínense una película surrealista de Luís Buñuel porque la historia va por ahí. Yo, trabajando por semana en una empresa del sector, ya saben una delicatessen.., por las tardes enviando y recibiendo emails de Edward Norum, uno de los grandes del riego de Estados Unidos perteneciente al Center for Irrigation(CIT) de California, y los domingos sacrificando mi tiempo, realizando ensayos de uniformidad en una finca acondicionada por mí solo de forma totalmente artesanal, tratando de emular las investigaciones realizadas en los laboratorios de Fresno.

Les puedo asegurar que el dueño de la hípica que estaba en la finca colindante, nunca se va a olvidar de mí. Lo imagino contado la historia a sus nietos cuando ya empiece a chochear, como se reirán con aquella ficción del viejo sobre aquel extraterrestre con acento gallego, que los domingos a la mañana desplegaba una serie de cachivaches por el suelo mientras medía la velocidad del viento conectado a un ordenador.

Pues de esa guisa llegué yo al Gremi, con mi propuesta de certificación, demasiado sofisticada para ellos pues por aquel entonces tenían una certificación general donde para cumplir con el apartado del riego solo se demandaba que la empresa tuviera un ingeniero técnico agrícola. Si aquello ya me pareció absurdo en aquel momento, imagínense ahora después de varios años de formaciones, donde he tenido a ingenieros técnicos agrícolas, ingenieros agrónomos…, que no han visto en su vida un aspersor y que Bernoulli les suena a algo así como un músico italiano contemporáneo de Vivaldi.

Viene todo esto a cuento, porque a día de hoy aun hay quién me dice que quizá debería de tener la boca más cerrada porque este sector es pequeño. Pero, pregúntense quién hace realmente este sector tan pequeño de verdad. Y aquí está otro de las grandes claves de la problemática del sector: entre amigos y amiguetes, circulan por ahí unas pocas cartas marcadas, haciendo negocio con la sequía, mientras casi todo sigue igual.

Este texto no va desde luego dirigido a ellos, sino a todos aquellos, que no se si son minoría o no, que quieren reducir realmente el consumo de agua en las instalaciones de riego. Decirles, que sí, que es posible, que está todo por hacer pero hay el conocimiento para hacerlo, que solo se requiere como punto de partida una mínima decencia moral de importarte la sociedad en la que vives, de querer las cosas bien hechas, pudiendo incluso hasta prescindir de ello, sin importarte otra cosa que el dolor que sientes cuando se te va el dinero del bolsillo.

Eso sí, como advertencia a todos, es necesario realizar la búsqueda bien. Ya saben que en este país fuimos y seguimos siendo un país de ferias, y los feriantes siguen por ahí travestidos de ciudadanos y de dirigentes.

La receta para revertir la caótica situación del riego urbano es simple. Apoyen al emprendedor, a quien busca incesantemente mejorar las cosas aunque se equivoque y excluyan a los que todo este tiempo han estado chupando del bote. Tendrán ustedes entonces eso que la ciencia llama sistemas de riego. Habremos entonces pasado a la siguiente pantalla de este juego sin fin llamado progreso.

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