Barcelona y el agua

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Sobre el blog

Isabel Caro-Patón
Doctora en Derecho y Profesora Titular de Derecho administrativo. Consultora de MENÉNDEZ & ASOCIADOS ABOGADOS.
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  • Momento de la presentación del libro

El objeto de este “post” es dar cuenta de la presentación de un libro, que a ritmo de blues, cuenta la historia del abastecimiento del agua en Barcelona desde mediados del siglo XIX hasta la actualidad. La imagen del blues la tomo prestada del autor, Joan Gaya, y, como si fuera un juego, reto al lector a que adivine qué evoca.

El objeto de este “post” es dar cuenta de la presentación de un libro que cuenta la historia del abastecimiento del agua en Barcelona

El acto de presentación se celebró en el Colegio de Ingenieros de la capital catalana el 16 de junio de 2014 y, a juzgar por el concurrido público que asistió, Barcelona i l’aigua era una publicación que despertaba un gran interés(1). Gaya es un profesional muy conocido y respetado del sector (entre otras muchas cosas, ha sido gerente del Consorci de Gestió Integral d'Aigües de Catalunya) y estuvo acompañado de responsables, públicos y privados, actuales e históricos, de la gestión del agua, tanto a nivel local como autonómico.

El libro explica que, desde 1881, la historia del abastecimiento urbano es la de una relación. Más precisamente, la de la relación entre la Sociedad General de Aguas de Barcelona (SGAB) y la Administración. Y, por eso, el autor, que es partidario sin dogmatismos de la gestión pública (luego diré por qué), se pregunta cómo ha sido posible que durante más de 130 años, la SGAB haya sabido mantener en sus manos el negocio del agua como actividad privada ¡en régimen de monopolio y, desde muy pronto, sin competencia!

De forma objetiva o neutra, da cuenta de los sucesivos intentos, primero municipales (1912-1913, 1967), y desde 1983, metropolitanos, para tomar los mandos del servicio. Y, así, va pasando revista a sonoros e incomprensibles fracasos, hasta llegar a la reciente metropolitanización del abastecimiento por el Área Metropolitana (Acuerdo de septiembre de 2012 modificado por otro de mayo de 2013), mediante la creación de una sociedad de economía mixta (participada en un 85% por la SGAB y en un 15% por la entidad metropolitana) a la que se encomiendan los servicios urbanos del agua, y que tiene la denominación social de “Aguas de Barcelona”. Metropolitanización sobre la que el autor se pregunta si es una solución o más bien la consolidación de la posición de privilegio de la SGAB para los próximos 35 años.

Esta historia se presenta como un relato abierto pues la relación entre la SGAB (y sus propietarios directos e indirectos: la francesa Suez Environnement y La Caixa) y la Administración tiene aún flecos importantes por definir. De hecho, tanto en la presentación -como después en corrillos- se comentó que, con el volumen ya impreso, se había conocido la venta por la Generalidad de las depuradoras a la entidad metropolitana (en un caso extraordinario de “privatización” a favor de otro ente público) por 800M€ y que este dinero será aportado por la nueva empresa, “Aguas de Barcelona”, que se convierte así en digna heredera de la SGAB que ya en otras ocasiones ha conjugado los negocios del agua y el financiero(2).

Esta historia se presenta como un relato abierto

El autor, nacido en Lérida y gironés de adopción, declaró que era un trabajo redactado por un “periférico curioso”, que durante su trayectoria profesional siempre había observado de cerca lo que se hacía en Barcelona. Su experiencia personal le había mostrado lo incómoda que resulta la política del agua para los responsables municipales, ya que está fuertemente condicionada por otras (urbanismo, obras públicas, financiera) y resulta muy difícil de dirigir o regular en casos de gestión indirecta o por empresa, cuando no se conoce bien el negocio y no se quiere asumir ningún riesgo que pueda poner en peligro la continuidad de un servicio esencial para la ciudadanía. El análisis detenido del caso de Barcelona había confirmado esta experiencia, mostrando lo tremendamente complejo que resulta para un político local regular un servicio muy técnico pudiéndose dar situaciones paradigmáticas de “captura del regulador por la empresa regulada”. Sin sacralizar la gestión pública del agua, Gaya destacó que la gestión privada requiere de forma inexcusable un regulador eficaz y, en su opinión, ni es fácil serlo -ni parece factible- sin haber gestionado previamente el agua.

Otra característica, que apunta a su metodología, es que es –y de nuevo me sirvo de las palabras del autor- un libro coral, redactado con la ayuda de mucha gente; se ha nutrido de entrevistas a actores vivos de la historia y, además, ha realizado un apasionante trabajo de hemeroteca. Me ha parecido muy interesante cómo ha podido constatar que “La Vanguardia” de antes daba cuenta con gran objetividad de la política del agua y , en concreto, de los problemas de abastecimiento a la capital y de la necesidad de municipalizar la gestión, entre otras cosas, para mejorar la eficacia en la planificación de infraestructuras y la transparencia en los precios.

A lo largo de la obra se aporta valiosísima información sobre la traída de las aguas del Ter a Barcelona y los factores que determinaron en 1990 la creación por la Generalitat de Cataluña del servicio autonómico de abastecimiento de aguas en alta, para superar los endémicos problemas de suministro y falta de financiación locales. Servicio supramunicipal cuya creación nunca ha sido bien digerida ni por la entidad metropolitana ni por la SGAB.

De hecho, la publicación se ha producido en un momento crispado por dos mediáticas batallas judiciales, que se entienden muy bien desde la intrahistoria que aquí se cuenta. Precisamente la primera es la relativa a la adjudicación del servicio autonómico de abastecimiento de aguas en alta (ATLL), concurso público del que no fue adjudicataria la SGAB por presentar una oferta económica peor que la de la otra empresa licitadora (si la SGAB hubiera resultado adjudicataria de ATLL, se habría concentrado en manos de una sola empresa el abastecimiento en alta en el sistema Ter Llobregat y el abastecimiento en baja metropolitano).

La segunda batalla judicial, directamente relacionada con ese vínculo estable entre la SGAB y Barcelona, es la emprendida por empresas competidoras, que quieren poner fin a esa situación de privilegio y cuestionan la posibilidad de que en pleno siglo XXI se pueda adjudicar (sin concurso público) a la SGAB el negocio del agua.

Joan Gaya declaró que la feliz coincidencia en el tiempo de estos dos contratos (en litigio) con su jubilación le llevó a analizar a fondo cómo se había llegado a esta situación y que lo había hecho desde la perspectiva que mejor conoce que es la de la Administración pública. La narración le ha salido melancólica porque, tras una vida profesional dedicada al agua en la que, como decía, se ha ganado el reconocimiento, el respeto y el afecto del sector, muestra una realidad distinta de la que le gustaría.

Como no quiero terminar esta crónica a modo de blues, y con tristeza, tomaré el tono de una canción-protesta: el libro de Gaya permite constatar que la democracia no ha traído mayor transparencia en los precios del agua sino una situación –en algunos lugares intolerable- de falta de control, en la que se pretende que se acepten con naturalidad agujeros negros tarifarios; esto es, conceptos que se fijan arbitrariamente y son, por tanto, ajenos al principio de recuperación de costes. Dos muestras: el “canon concesional”, para cubrir gastos generales de los ayuntamientos; y los “gastos de inversión” que se fijan sobre la base de estimaciones para obras futuras no proyectadas. Espero y deseo que la sugestiva historia que cuenta Joan Gaya satisfaga su propósito: que es servir a las jóvenes generaciones para alcanzar instrumentos de gestión y dirección de los recursos hídricos más expertos y adecuados a los retos que éstos presentan.  

 (1) Joan Gaya, Barcelona i l’aigua. L’abastament d’aigua a la Barcelona moderna i la seva projecció al futur. Col•lecció: Estudis (Edicions del Llobregat). R de recerca, 2014 (www.cecbll.cat).

 (2) Este dato se recoge en la tesis de Manel Martin Pascual, “Aigua i Societat a Barcelona entre les dues Exposicions (1888-1929)”, Universitat Autonoma de Barcelona, 2007, que es una de las monografías que ha consultado y cita Gaya.

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