Agua forestal: Un necesario e innovador enfoque para el mundo forestal mediterráneo

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    Las masas forestales tienen una influencia significativa en la calidad y cantidad de agua que circula por la red hidrográfica. Pinares y embalse de la Jarosa. Sierra de Guadarrama. Madrid. Cuenca del Tajo. Fotografía Jacobo Maldonado.

Sobre el blog

Jacobo Maldonado
Socio fundador de Entorno Producciones y Estudios Ambientales S.L., Ingeniero de Montes y miembro de ASEMFO (Asociación Nacional de Empresas Forestales Contacto: Arancha López de Sancho Collado)
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El ciclo del agua es un proceso permanente en la historia de la biosfera terrestre. Evoluciona continuamente y se manifiesta como un modelo climático estable con significativas variaciones interanuales. A escala geológica ha sufrido radicales variaciones. A escala humana vivimos en una situación de cambio climático generado por nuestra propia especie.

Cada localidad o territorio tiene un ciclo hidrológico característico de acuerdo con su clima: Lluvioso todo el año, con sequía estival, con temporada o estación lluviosa, desértico... Su balance hídrico presenta importantes matices asociados a la utilización que la vegetación hace del agua y de las características del suelo sobre el que se sustenta. Composición, caudales y periodos temporales son diferentes para suelos desnudos, tierras agrarias, suelos forestales, roquedos o ciudades pavimentadas.

El ciclo hidrológico en un punto concreto del territorio es único. Un concepto que es necesario conocer y tener en cuenta en la planificación forestal y del medio natural. En el mundo mediterráneo, el ciclo hidrológico es la variable y el recurso principal a manejar. Conlleva la dificultad añadida que supone su irregularidad interanual así como la variabilidad de las cuantías de los eventos de precipitación.

La suma de agua azul más agua verde es igual a Agua Forestal

Llamamos Agua Forestal a los caudales del ciclo hidrológico que se produce en tierras forestales comenzando por las precipitaciones y lo consideramos el servicio ambiental más valioso producido por el monte mediterráneo. El balance hídrico de una masa forestal o de un bosque está constituido por los siguientes elementos: precipitación, interceptación, evaporación, escorrentía, infiltración, transpiración, e infiltración profunda.

La composición de Agua Forestal la podemos subdividir en dos conceptos: agua azul y agua verde. Bajo el nombre de agua azul se agrupa toda el agua que va a parar a la red hidrológica. Como agua verde entendemos la que se va a convertir en materia vegetal o vuelve a la atmósfera en forma de interceptación, transpiración y evaporación. La suma de agua azul más agua verde es igual a Agua Forestal. Su volumen varía cada año, así como los porcentajes de agua azul y agua verde que lo componen.

Si el concepto de Agua Forestal para cada monte es único y singular, modificar su composición y estructura vegetal modificará la composición de su balance hídrico. La vegetación es la variable sintetizadora de otras muchas variables climáticas y quizás la más accesible a las actuaciones de gestión. En consecuencia podremos variar la composición del Agua Forestal a través de herramientas como la Selvicultura Hidrológica o Selvicultura del Agua. Ser conscientes de este hecho nos ofrece oportunidades y fortalezas en el ámbito de la planificación forestal y nos sitúa, por su novedad, ante un enfoque innovador.

Planificación y gestión sostenible en Agua Forestal es la que garantiza la disponibilidad de agua azul de calidad para nuestros nietos. Hablar de hijos en sostenibilidad forestal es hablar de actualidad. Hablar de la descendencia de nuestra descendencia es trabajar para el futuro próximo. Nos estamos refiriendo a planificación a 30-60 años con consecuencias inmediatas cuando se realizan actuaciones tales como claras, desbroces, modificación de la carga ganadera, no intervención para la conservación…

Un modelo de gestión forestal sostenible garantiza la presencia de las masas forestales naturales presentes o al menos su capacidad de recuperación natural. Asegura la existencia y permanencia de los suelos que las sustentan con la profundidad, textura y fertilidad adecuada. Por último mantiene el potencial de biodiversidad que las habita.

A los bosques les reconocemos su multifuncionalidad. Antiguamente se decía que tenían una función productiva, protectora y recreativa. Hoy lo llamamos multifuncionalidad y servicios ecosistémicos o ambientales. Sostenibilidad implica, también, mantener el potencial de su multifuncionalidad. La posibilidad de modificar las prioridades de los bienes y servicios que nos proporcionan de acuerdo con las necesidades esperadas en cada momento histórico.

Sin bienes y servicios reconocidos por la sociedad no hay sostenibilidad económica ni garantía de futuro. En una sociedad de mercado como la nuestra si no se canalizan recursos de mercado o públicos para la propiedad de los bosques a corto y largo plazo, su persistencia no está garantizada.

El concepto sostenible incluye la variable temporal. El paso del tiempo se refleja en el cambio de los paisajes que constituyen el tapiz vegetal. La transformación de los paisajes agrarios en forestales de las últimas décadas conlleva cambios significativos en el ciclo hídrico. Por ejemplo de secanos marginales tradicionales a monte bajo de quercíneas; o de dehesa a monte mediterráneo; o el más reciente proceso inverso de Monte mediterráneo a Dehesa. Todos ellos paisajes sostenibles, pero con diferencias importantes sobre la hidrología local.

Sobrevaloramos el papel de las masas forestales frente a las avenidas

Actualmente es poco lo que sabemos de los efectos de estas transformaciones así como de los de la gestión forestal sobre el ciclo hidrológico.. Además, los saberes sobre Agua Forestal mediterránea están dispersos, descontextualizados y generalmente de difícil acceso en el día a día de la gestión. Algunos conceptos están más o menos claros, como que las cortas a hecho, o bien las claras incrementan el porcentaje y los valores absolutos medios de agua azul y disminuyen los de agua verde. Que las masas irregulares en tratamiento de entresaca, generan menores porcentajes de agua azul que los montes regulares, o que las precipitaciones horizontales en masas cercanas al litoral son superiores en masas con subpiso de matorral…

Al mismo tiempo muchos conceptos de Agua Forestal, que creemos correctos no lo son tanto. No solo para la opinión pública sino para los propios especialistas. Por ejemplo sobrevaloramos el papel de las masas forestales frente a las avenidas. La capacidad de regulación frente a las riadas es claramente inferior a la real, siendo, sin embargo, esencial su papel en la calidad de sus aguas. Su presencia supone la desaparición de las aguas marrones y achocolatadas cargadas de sedimentos. Otro ejemplo podría ser la creencia de que a que a escala local los bosques mediterráneos aumentan las precipitaciones y que en consecuencia tienen un efecto en el incremento de los caudales de la red hidrográfica. No es así. Los bosques mediterráneos no incrementan las precipitaciones, consumen agua y restan caudal a la red. Eso sí garantizan su calidad y la fertilidad de los suelos.

Como hemos dicho, cada localidad responde a un modelo de ciclo hídrico. El ambiente cambia, los paisajes se modifican y el conocimiento debe avanzar. Nuevas necesidades y demandas esperan respuestas y sobre todo soluciones para la oferta multifuncional de nuestros bosques mediterráneos. Priorizar el concepto Agua Forestal es claramente innovador. Propugna convertir la gestión del ciclo hídrico forestal en variable esencial para la gestión de nuestras masas en esta década y siguientes. Hacer de la provisión de agua el servicio más importante de las masas forestales mediterráneas. Todo ello, dentro de un marco sostenible y con la imperiosa necesidad de canalizar recursos económicos procedentes del sector económico clásico del agua hacia el sector forestal. Las masas forestales mediterráneas, son una infraestructura básica en la gestión del agua en nuestra península que puede ser un complemento o una alternativa a la obra pública hidráulica con estos fines.

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